martes, 15 de junio de 2021

PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN Miercoles,16 de junio del 2021





 

PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN

Pensamiento bíblico:

Las aguas torrenciales no podrán apagar el Amor, ni anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el Amor, aunque fuera con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable (Ct 8,7).

Pensamiento franciscano:

Dice san Francisco: -Donde está el temor de Dios para custodiar la entrada, allí el enemigo no encuentra por donde entrar. Donde hay misericordia y discreción, allí no hay superfluidad ni endurecimiento (Adm 27,5-6).

Orar con la Iglesia:

Dirijamos nuestra oración al Padre y pidámosle que nos ilumine con la claridad de Cristo.

-Dios Padre, te damos gracias porque nos has llamado a vivir en tu luz maravillosa.

-Haz, Señor, que la fuerza del Espíritu Santo nos purifique y nos fortalezca.

-Que tu Espíritu, Señor, nos guíe en nuestros trabajos para que hagamos más humana la vida de los hombres.

-Concédenos que, con nuestro servicio a los hombres, hagamos de la familia humana una ofrenda agradable a tus ojos.

-Llénanos de tu misericordia para que encontremos nuestro gozo en alabarte y darte gracias.

Oración: Señor, tú que eres la vida de los fieles, escúchanos y sacia con la abundancia de tus dones a los que tienen sed de tus promesas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



 

Junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús Una reflexión para cada día del mes de junio. Miercoles,16 de junio del 2021. 16.- RESPETO A LA IGLESIA

 


Corazón amantísimo de Jesús digno de todo amor y de toda mi adoración; movido por el deseo de reparar y de lavar las ofensas graves y numerosas hechas contra ti, y para evitar que yo mismo me manche de la culpa de la ingratitud,  te ofrezco y te consagro enteramente mi corazón, mis afectos, mi trabajo y todo mi ser.

Por cuanto son pobres mis méritos, ¡oh Jesús!, te ofrezco mis oraciones, mis actos de penitencia, de humildad, de obediencia y de las demás virtudes que practicaré hoy y durante mi vida entera hasta el último suspiro.

Propongo hacer todo por tu gloria, por tu amor y para consolar a tu Corazón. Te suplico aceptes mi humilde ofrecimiento por las manos purísimas de tu Madre y Madre mía María.

Dispón de mí y de mis cosas, Señor, según el beneplácito de tu Corazón. Amén.

P. León Dehón

Día 1.- EL DIVINO CORAZÓN DE JESÚS

¡El Corazón de Jesús! Una herida, una corona de espinas, una cruz, una llama, "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres". ¿Quién nos ha dado aquel Corazón? Jesús mismo. Él nos había dado todo: su doctrina, sus milagros, sus dones de la Eucaristía, su Madre divina. Pero el hombre permanece todavía insensible a tantos dones. Su soberbia les hace olvidar el Cielo, sus pasiones les hacen descender al fango. Fue entonces cuando Jesús mismo dirigió una mirada piadosa sobre la humanidad; se apareció a su hija predilecta, Margarita María de Alacoque, para manifestarle los tesoros de su corazón.

 

Día 2.- FUENTE DE SALVACIÓN

En cada página del evangelio, el Corazón de Jesús habla de la fe. Por la fe Jesús cura las almas, sana los cuerpos y resucita a los muertos. Cada uno de los milagros es el fruto de la fe; cada palabra suya es una incitación a la fe

La fe es necesaria como el pan que comes, como el aire que respiras. Con la fe eres todo; sin la fe no eres nada. Con frecuencia nuestra fe es lánguida como una llama a punto de extinguirse. Cuando en los campos, en las casas, en las oficinas, en las tiendas, se mofan de tu fe ¿sientes el coraje de defenderla sin sonrojarte, sin respeto humano? Cuando las pasiones te asaltan ferozmente,  ¿Te acuerdas que con un acto de fe resultas invencible porque Dios combate por ti y contigo?

 

Día 3. -LA CORONA DE ESPINAS

Si observas al Corazón de Jesús, pruebas un sentimiento de pena. Es coronado de espinas, mana sangre, es traspasado su Corazón. Es el símbolo de la vida de Jesús. Nacido en medio de sufrimientos, abraza al dolor, abraza una cruz, la lleva al Calvario, muere crucificado.

Jesús valora el dolor y crea una escuela: "Quien quiera venir en pos de mí, tome su cruz" (Mt.16,24). Es una frase un poco amarga, un poco triste, pero es así. El dolor cristiano está para purificar, para santificar las almas.

La cruz que Él te da es aquella que es buena para ti. Trata de tener devoción a tu cruz; ámala, como la amaron los Santos, como la amó Jesús.

 

4.-EL AMOR DE DIOS

Jesús te ama... y te da su Corazón, símbolo de amor. Sobre este corazón se enciende una llama que quiere extenderse e inflamar todos los corazones. ¡Jesús te ama!. He venido -dice Jesús- a traer el fuego del amor sobre la tierra y ¿qué puedo desear sino que ese fuego se encienda?

Mírate a ti mismo. ¿Cómo correspondes al amor de Jesús? ¿Lo amas con todo tu corazón, con todas las fuerzas?

A la mañana, cuando te despiertas, ¿tienes un pensamiento para Jesús? ¿Le rezas durante el día alguna jaculatoria?

 

5.-LOS MANDAMIENTOS DE DIOS

Jesús habló claramente: "Si me amas, guarda mis mandamientos"¿Quieres salvarte? Observa mis mandamientos. Aquí no hay escapatoria: para querer bien a Jesús y para salvarte, es necesario que hagas lo que Él te manda: observar sus santos mandamientos.

A ti no te queda mas que obedecer. Sí, es necesario obedecer. Pero la obediencia debe ser completa; observarlos todos y siempre.

Dios no ha dado ni cinco, ni siete mandamientos, sino diez; y al infierno se va lo mismo por transgredir uno que los diez. A la cárcel no se va por cometer muchos delitos; basta un solo delito.

 

6. -LA AGONÍA DEL CORAZÓN DE JESÚS

También Jesús llora. ¿Recordáis el Huerto de los Olivos? Allí, el Corazón de Jesús fue expuesto al dolor, al miedo, a la tristeza. Aquí Jesús te renueva aquella triste escena. Pide adoradores, tiene sed de almas, y está solo, abandonado, olvidado. Solo en la noche. Solo en las largas jornadas. Siempre solo. ¿Irá quizá alguno a hacerle compañía?

Jesús vive en el sagrario y es abandonado por el hombre. Quiere ser su comida y sufre el rechazo. Derrama por él su sangre y la derrama inútilmente.

En vano el Señor llama adoradores a su altar. En vano llama a las almas a la comunión; pero los hombres se obstinan en vivir lejos de Él. Por eso, Él está triste.

 

7.-EL PECADO MORTAL

Jesús llora ante la muerte de su amigo Lázaro. ¿Sabes tú por qué Jesús ante el cadáver de su amigo llora, vibra, reza?

Porque era cadáver. He aquí tu imagen cuando te duermes en el pecado. No bastan las invitaciones del ángel custodio, las oraciones de la madre, los consejos de los amigos, las correcciones del confesor. Queremos un milagro de Jesús. Es Jesús mismo quien debe llorar, gritar, rezar por ti, alzar su voz. ¿Y tú tan fácilmente te abandonas al pecado?

Con un pecado mortal pierdes todo, todo está perdido. Tú eres sensible a todos los afectos más tiernos y delicados. ¿no sientes nada al ofender a Dios, al ponerlo de nuevo en la cruz? Sobre tu frente está esculpida la imagen de Dios y tú la manchas para echarla en el fango.

 

8.-EL ESCÁNDALO

El corazón más dulce y más humilde de la tierra es el Corazón de Jesús. Pero este corazón divino no puede quedar indiferente frente a la ruina de tantas almas y es entonces cuando se conmueve y grita: ¡Ay, del mundo por los escándalos!

Jesús trabaja por la salvación de las almas; el escándalo roba las almas a Jesús para dárselas al demonio. Jesús muere en la cruz para redimir a los pecadores; el escándalo hace estragos de la inocencia, destruye y arruina la obra de la redención.

Dice San Agustín que el escandaloso sufrirá tantos infiernos como las almas que él ha asesinado. Examínate bien. La Magdalena fue escandalosa, pero reparó y llegó a ser santa. Haz tú lo mismo.

 

9. -EL PECADO VENIAL

En el tribunal de Anás, Jesús recibe una bofetada de un siervo y en la humildad de su Corazón exclama: El pecado venial deliberado es una bofetada a Jesús; no lo pone en la cruz como el pecado mortal, pero es siempre un agravio, una injusticia, una ofensa.

¿Qué diríamos de un criado que obedeciese los mandatos del amo, pero despreciase sus deseos y sus consejos? ¿Qué diríamos de un hijo que diese una bofetada a su madre? Nosotros hacemos algo peor con Jesús cuando cometemos el pecado venial.

 

10.-LA MURMURACIÓN

Toma la vida de Jesús y léela a fondo: no verás en Él una palabra de murmuración. El Sagrado Corazón es siempre Él mismo: tiene una palabra dulce para los justos y los pecadores, una palabra de ternura para sus traidores, una palabra de perdón para los que le crucifican. Sobre todos extiende el manto benigno de la caridad. Por eso odia tanto la murmuración y establece una regla especial: "No juzguéis y no seréis juzgados", dice.

En la medida con la que juzguéis a los otros, seréis juzgados. ¿Por qué ves la mota en el ojo de tu hermano y no ves la viga en el tuyo?

 

11.-EL RESPETO HUMANO

A Jesús no le valen las medias tintas, las almas insípidas. Él quiere cristianos solo de una pieza; tiene el corazón abierto para todos, también para los corazones más obstinados, pero no quiere saber nada del respeto humano. Muchas veces nos ha dicho que no podemos servir a Dios y al mundo. Él ha hablado claro, que si queremos contentar al mundo, no estamos con Él, estaremos en contra de Él.

Tú sabes que ciertas amistades son un continuo peligro para el alma y comprendes que no te dejan tranquila la conciencia y no te sientes con fuerza de romper esa triste cadena. ¿Cuántas veces no has observado los preceptos de la Iglesia por no huir de las críticas de alguna mala lengua?

 

Día 12.-LA CONFESIÓN

El Corazón de Jesús es un corazón de padre y como el padre está siempre dispuesto a perdonar las culpas del hijo; el Corazón de Jesús quiere hallar el medio con el que tú puedas encontrar siempre el perdón de tus pecados.

Le presentaron a Jesús 10 leprosos y Él les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes". Ellos obedecieron y fueron curados. Jesús quiere así prepararnos con el sacramento de la Penitencia que instituyó cuando dijo a sus discípulos: "Recibid el espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados les serán perdonados; a quienes se los retengáis les serán retenidos".

El mismo Concilio de Trento llama a la confesión,  segunda tabla de salvación después del naufragio. ¿Y tú no la estimas?

 

13.-OCASIONES PELIGROSAS

Hasta ahora hemos tomado del Corazón de Jesús aquellas palabras que condenan el pecado. Ahora Jesús quiere sugerirnos también el medio con el que podemos evitar la huida de las ocasiones peligrosas. No hay escapatoria. ¿Quieres huir del pecado? Debes necesariamente evitar las ocasiones. Reza, confiésate, pero si no huyes de las ocasiones peligrosas todo será tiempo malgastado. ¿Cuáles son las compañías que frecuentas? ¿Quizá se encuentran allí personas con las que permites confidencias que hacen llorar a tu ángel custodio? ¿Se encuentra acaso alguna persona que te insinúa dudas sobre la fe, que susurra palabras que repugna oírlas, que te aleja de tus prácticas de piedad?

¿Cuáles son tus diversiones? ¿Son acaso ciertos lugares donde todos pierden la vergüenza, donde las pasiones se levantan impetuosas?

 

14.-LAS TENTACIONES

Los apóstoles se acercaron un día a Jesús y le dijeron: "Maestro, tú nos invitas siempre a orar; nosotros somos ignorantes, enséñanos tú. Y Jesús siempre bueno, respondió": Cuando oréis hacedlo así: Padre nuestro que estás en los cielos; y les enseñó la estupenda oración del Padre nuestro. ¿Sabes por qué Jesús quiere que oremos al Padre para no dejarnos caer en la tentación? Porque Él sabía que el demonio nos tentaría siempre y quería que nosotros pidiésemos la ayuda celestial para no sucumbir a la tentación. Él mismo permitió que el demonio le tentase para darnos ejemplo.

 

15. -EL VALOR DE LA ORACIÓN

Jesús invita, recomienda, impone la oración, une a ella toda gracia, toda bendición hasta la salvación eterna. Él mismo reza por todas partes y siempre: en el templo, en el Huerto de los Olivos, en el monte, sobre las aguas, en las plazas y en las sinagogas.

San Pedro corre el peligro de hundirse en las aguas y reza; la oración lo fortifica. Marta y María piden llorando ante Jesús en la hora del dolor y la oración las consuela.

Rezan los Apóstoles en el cenáculo y la oración hace descender al Espíritu Santo con sus dones celestiales. Y tú, ¿cuándo rezas? ¿Sólo cuando estás enfermo o cuando quieres que algo te salga bien?

Reza siempre porque siempre tienes necesidad de permanecer junto a tu Dios.

 

16.- RESPETO A LA IGLESIA

El celo más santo tiene sus manifestaciones más sublimes; no puedo admitir todos los obstáculos que se interponen a la gloria de Dios. He aquí al Corazón de Jesús encendido del celo más ardiente por la gloria del Padre; por Él obra, por Él sufre, a Él da gracias

¿Estás verdaderamente persuadido de que la Iglesia es en verdad la casa de Dios, el lugar donde están los ángeles para hacer la guardia a Jesús eucaristía, el lugar donde se manifiesta más claramente a las almas. Y si estás plenamente convencido, ¿con qué intención te acercas a la iglesia? Déjate guiar por el amor que Dios te tiene.

Liturgia de las horas P. Paco Rebollo SIERVOS DEL DIVINO AMOR. OFICIO DE LECTURA, LAUDES, HORAS INTERMEDIAS, VÍSPERAS Y COMPLETAS. 16 DE JUNIO MIÉRCOLES XI DEL T. ORDINARIO



 De la Feria. Salterio III

 

OFICIO DE LECTURA

 

Si el Oficio de Lectura es la primera oración del día:

 

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza

 

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

 

Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.

 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

 

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Venid, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

 

Durante cuarenta años

aquella generación me repugnó, y dije:

Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso»

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.

 

Si antes del Oficio de lectura se ha rezado ya alguna otra Hora:

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

 

Himno: CON ENTREGA, SEÑOR, A TI VENIMOS

 

Con entrega, Señor, a ti venimos,

escuchar tu palabra deseamos;

que el Espíritu ponga en nuestros labios

la alabanza al Padre de los cielos.

 

Se convierta en nosotros la palabra

en la luz que a los hombres ilumina,

en la fuente que salta hasta la vida,

en el pan que repara nuestras fuerzas;

 

en el himno de amor y de alabanza

que se canta en el cielo eternamente,

y en la carne de Cristo se hizo canto

de la tierra y del cielo juntamente.

 

Gloria a ti, Padre nuestro, y a tu Hijo,

el Señor Jesucristo, nuestro hermano,

y al Espíritu Santo, que, en nosotros,

glorifica tu nombre por los siglos. Amén.

 

SALMODIA

Liturgia de la Palabra:





Liturgia de la Palabra:

15/06/2021
Martes de la decimoprimera semana de Tiempo Ordinario.
PRIMERA LECTURA
Cristo, siendo rico, se hizo pobre por vosotros.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8, 1-9
Os informamos, hermanos, de la gracia que Dios ha concedido a las Iglesias de Macedonia: en las pruebas y tribulaciones ha crecido su alegría, y su pobreza extrema se ha desbordado en tesoros de generosidad.
Puesto que, según sus posibilidades, os lo aseguro, e incluso por encima de sus posibilidades, con toda espontaneidad nos pedían insistentemente la gracia de poder participar en la colecta a favor de los santos.
Y, superando nuestras expectativas, se entregaron a sí mismos, primero al Señor y la demás a nosotros, conforme a la voluntad de Dios.
En vista de eso, le pedimos a Tito que concluyera esta obra de caridad entre vosotros, ya que había sido él quien la había comenzado.
Y lo mismo que sobresalís en todo - en fe, en la palabra, en conocimiento, en empeño y en el amor que os hemos comunicado - sobresalid también en esta obra de caridad.
No os lo digo como un mandato, sino que deseo comprobar, mediante el interés por los demás, la sinceridad de vuestro amor.
Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza.
Palabra de Dios.

Palabra de Dios diaria. P. Francisco J. Rebollo Leòn Palabra de Dios diaria. P. Francisco J. Rebollo Leòn

 






ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 121, 6. 8

Digan de todo corazón: Jerusalén, que haya paz entre aquellos que te aman. Por mis hermanos y compañeros voy a decir: la paz contigo.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que, por gracia del Espíritu Santo, infundiste en los corazones de tus fieles los dones de tu amor, concede a tus siervos, por quienes imploramos tu clemencia, la salud de cuerpo y alma, para que te amen con todas sus fuerzas y cumplan con amor lo que es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo …


LITURGIA DE LA PALABRA

Dios ama al que da con alegría.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 9, 6-11

Hermanos: Recuerden que el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso, pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario, puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura: Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.

Amar a los enemigos

 


Amar a los enemigos

Martes 15 de junio

¡Paz y Bien!

Evangelio

Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.

Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto".

Palabra del Señor

Reflexión

Con estas palabras termina Mateo este capítulo para indicar con claridad que ser cristiano es algo totalmente distinto a todo lo demás. No se trata, pues, de una filosofía ni de una religión en sí misma, sino de un estilo diferente de ser, de vivir y de pensar.

El ser bueno

Reflexión 166: El poder de tu unidad con Cristo

 



Reflexiones diarias sobre la Divina Misericordia
365 días con santa Faustina

Reflexión 166: El poder de tu unidad con Cristo

Imagínese ser Todopoderoso o amigo íntimo de alguien que es Todopoderoso. Hay una historia del Papa San León I, que vivió en el siglo V, que revela el poder de Dios. Se dice que Atila el Huno y su violento ejército intentaron saquear Roma. El Papa San León se encontró con Atila y lo “persuadió” para que se volviera. Más tarde, cuando el ejército de Atila le preguntó por qué se había dado la vuelta, Atila dijo que le había alarmado una figura vestida de sacerdote que estaba al lado del Papa. Esta figura sostenía una espada desenvainada y actuaba como si fuera a matar a Atila si avanzaba. Atila, asustado, se dio la vuelta y se fue.

Esta breve historia revela el poder de Dios para defendernos de toda maldad. Aunque es posible que un ángel no aparezca en forma física a tu lado, puedes estar seguro de que si estás inmerso en la Misericordia de Dios, no hay nada que debas temer. Todos los poderes del cielo estarán de tu lado. El Señor te defenderá contra todo mal y te dará la fuerza para lograr todo lo que le da gloria (Ver Diario # 858).

Reflexione hoy sobre dos cosas: 1) Su unidad con Cristo; 2) El poder que fluye de esa unidad. ¿Confías en que el Señor te protegerá de todo mal? ¿Te das cuenta de que el miedo es inútil cuando tienes fe y estás revestido de la Misericordia de Dios? Reflexione sobre este hecho y entréguese más plenamente al Señor, quien debe convertirse en su único comandante en la vida.

Mi señor y mi único comandante, te confío mi vida. Te encomiendo todo mi ser, especialmente todo lo que me tienta a temer. Dame confianza en Tu Divina Misericordia y ayúdame a confiar en Ti en todo sin reservas. Jesús, en Ti confío.



El "regalo" de ser perseguido 15 de junio de 2021 Martes de la undécima semana del tiempo ordinario

 



Reflexiones diarias católicas
¡Mi vida católica!

El "regalo" de ser perseguido
15 de junio de 2021
Martes de la undécima semana del tiempo ordinario
Lecturas de hoy

Jesús dijo a sus discípulos: “Habéis oído que se dijo : Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo, amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen, para que sean hijos de su Padre celestial, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos y justos. injusto." Mateo 5: 43–45

Jesús continúa profundizando y aclarando su llamado a su nuevo mandato de amar a los demás. El amor al que nos llama es radical, total y puede resultar muy desafiante al principio. Él nos llama a ir más allá de la comprensión de la justicia del Antiguo Testamento al ordenar que amemos a todos, incluidos los que nos persiguen. Esta llamada al amor no es una opción sino un mandato. Es un requisito para todo cristiano.

Al implementar este mandato, Jesús no solo nos da el mandato en sí, sino que también ofrece algunos consejos muy prácticos sobre cómo podemos lograr esta profundidad de amor. Dice que no solo debemos amar a nuestros enemigos, sino que debemos orar por ellos cuando nos persiguen. En primer lugar, un "enemigo" es aquel que intenta infligirnos algún tipo de daño y, en general, peca contra nosotros. La respuesta común a estas experiencias es defendernos y contraatacar. Entonces, el primer paso es rechazar cualquier tentación de ese tipo. Como dijo Jesús en el pasaje del Evangelio anterior a este, "no ofrezcas resistencia al malvado".

El pasaje del Evangelio de hoy nos lleva aún más lejos. El consejo práctico que da nuestro Señor es "orar por los que te persiguen". Este mandato no solo requiere que rechace la tentación de "vengarse" de una persona o incluso simplemente "resistir" lo que nos hace. Ahora debes orar por ellos. Orar por alguien que peca contra ti es un acto de la mayor caridad y generosidad. Y es una forma muy práctica de imitar la abundante misericordia de Dios. Por eso, rezar por tus perseguidores te transforma radicalmente interiormente y te santifica. En cierto sentido, el mal que otro te hace tiene el potencial de transformarse en un regalo que te da, porque te da la oportunidad de devolver la oración por una herida infligida. Y ese es un regalo muy real y práctico que debemos abrazar con este nuevo mandato de nuestro Señor.

Reflexiona hoy sobre aquellos por quienes este nuevo mandamiento te llama a orar. ¿De quién es el pecado que le ha causado algún daño a usted oa su familia? ¿A quién le guardas rencor? Quienquiera que se le ocurra, comprométase a orar profunda y sostenidamente por esa persona. Ore con frecuencia por ellos y continúe esa oración mientras continúe la persecución. Hacerlo transformará todos y cada uno de los intentos de malicia emitidos hacia ti en gracia para ellos y santidad para ti.

Mi Señor de abundante misericordia, Tu mandamiento de orar por aquellos que nos persiguen fue vivido primero por Ti a la perfección. Oraste por aquellos que te crucificaron mientras colgabas de la cruz. Dame la gracia que necesito no solo para perdonar, sino también para orar por aquellos que lo han hecho y continúan tratando de infligirme daño. Dame un corazón tan lleno de misericordia que cada pecado cometido contra mí se transforme en amor y en mi propia santidad de vida. Jesús, en Ti confío.