miércoles, 27 de julio de 2022

Reflexión 208: Una Flecha Espiritual de Misericordia

 




Reflexiones diarias sobre la Divina Misericordia
365 Días con Santa Faustina

Reflexión 208: Una Flecha Espiritual de Misericordia

Normalmente, una flecha hiere y mata. Las flechas se han utilizado a lo largo de la historia para la guerra y para la caza. Pero una flecha espiritual de la Misericordia es muy diferente. Recuerde las palabras del Profeta Simeón dirigidas a nuestra Santísima Madre: “Y a ti misma una espada te traspasará” (Lucas 2:35). Y en la Crucifixión, recuerda que, “Un soldado metió su lanza en el costado, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34). Una espada y una lanza traspasaron los Corazones de nuestra Santísima Madre y de Jesús. Así también nuestros corazones deben ser traspasados. Pero la espada, la lanza o la flecha que debemos recibir no herirán negativamente si se aceptan con amor. Más bien, invocará misericordia y compasión de nuestros corazones. El dolor y el dolor se transforman dentro de esta “herida de amor” y esa herida derrama la Misericordia de Dios de nuestras vidas (VerDiario #1082).

Reflexiona, hoy, sobre dos cosas. Primero ponderad las heridas espirituales en los Corazones de Jesús y María. Entrad en el misterio de sus Corazones traspasados. Trata de comprender que la gracia surge como resultado de estas perforaciones que producen compasión y Misericordia para los necesitados. Segundo, reflexiona sobre tu propio corazón. Reflexiona sobre cualquier herida que lleves y permítete comprender que esa herida se puede transformar. Tiene potencial para compartir la Misericordia que fluye de los Corazones de Jesús y de nuestra Santísima Madre. Permítete compartir su santo dolor por el pecado y fomenta la compasión por el pecador. En este acto, seréis heridos por una flecha espiritual de amor.

Señor, ayúdame a comprender el gran misterio del sufrimiento soportado por Tu Sacratísimo Corazón. Permíteme ver que aceptaste libremente esa herida para derramar Misericordia. Y ayúdame a aceptar también las flechas de los demás para que Tu Misericordia se derrame a cambio. Jesús, en Ti confío.


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