jueves, 27 de abril de 2017

A LA BELLEZA ETERNA!


Oh amadísimo Joven, oh Verbo encarnado! ¿Qué has hecho? Señor: así lo quiero yo.
Señor: cuando vuelves a mí tu mirada de benignidad, descubro tu imagen impresa y copiada en mí.
Me mandas que en esto haga como los hombres del mundo, que, al llegar la noche o al ir a descansar, se quitan los vestidos pomposos, llevados con fastuosidad durante todo el día.

Pero no quieres que en lo restante me adapte a sus costumbres, porque ellos por la mañana los toman de nuevo y con ellos se adornan con el mismo aire de vanidad.
Todo lo contrario, me mandas hacer a mí, es decir, que ya no busque más los vestidos que por la noche me quito para volvérmelos a poner a la mañana siguiente. Señor: no me pides cosas pequeñas; comprendo ser tu voluntad que sufra yo todos los trabajos que deberían sufrir mis hijos espirituales, de la misma manera que tú sufriste las penas y fatigas que nosotros merecimos.
Señor: enséñame un motivo tan eficaz y poderoso que mueva y obligue casi a mi alma a estar siempre unida a ti, sin que jamás pueda separarse.
Señor: te he prometido muchas veces amarte sin cesar, pero no es posible que te ame si no proviene de tu amor, que tan generoso se manifiesta para conmigo. Sin embargo, me esforzaré
y pondré todos los medios que mi espíritu y mi ingenio me proporcionen para hacer lo poco de que sea capaz.
Señor: te doy gracias infinitas porque he recibido de tu bondad todo lo que he deseado y pedido. ¿Quién te ha inducido y persuadido a mostrarte tan benigno conmigo, dándome tantas gracias, como si no advirtieses y conocieses lo que estabas haciendo y a quién dispensabas estos bienes? Porque ¿quién soy yo?
El que me favorezcas y me prevengas con la abundancia de tus gracias no se debe a mí, sino sólo a tu misericordia infinita.
Lo reconozco plenamente, porque todo lo que de ti recibo es puro y gratuito don tuyo; nada bueno encuentro en mí, ni posibilidad de hacer algo bueno o digno de alabanza si tú antes no me infundes la luz y no me enciendes con el ardor de la santa caridad.
SANTA CATALINA DE SIENA
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