lunes, 9 de julio de 2018

Mes del matrimonio y la familia: Día 9: Una conversión al amor

pies de nino cubiertos de arena de playa junto a sus padres dia



La conversión destierra progresivamente esas heridas, sanadas en la reconciliación y que paso a paso, construye el amor en familia  


María y José educaron a Jesús, y José le enseñó a trabajar como carpintero. Vivimos en un tiempo muy diferente, en el que es raro que ambos padres enseñen a sus hijos trabajando con ellos a lo largo de cada día.

Las lecciones sobre el trabajo duro y la disciplina se pueden aprender cuando los padres hacen el esfuerzo para permitir que sus hijos les ayuden en sus tareas diarias en casa.

Al ayudar a sus padres, los niños aprenden las virtudes de la diligencia, la autodisciplina y la responsabilidad, así como el valor del trabajo.



Los niños también aprenderán obediencia a la voluntad de sus padres, un ejercicio de entrenamiento en obediencia a la voluntad del Padre. Como San Lucas nos dice, hasta Jesús "les fue obediente", y "aumentó en sabiduría y estatura, y en gracia para con Dios y con los hombres" (Lucas 2,51-52)

La obediencia fomenta la virtud de la humildad, que es el fundamento de todas las virtudes y, con amor, forma el núcleo de la santidad.

Sabemos que nuestros hijos no son perfectos. Sus almas, como la nuestra, han sido manchadas por el pecado original. Esta es la razón por la cual la disciplina es crítica para fomentar la santidad en la familia.

1.- Confíate a la Sagrada Familia de Nazaret.
Sagrada Familia de Nazaret, con total confianza y entrega te presento a mi familia, a cada uno de sus miembros (nombrarlos), para que, contemplándolos a ustedes y su fidelidad a los designios divinos, sean nuestro modelo a seguir en la convivencia de nuestro hogar.

Que podamos aprender de ustedes, todas las virtudes y cosecharlas en el amor, respeto y sacrificio del uno por el otro. Entramos en tu casa, Patriarca San José, carpintero del pueblo, para que nos enseñes el trabajo honesto y amoroso que con tus manos sostuviste a tu familia.

Te vemos a ti, Santa María, esposa fiel y ocupada en mantener todo en orden en el hogar y con los quehaceres de cada día, administrando con sabiduría las bondades y beneficios de la familia.

Y a Ti, oh precioso niño Jesús, enséñanos a ser siempre humildes y cumplir la voluntad del Padre, a ser obedientes y dóciles a la escucha y atención familiar. Invocamos su presencia, su gracia y su poder divino para que nos ayuden a cumplir con nuestra misión de vida como familia de esta sociedad.

Amén

2.- Oración inicial
Sagrada Familia de Nazaret: enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros.

Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto; enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén

3.- Día 9: Una conversión al amor.
El amor familiar así como el amor conyugal, requiere de padres a hijos y de hijos a padres, una conversión real y verdadera de corazón, de actitudes y de vida. Agradecidos, bendecidos, apreciados, amados y benevolentes.

Esto no se logra si no hay una verdadera conversión. El primer amor comienza en casa.

"Nadie ama a Dios a quien no ve, sino ama su prójimo a quien ve" (1 Jn 4,20)

"Este es el mandamiento que yo les doy, que se amen unos a otros como yo les amo" (Jn 15,12)

"No es cuestión de amar de palabras y lengua, sino con hechos de vida" (1 Jn 3,18)

Pero, hablando de conversión y de amor, ¿cómo es el amor de conversión? San Pablo nos responde con palabras precisas:

"El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Corintios 13,4-7)

Los gritos, los maltratos, los insultos, los desprecios, las amenazas, las maldiciones… destruyen la familia como comunidad de amor.

La conversión destierra progresivamente esas heridas, sanadas en la reconciliación y que paso a paso, construye el amor en familia.

Oración
Señor Jesús, Dios mío y lleno de bondad, tu amor se eleva al infinito y es fuente inagotable de misericordia para con todos.

Que tu gracia sacramental permanezca hoy y por siempre en el matrimonio, para que fortaleciendo en amor a los cónyuges, puedan crean una sociedad más justa basadas en el respeto y consideración con los demás.

Fortalece los lazos familiares para que, padre, madre e hijos, sean testimonios vivientes de tu amor y un adelanto de las maravillas de tu reino aquí en la tierra. Amén.

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.
4.- Oración final
Jesús, mi Señor, ven y quédate en este hogar que tanto clama tu presencia amorosa.

Ven, sana y une, con tu divino poder que todo lo restauras, a todos aquellos lazos de amor que algún día fueron rotos.

Gracias Jesús por estar atento a mis necesidades y a todo lo que sucede en mi grupo familiar.

Que la Sagrada Familia de Nazaret sea modelo y guía de todas las familias cristianas.

Que siguiendo los pasos de José y María, los padres puedan educar a sus hijos en la Fe y acercarlos al Amor de Dios y que, como Jesús, los hijos crezcan en sabiduría, obediencia y entrega al Señor.

Amén.

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