jueves, 13 de diciembre de 2018

Papa Francisco: María desata los nudos de los muchos errores que cometemos

papa francisco sonrie y saluda image de la virgen de guadalupe


Papa Francisco: María es una mujer que camina con dulzura y ternura de madre. Con un corazón de madre, María ayuda a los abandonados  


"Al igual que hace cientos de años desde una pequeña colina en Tepeyac, México, María acompaña a todos los oprimidos y humildes como una madre que cuida a sus hijos", así lo expresó el Papa Francisco en su homilía durante una misa en la Basílica de San Pedro celebrando la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.

En procesion en la basílica vestida de blanco, el símbolo de la pureza, el Papa Francisco se dirigió a una réplica de la tilma de San Juan Diego, que lleva la imagen de María, que se apareció al santo indígena en el año 1531. El Papa Francisco se paró frente a la imagen, inclinándose reverentemente e incensándolo tres veces.

En su homilía, el Papa Francisco reflexionó sobre la lectura del Evangelio de San Lucas, en la que María visita a su prima Isabel a toda prisa y luego proclama "la grandeza del Señor". Sus palabras a continuación:

María desata un nudo tras otro.
María es una mujer que camina con la dulzura y la ternura de una madre, hace su hogar en la vida familiar, desata un nudo tras otro de los muchos errores que logramos generar, y nos enseña a permanecer de pie en medio de tormentas. 


A través de su Magníficat, María enseña a todos los hombres y mujeres cristianos no solo la importancia de alabar a Dios en medio de la alegría, sino también cómo acompañar y caminar con los demás.

Desde casas y cuartos de hospital hasta celdas de la prisión y clínicas de rehabilitación, María continúa pronunciando esas palabras que dijo a San Juan Diego:

"¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?"

Con María somos levantados.
En la escuela de María, aprendemos a estar en el camino para llegar a donde tenemos que estar: en pie y de pie ante tantas vidas que han perdido o han sido despojadas de la esperanza.

María también enseña a sus hijos que los problemas no se resuelven con respuestas inmediatas y soluciones mágicas, ni a través de promesas fantásticas de pseudo progreso que, poco a poco, solo logran usurpar las identidades culturales y familiares.

En cambio, los cristianos aprenden de ella el verdadero gozo que proviene de amar a Dios y al prójimo incondicionalmente y de proteger el sentido de Dios y su trascendencia, lo sagrado de la vida y el respeto por la creación.

María da voz y dignidad a los desechados
María enseñó humildad al levantar a personas humildes, como San Juan Diego, al darles una voz y hacer de ellos los protagonistas de esta, nuestra historia.

A través de María, el Señor refuta la tentación de ceder ante la fuerza de la intimidación y el poder y, en cambio, otorga dignidad a los que han sido desechados.

El Señor no busca el aplauso egoísta ni la admiración mundana. Su gloria es hacer que sus hijos sean los protagonistas de la creación.

Con el corazón de una madre, María busca educar y dignificar a todos aquellos que, por diferentes motivos y circunstancias, se vieron inmersos en el abandono y la oscuridad.

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