domingo, 9 de abril de 2017

(169) Traumatología doctrinal, con una aclaración añadida


 1.- Propongo una nueva disciplina teológica: traumatología doctrinal. Se estudiaría en seminarios, institutos de ciencias religosas, aulas bíblicas…Vendría a substituir a casi la totalidad del temario.
 
2.- Tal vez algún día, cuando las moscas sean criaturas racionales, será posible al hombre adámico, posmodernamente ético, salvarse con sus solas fuerzas naturales y un libro de educación en valores en la mano.
 
3.- Parece imposible que, con los productos que existen hoy día, no pueda borrarse la marca de la Bestia en la frente y en la mano. ¿Acaso no están las tiendas del antilegalismo bien provistas de maquillajes y coloretes? ¿Será que es necesaria la gracia, y ser de Cristo,  para limpiar la huella del maligno cumpliendo los mandamientos
 
4.- Los bellos proyectos de la teología progresista: “hacemos iglesia en comunión, sin eticismos religantes, como un servicio pluralista y nouménico a la conciencia resiliente y bla bla bla bla bla…”
 
5.- Al cristiano ultravoluntarista que pretenda estatua y placa en la Ciudad Celeste, habrá que recordarle la doctrina católica sobre el auxilio divino.

 
6.- Érase una voluntad superlativa, érase una voluntad presuntuosa y altiva, érase una voluntad tan altanera… que ser su propia redentora quisiera. 
 
7.- La aurora de la anticoncepción ha deshumanizado la fe de muchos católicos, volviendo sus mentes de piedra, como trolls al amanecer. 
 
 
8.- Se percibe cierta narcosis eclesialmente correcta cuando se predica salvación y condenación, cuando se comentan los horrores del pecado mortal, cuando se advierte de la amenaza del infierno, del peligro de condenarse, de la necesidad de caminar en temor y temblor. —¿De qué está hablando este tipo? Mejor no escucharle, que es rigorista y chirría—. Y así desaparecerán las piedras del camino y todo se volverá color de rosa, y sin sentido del pecado todo irá bien, viento en popa. El avestruz de Pelagio excavará la tierra con frente obstinada.
 
9.- El Lobo Feroz soplará y soplará, y los cristianos que no hayan edificado su casa sobre roca, y con piedra de tropiezo, morirán devorados, como cerditos perezosos y comemargaritas.
 
10.- El molinista convencido siempre lleva paraguas cuando llueve gracia sobre gracia, no sea que alguna gota le cale sin su previo consentimiento.
 
 
ACLARACIÓN
A petición de nuestro apreciado amigo Fray Nelson Medina, añado a este post un anexo explicando, o mejor dicho, definiendo brevemente, en qué consistiría la dicha disciplina de Traumatología Doctrinal.
La traumatología doctrinal sería la rama de la teología (y de la filosofía) que se dedicaría al estudio de las lesiones infligidas a la doctrina de la Iglesia. Sería una especialidad médico-quirúrgica.Su pretensión es sanar la mente católica robusteciendo la doctrina, curando los huesos rotos de la mente católica. También será quirúrgica, porque habrá de usar el bisturí para des-herniar la columna vertebral de la mente católica, que es la doctrina; para examinarla y saber cómo operarla, para que sane.
Sería ejercida por filósofos y teólogos a los que no les temblara el pulso; su ámbito se extendería más allá del campo de las lesiones eventuales o circunstanciales, o las deformaciones motoras del pensamiento teológico de la época; abarcaría el tratamiento de las enfermedades crónicas del aparato locomotor de la fe, que son la teología y la filosofía; y las dolencias adquiridas a través de los años, por silencio u omisión de verdades. Y su dimensión preventiva sería fundamental.