miércoles, 20 de junio de 2018

Liturgia de las horas P. Paco Rebollo SIERVOS DEL DIVINO AMOR. OFICIO DE LECTURA, LAUDES, HORAS INTERMEDIAS, VÍSPERAS Y COMPLETAS. 21 DE JUNIO JUEVES XI DEL T. ORDINARIO SAN LUIS GONZAGA RELIGIOSO

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Liturgia de las horas

21 DE JUNIO JUEVES XI DEL T. ORDINARIO SAN LUIS GONZAGA RELIGIOSO

Del Común de santos varones: para los santos religiosos. Salterio III

SAN LUIS GONZAGA, religioso. (MEMORIA).

Nació el año 1568 cerca de Mantua, en Lombardía, hijo de los príncipes de Castiglione. Su madre lo educó cristianamente y muy pronto dio indicios de su inclinación a la vida religiosa. Renunció a favor de su hermano al título de príncipe, que le correspondía por derecho de primogenitura, e ingresó en la Compañía de Jesús, en Roma. Cuidando enfermos en los hospitales, contrajo él mismo una enfermedad que lo llevó al sepulcro el año 1591.

OFICIO DE LECTURA

INVITATORIO

Si ésta es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Venid, adoremos al Señor, aclamemos al Dios admirable en sus santos.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús Una reflexión para cada día del mes de junio.

Jesucristo



21.-LA MORTIFICACIÓN

Corazón amantísimo de Jesús digno de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar las ofensas graves y numerosas hechas contra ti, y para evitar que yo mismo me manche de la culpa de la ingratitud,  te ofrezco y te consagro enteramente mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.

Por cuanto son pobres mis méritos, ¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera hasta el último suspiro.

Propongo hacer todo por tu gloria, por tu amor y para consolar a tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.

Dispón de mí y de mis cosas, Señor, según el beneplácito de tu Corazón. Amén.

P. León Dehón

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21.-LA MORTIFICACIÓN

FE Y VIDA EUCARÍSTICAS DE FRANCISCO DE ASÍS (I)




FE Y VIDA EUCARÍSTICAS
DE FRANCISCO DE ASÍS (I)
por Jean Pelvet, ofmcap

«Fervor ardiente», «asombro»: tales son las palabras que afluyen a la mente de Tomás de Celano cuando evoca la actitud de Francisco para con la Eucaristía: «Ardía en fervor, que le penetraba hasta la médula, para con el sacramento del cuerpo del Señor, admirando locamente su cara condescendencia y su condescendiente caridad» (2 Cel 201). Las expresiones personales de Francisco confirman este testimonio. Pero sobre todo, al revelarnos su propia mirada sobre el «Sacramento del Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo», nos muestran la fe sólida, amplia, profunda, viva, que está en el origen de un tal fervor y asombro.

Esforzarnos por penetrar en esa mirada de fe puede ser para nosotros una de las maneras de caminar hacia una mejor comprensión de la Eucaristía. Y esto nos puede llevar -¡ojalá que así sea!- a compartir el fervor y asombro de Francisco ante el «Misterio de la fe», que la Iglesia, siglo tras siglo, contempla y penetra cada vez más profundamente como el centro de su vida.

LA EUCARISTÍA Y LA VIRGEN MARÍA - CANTARÉ ETERNAMENTE LAS MISERICORDIAS DEL SEÑOR





LA EUCARISTÍA Y LA VIRGEN MARÍA
Benedicto XVI, Exhortación «Sacramentum caritatis», n. 33

La relación entre la Eucaristía y cada sacramento, y el significado escatológico de los santos Misterios, ofrecen en su conjunto el perfil de la vida cristiana, llamada a ser en todo momento culto espiritual, ofrenda de sí misma agradable a Dios. Y si bien es cierto que todos nosotros estamos todavía en camino hacia el pleno cumplimiento de nuestra esperanza, esto no quita que se pueda reconocer ya ahora, con gratitud, que todo lo que Dios nos ha dado encuentra realización perfecta en la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra: su Asunción al cielo en cuerpo y alma es para nosotros un signo de esperanza segura, ya que, como peregrinos en el tiempo, nos indica la meta escatológica que el sacramento de la Eucaristía nos hace pregustar ya desde ahora.

En María Santísima vemos también perfectamente realizado el modo sacramental con que Dios, en su iniciativa salvadora, se acerca e implica a la criatura humana. María de Nazaret, desde la Anunciación a Pentecostés, aparece como la persona cuya libertad está totalmente disponible a la voluntad de Dios. Su Inmaculada Concepción se manifiesta claramente en la docilidad incondicional a la Palabra divina. La fe obediente es la forma que asume su vida en cada instante ante la acción de Dios. La Virgen, siempre a la escucha, vive en plena sintonía con la voluntad divina; conserva en su corazón las palabras que le vienen de Dios y, formando con ellas como un mosaico, aprende a comprenderlas más a fondo (cf. Lc 2,19.51). María es la gran creyente que, llena de confianza, se pone en las manos de Dios, abandonándose a su voluntad.

Luis Gonzaga, Santo




Memoria Litúrgica, 21 de junio


Por: P. Ángel Amo | Fuente: Catholic.net 


Religioso
Martirologio Romano: Memoria de san Luis Gonzaga, religioso, que, nacido de nobilísima estirpe y admirable por su pureza, renunció a favor de su hermano el principado que le correspondía e ingresó en Roma en la Orden de la Compañía de Jesús. Murió, aún joven, por haber asistido durante una grave epidemia a enfermos contagiosos. († 1591)

Fecha de beatificación: 19 de octubre de 1605 por el Papa Pablo V
Fecha de canonización: 31 de diciembre de 1726 por el Papa Benedicto XIII

Patronato: Santo patrono de la juventud católica

Breve Biografía

Ferrante Gonzaga, marqués de Castiglione delle Stiviere y hermano del duque de Mantua, hubiera querido que su primogénito Luis, que nació el 9 de marzo de 1568, siguiera sus huellas de soldado y comandante en el ejército imperial. A los cinco años, Luis vestía ya una pequeña coraza, con casco y penacho y cinturón con espada, y jugueteaba detrás del ejército paterno, aprendiendo de los rudos soldados el uso de las armas y su colorido vocabulario. Un día aprovechó la distracción de un centinela y le prendió fuego a la pólvora de un pequeño trozo de artillería. Quedó desmayado más no asustado. Pero ese niño le daría fama a la familia de los Gonzaga, pero con otras armas. Lo enviaron a Florencia como paje del gran duque de Toscana, pero a los diez años le imprimió a su vida una dirección muy precisa, haciendo voto de perpetua virginidad.

El Padrenuestro, la oración que nos enseñó Jesús




Explicaciòn del Padre Nuestro. Cardenal Norberto Rivera.


Por: Carta del Cardenal Norberto Rivera | Fuente: Catholic.net 


Primera Parte del Padrenuestro

Vosotros, pues, orad así: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal”. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas (Mateo 6, 9-15).

El Padrenuestro es la oración que nos enseñó Jesucristo y es, seguramente, una de las primeras oraciones que aprendimos de memoria. Es una invitación a orar con sencillez, desde lo más profundo del corazón, sin falsos pietismos ni apariencias buscadas. Es una oración llena de autenticidad donde se reconoce la grandeza de Dios y las propias debilidades. En este año de preparación del jubileo del año 2000, dedicado precisamente a la persona divina del Padre, resulta muy útil volver a meditar en el Padrenuestro, esta oración que frecuentemente decimos de memoria, pero sin pensar muchas veces en los profundos contenidos que encierra.

A primera vista se perciben dos partes bien diferenciadas en el Padrenuestro:

El Reino de Cristo



Santo Evangelio según San Mateo 6, 7-15. Jueves XI de Tiempo Ordinario


Por: H. José Romero, L.C. | Fuente: missionkits.org 


En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

¡Cristo Rey nuestro! ¡Venga tu Reino!

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

LA GRACIA del Jueves 21 de Junio de 2018

Evangelio 21 junio 2018 (Mateo 6, 7-15). Vivir en la confianza

Orar con el Evangelio 21 06 2018 (Mateo 6, 7-15). Orar con palabras de hijo

Misa de Hoy (Eucaristía Digital) Jueves 21 junio 2018 - Padre Carlos Yepes

Santo Rosario en Video - Misterios de Luz - Jueves

San Luis Gonzaga



San Luis Gonzaga

Jesuita italiano, hijo mayor de una familia noble, abandonó sus títulos para entrar en la compañía de Jesús donde se dedicó a cuidar a enfermos de peste, muriendo a causa de esa enfermedad con 23 años. Es considerado el patrono de la juventud católica.

Infancia
Los Gonzaga formaban una constelación en torno a la casa de Mantua, que era el tronco común y cuyo jefe era considerado como cabeza suprema de la familia. […] En este reparto familiar, a Luis Alejandro, abuelo de Luis, le tocó Castiglione delle Stiviere, que pasó a su hijo don Ferrante. La madre de Luis era una noble del ducado de Saboya. Del castillo de los Gonzaga en Castiglione delle Stiviere hoy sólo quedan unas cuantas piedras. En 1565 era un complejo informe y altanero de torreones, murallas y baluartes. […] Aquí vino al mundo Luis. […] La trayectoria de Luis Gonzaga fue muy diversa, tan diversa como su mundo. Además de no faltarle nunca nada, se vio rodeado de atenciones —mimado, sería la palabra— desde el primer momento y por mucha gente. […]

Siguió, a partir de noviembre de 1577, una estancia de dos años y medio en Florencia por razón de estudios. También fue en este mismo período florentino cuando sintió la necesidad de confesarse más a menudo; para elegir confesor pidió consejo a su preceptor y éste le dirigió al padre De la Torre, jesuita y rector del colegio. Luis se le presentó con tanta reverencia, vergüenza y confusión como si fuera el mayor pecador del mundo ¿Qué pasaba en aquella alma? Una confesión general le trajo una profunda paz y marcó el comienzo de una vida más estrecha y exacta. Se propuso dominar la cólera característica de los Gonzaga. Advirtió que en las conversaciones se le escapaban alusiones críticas a la conducta ajena y, para no volver a acusarse de aquella falta en sus confesiones, se retiró del trato aun con los de casa.

Jue 21 Jun 2018 Evangelio del día Undécima Semana del Tiempo Ordinario - Año Par



“ Padre nuestro del cielo ”

Primera lectura
Lectura del libro del Eclesiástico 48, 1-15
Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Tú resucitaste un muerto, sacándolo del abismo por voluntad del Señor; hiciste bajar reyes a la tumba y nobles desde sus lechos; ungiste reyes vengadores y nombraste un profeta como sucesor. Escuchaste en Sinal amenazas y sentencias vengadoras en Horeb. Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo. Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel. Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives. Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu. En vida hizo múltiples milagros y prodigios, con sólo decirlo; en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu; no hubo milagro que lo excediera: bajo él revivió la carne; en vida hizo maravillas y en muerte obras asombrosas.

Salmo

Sal 96, 1-2. 3-4. 5-6. 7 R. Alegraos, justos, con el Señor.
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean, 
justicia y derecho sostienen su trono. R.
Delante de él avanza fuego,
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.R.
Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.
Los que adoran estatuas se sonrojan, 
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses. R.

La gracia de Dios actúa incluso cuando el hombre duerme (comentario al Evangelio)



Catholic Link


 Lectura del Evangelio según san Marcos 4,26-34:

«En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”. Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”. Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado».

Quiz) ¿De qué podría valerse Dios para hablarle a una persona como yo?

(Quiz) ¿De qué podría valerse Dios para hablarle a una persona ?


En la oración descubrimos una fuente de vida. En la oración aprendemos a reconocer la primacía de Dios y la necesidad que tenemos de Él. Lo que experimentamos, lo que vivimos en ella es lo que damos. Dios, que sabe perfectamente de nuestra fragilidad, se acomoda a nuestra humanidad, a nuestros modos de ver la realidad y a las características de nuestra personalidad para hacerse cercano, para hablarnos. Varios autores espirituales hablan de que cada uno de nosotros tiene una “fisionomía espiritual” propia que nos permite acercarnos a Dios de una forma particular y única.

«La oración personal está sometida a determinadas normas, tales normas están ya expresadas en la misma doctrina revelada, tal como está contenido en las Sagradas Escrituras, en las reglas prácticas que ha formulado la experiencia cristiana de largos siglos, en los consejos de la razón y de la sabiduría humana, válidos para toda actividad espiritual, y por lo tanto, también para la oración. A pesar de todo esto la oración personal es fundamentalmente libre y el orden solo debe servir aquí para proteger esta libertad. Cuánto más auténtica es la oración personal tanto menos pueden dictarse normas a las que debe someterse. Más bien debe brotar y desarrollarse según el estado interior de cada persona, según las circunstancias en que viva y según las experiencias que tenga. Por lo tanto una oración que en un determinado período era aconsejable, puede no serlo en otro; así como la misma oración puede no ser apropiada para diversas personas. Cuando la oración no ha alcanzado su propia libertad  interior se hace insegura, monótona y carente de vida. De ahí la necesidad de educar la vida de oración para que sea espontánea y se afiance en la interioridad personal del hombre» (Romano Guardini. Introducción a la vida de oración).

¿LA MISA A LA QUE ASISTIMOS REGULARMENTE NOS ACERCA VERDADERAMENTE A CRISTO?




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A continuación, les ofrecemos un nuevo e interesante artículo del Prof. Peter Kwasniewski, titulado: “Cómo la liturgia puede abrir o cerrar las puertas a Cristo“. El original del artículo fue publicado por la web  New Liturgical Movement y traducido al español por la redacción del blog Magnificat Una Voce Chile:







“El Concilio Vaticano II afirmó que la Santa Misa es el centro y raíz de la vida cristiana. Esta expresión, pese a que se repite constantemente, entraña una pregunta que puede resultar incómoda y desconcertante. ¿La Misa a la que asistimos regularmente nos acerca verdaderamente a Cristo? La respuesta parece obvia si se considera que en cada Misa se obra el milagro de la transustanciación y Cristo se hace presente en medio de nosotros. Sin embargo, el punto exige un análisis más profundo, dado que en la Misa no sólo se debe entender lo que está diciendo el sacerdote. La participación activa que deseaba el Concilio exige mucho más, pues requiere un compromiso cabal de la persona y una compenetración en el sentido que tienen el rito dentro de la economía de la salvación. Porque si ser católico es seguir a Jesucristo, la liturgia necesariamente debe ayudar a que ese encuentro sea más fácil de conseguir. Al menos, puesto que de por medio está la libertad humana, ella debería crear un ambiente de recogimiento y apartamiento del mundo que facilite el encuentro personal con Cristo. 

En este artículo el Prof. Peter Kwasniewski se hace precisamente esta pregunta y deja la respuesta a una serie de testimonios de personas que han conocido la Misa de siempre. Todos acaban coincidiendo en que la sobriedad que transmite el rito ayuda al recogimiento personal, de manera que buscar a Dios resulta algo casi natural. El artículo fue originalmente publicado La traducción ha sido preparada por la Redacción.

Cómo la liturgia puede abrir o cerrar las puertas a Cristo

Peter Kwasniewski 

Cada vez hay más y más información sobre cómo la juventud abandona masivamente el cristianismo, cosa que afecta a todas las denominaciones. Algunos estudios recientes, como el Shell-Jugenstudie, revelan que las iglesias no son lugares donde, por lo general, se reúna la juventud.

¿Cuál es, en rigor, el problema? Como siempre, existen varias teorías, pero me parece que debemos prestar especial atención a lo que dice Dom Karl Wallner, de la Abadía de Heilignkreusz, en su conferencia “La profanación de lo sagrado y la sacralización de lo profano”. He aquí algunos extractos.

Desde el desierto al fondo de ti mismo

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ORAR CON EL CORAZÓN ABIERTO
Meditaciones diarias para un sincero diálogo con Dios

Por razones laborales he pasado dos días realizando un trabajo en un desierto de África. El campamento de trabajo estaba ubicado en una zona de dunas de arena. Todo el entorno irradiaba un silencio sepulcral roto únicamente por el susurro del viento.
Cuando te encuentras en el desierto te invade una sensación de soledad muy grande. La mirada fija en el horizonte te hace comprender que todo es finito. El desierto es un lugar austero y sobrio. Sin embargo y aunque parezca sorprendente es un espacio donde uno puede encontrarse con uno mismo y con la grandeza de Dios.
El desierto es tierra de contrastes. Es un lugar tan desolado que aplasta por la inmensidad de su horizonte. Es un lugar que te ahoga si has de medirte con tus propias fuerzas. Por eso el desierto tiene tanta relevancia en el vida espiritual. El desierto es el lugar donde el pueblo de Israel conoció verdaderamente a Dios, confió en Él y se entregó a Él.
He pensado en eso estos días. Dios hace pasar a su pueblo la travesía del desierto porque quería llevarlo a la tierra por Él prometida. Cuando el pueblo comprende que el desierto no tiene por qué ser tierra de hostilidad se transforma en un lugar en el que es posible la relación con Dios. El desierto te lleva a lo interior, a lo profundo, a lo esencial. Entonces comprendes que el desierto ya no es un lugar de hostilidad sino un espacio propicio para el encuentro íntimo con el Padre.
Contemplo que mi vida está repleta de desiertos interiores que nos son silenciosos sino ruidosos. Son aquellos que me impiden abrir el corazón al otro, llevado por el ruido y las actividades que llenan la jornada. Experiencias que no me sacian la sed porque hay demasiada agitación alrededor. Momentos en que uno solo se mira a si mismo, incapaz de ver al otro en su silencio y necesidad. Sediento de la Palabra de Dios, esa palabra de vida que brota en abundancia pero que no no es capaz de recoger.
Pero cada vez que me adentro en uno de los desiertos de la vida es un desafío. Salgo de él más maduro, con un caminar hacia la interioridad de mi vida que es pare del viaje al que estamos llamados. El mejor desierto es el que te permite llegar al fondo de ti mismo para vivir el abandono en Dios. En este desierto Dios se convierte en un auténtico maestro porque reconduce tus miedos, tus tristrezas, tus incertidumbres y tus dudas, tus soledades y tus carencias, tus insatisfacciones y tus egoísmos… Es en el desierto donde Dios nos espera.

Santa misa de hoy miércoles 20 de junio de 2018 - Tele VID

Seis Mitos sobre la Infidelidad - Un Nuevo Camino