viernes, 21 de abril de 2017

“Ustedes son los rayos de la luz de mi Hijo, el evangelio vivo, y son mis queridos apóstoles del amor”

Gospa 7

La Madre hace un cumplido a quienes se han decido por vivir sus mensajes: “ustedes que se esfuerzan en ofrecer cada día de su vida a mi Hijo, ustedes que procuran vivir con Él, ustedes que oran y se sacrifican, ustedes son la esperanza en este mundo inquieto. Ustedes son los rayos de la luz de mi Hijo, el evangelio vivo, y son mis queridos apóstoles del amor. Mi Hijo está con ustedes, Él está con los que piensan en Él, con los que oran…”

Resulta hermoso contemplar estas palabras porque vemos en ellas halagos, alabanzas, reconocimientos por los esfuerzos que muchos hacen. Son palabras de una Madre perfecta, un modelo de lo que debe ser cada educador, que no solo corrija o llame la atención de sus educandos, sino por el contrario también refuerce la conducta positiva con palabras de halagos. Cosa que muchos padres y educadores no hacen. Yo creo que la Madre con esta actitud también quiere servir de ejemplo a todo educador que debe pensar en subir la autoestima y la autoimagen de sus educandos con las cosas positiva que ven hacer en ellos. Luego, obsérvese que María no solo pide o corrige sino también refuerza la conducta positiva de sus hijos y los felicita por sus buenas acciones.


Pero luego hace una petición que hay que considerar: “Apóstoles de mi amor, oren con el corazón y muestren con las obras el amor de mi Hijo. Esta es la única esperanza para ustedes, este es el único camino hacia la vida eterna. Yo, como Madre, estoy aquí con ustedes. Sus oraciones dirigidas a mí, son para mí las más bellas rosas de amor. No puedo no estar allí donde siento el perfume de rosas. Hay esperanza.”

Esas oraciones que la Virgen pide con el corazón, son las oraciones por la paz que pidió en el mensaje anterior, además de las oraciones que pide en este mensaje del 2 por quienes están lejos de Jesús. Y también dice algo muy simpático como mencionó del mensaje anterior del 2: que las oraciones que le dirigimos a Ella son las más bellas rosas de amor, son perfume de rosas que la hacen presente. Sin mencionarlo, está aludiendo al rezo del santo Rosario. El término Rosario, literalmente del latín, significa “ramillete de rosas”; pero la Madre menciona además que son perfumadas.

Luego, cada vez que tomemos el santo Rosario en mano, pensemos en ese grato perfume de rosas que sube hasta el Trono de la Madre en el Cielo y sube, de igual modo, al Trono de Su Hijo.

 Padre Francisco Verar