martes, 25 de abril de 2017

“DEJARSE LLENAR DE ESPÍRITU SANTO”

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“DEJARSE LLENAR DE ESPÍRITU SANTO”

Autor:  Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

 
1.     EL PARÁCLITO, EL ESPÍRITU SANTO
Paráclito, viene de griego  parakletos, traducido a  latín Consolator, es para nuestro castellano  Consolador. Solo San Juan (14,16.26; 15,26; 16,7), trae este termino para  referirse al Espíritu Santo; “Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que  el Padre enviará en mi nombre,  (Juan (SBJ) 14, 26) y ha sido diversamente  traducida como “abogado”, “intercesor”,  “maestro”, “ayudante”, “consolador”. Yo  quisiera que me permitieran agregarle una nueva denominación, “mi leal  compañero”, El es lo mas constante que tengo, con El, no me siento  huérfano de nada, El esta mas dispuesto que nadie, para acompañarme siempre,  Jesús así nos lo dijo “y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito,  para que esté con vosotros para siempre”, (Juan (SBJ) 14,16) El quiere  estar a mi lado, El siempre está ahí para ayudarme, y aclara cuanta duda  tenga “Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi  nombre, os lo enseñará todo”  (Juan (SBJ) 14,26) no le tengo que pedir  hora y no conoce la agenda, siempre está al instante cuando quiero hablarle,  porque vive en mi; “el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede  recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora  con vosotros”. (Juan (SBJ) 14, 16-17)
2.     ESTAR LLENO DE ESPÍRITU SANTO

Todo el que se siente hijo de Dios,  de da cuenta cuanto es amado por el Padre, y todo aquel que responde al amor  que nos da Dios, no desea otra cosa más importante que estar lleno de  Espíritu Santo y colmado de sus dones, es así como en nuestras oraciones, nos  apasionamos en solicitarle al Padre que nos lo envíe para que este como nos  prometió el Hijo, Nuestro bien amado Jesús,  “yo pediré al Padre y os  dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre” (Juan  (SBJ) 14,16). Ciertamente, no poseer nada de El, es como tener un cuerpo sin  el soplo de vida, en otras palabras, sin vida espiritual y nosotros como  hijos de Dios, debemos permanecer allí donde el Espíritu Santo sea  derramado;  “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros  corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. (Romanos (SBJ) 55)
3.     DEJARSE LLENAR DE ESPÍRITU SANTO
La obra del Espíritu Santo es  silenciosa y suave, parece que no nos diéramos cuenta que actúa, pero sus  efectos son palpables y cuando nuestro corazón se siente renovado y  estimulado por el Espíritu de Dios, este se muestra en todo lo que hacemos,  de ahí el beneficio de dejarse llenar por el Espíritu Santo y lleno de El,  combatir el mal que nos afecta hoy a toda nuestra Iglesia.
Jesús no expuso que; “cuando  él venga, (El Espíritu Santo), convencerá al mundo en lo referente al  pecado……en lo referente al pecado, porque no creen en mí”  (Juan (SBJ) 16, 8-9). Aquí radican también todos los achaques de la Iglesia  cuando en ella falta Espíritu. Por esa razón,  me parece que la solución a  los problemas y trances que nos viene a nuestra Iglesia no pasan por una  organización distinta, o en un cambio de métodos, lo que tiene que hacer, es  vivir como en sus orígenes, es decir a su identidad más profunda, en otras  palabras que todos los que somos Iglesia, cada uno de sus miembros, Obispos,  Presbíteros, Diáconos, Religiosos y Religiosas y fieles laicos, acepten  dejarse llenar de Espíritu Santo. Sin esta vida en el Espíritu todo lo demás  será completamente infecundo.
4.     “RECIBAN EL ESPÍRITU SANTO”
Tengamos presente, que Jesús, nos  ha pedido recibir el Espíritu Santo, “Reciban el Espíritu Santo”  (Jn 20, 19-23) la conversión, el  arrepentimiento y la contrición sincera por  nuestros pecados, es una demostración de la obra del Espíritu Santo en cada  uno de nosotros. Y es  así, como el pecado de la Iglesia de nuestros días, y  nuestro pecado como miembros de la Iglesia, es intentar combatir el mal y los  pecados con las armas de este mundo, esto es, con armas humanas, y  lamentablemente, estas son impotentes e inútiles, por tanto, no dejemos de  lado la fuerza infinita y omnipotente del Espíritu Santo. Una Iglesia o un  cristiano que olvidan al Espíritu Santo, es una Iglesia o un cristiano que  reniega de su identidad y de lo que les constituye como tal. Una Iglesia o un  cristiano que olvidan al Espíritu Santo es como un cuerpo sin alma: está  muerto, no tiene vida, no da fruto ni puede darlo.
5.     CADA UNO EN SU PROPIA LENGUAS, MILAGRO DE PENTECOSTÉS
Había en Jerusalén hombres  piadosos, que allí residían, venidos de todas las naciones que hay bajo el  cielo. Al producirse aquel ruido la gente se congregó y se llenó de estupor  al oírles hablar cada uno en su propia lengua.  (Hechos (SBJ) 2, 5-6). La  pregunta es, si los que estaban congregados oían hablar a los demás es sus  distintas  lenguas de origen y si era posible que cada uno escuchara al  Espíritu en su propia lengua materna. Reflexionando sobre este aspecto, a mi  me parece que aquí se produce un milagro, y este milagro de Pentecostés,  consiste en que cada uno pudo comunicarse con el Espíritu con su propio  dialecto o legua de origen. Más adelante se relata el siguiente hecho;  “estaba Pedro diciendo estas cosas cuando el Espíritu Santo cayó sobre  todos los que escuchaban la Palabra. Y los fieles circuncisos que habían  venido con Pedro quedaron atónitos al ver que el don del Espíritu Santo había  sido derramado también sobre los gentiles, pues les oían hablar en lenguas y  glorificar a Dios.  (Hechos (SBJ) 10, 45-46), y también se relata que  habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se  pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.  (Hechos (SBJ) 19,6)
Ciertamente, todo esto fue muy  asombroso, cada oyente podía oír en su lengua, y esto, no debe hoy  sorprendernos, porque tenemos una gran diversidad de idiomas, y esto no es un  obstáculo para dar a conocer el evangelio ni mucho menos para que cada  habitante de nuestra tierra, pueda libremente comunicarse con el Espíritu de  Dios, porque así como permitió a los apóstoles llevar la buena noticia por  todas partes, donde todos entendían sus palabras, y se convertía por miles;  “Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les  unieron unas 3.000 almas. (Hechos (SBJ) 2,41)
6.     CUIDADO CON CONFUNDIRSE CON EL CARISMA DE LENGUA
Quizá este punto de vista, de  aceptar o no que en reuniones de alabanza a Dios algunos hablen en lenguas  extrañas y que nadie entiende, sea un tema controvertido, no obstante, es un  tema que causa confusión y no significa que no aceptar esto sea algo malo, es  cuestión de carisma. Pero como en las Escrituras Sagradas está la verdad,  cada uno haga su propia reflexión de leer los textos más de una vez, y en  especial, el texto de los 1 Corintios 14, 1-14.
San Pablo enseña que; “El que  habla en lengua no habla a los hombres sino a Dios. En efecto, nadie le  entiende: dice en espíritu cosas misteriosas. Por el contrario, el que  profetiza, habla a los hombres para su edificación, exhortación y  consolación. El que habla en lengua, se edifica a sí mismo; el que profetiza,  edifica a toda la asamblea. Deseo que habléis todos en lenguas; prefiero, sin  embargo, que profeticéis. Pues el que profetiza, supera al que habla en  lenguas, a no ser que también interprete, para que la asamblea reciba  edificación”.
Continúa San Pablo; Y ahora,  hermanos, supongamos que yo vaya donde vosotros hablándoos en lenguas, ¿qué  os aprovecharía yo, si mi palabra no os trajese ni revelación ni ciencia ni  profecía ni enseñanza?” y mas adelante San Pablo añade; “si al  hablar no pronunciáis palabras inteligibles, (claras y evidentes) ¿cómo se  entenderá lo que decís? Es como si hablarais al viento. Hay en el mundo no sé  cuántas variedades de lenguas, y nada hay sin lenguaje……Por  tanto, el que habla en lengua, pida el don de interpretar. Porque si oro en  lengua, mi espíritu ora, pero mi mente queda sin fruto. (1 Corintios (SBJ)  14, 1-14)
Al leer el párrafo anterior,  observamos que San Pablo no se refiere a un tipo de lengua desconocida, o tan  rara, que nadie sabe de donde proviene, por lo que se puede entender que el  apóstol se refiere a dialectos o lenguas maternas, de tal modo que solo la  comprende quien la habla. Por está razón, creo que San Pablo se refiere a  lenguajes o idioma de los extranjeros; “Por hombres de lenguas extrañas  y por boca de extraños hablaré yo a este pueblo”   (1 Corintios (SBJ)  14,21)
7.     DIVERSIDAD DE CARISMA Y A CADA UNO DISTINTOS DONES
Hay diversidad de carismas, pero el  Espíritu es el mismo; diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo;   (1 Corintios (SBJ) 12, 4-5), y mas adelante San Pablo nos dice que; “A  cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común,  Porque a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra  de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro,  carismas de curaciones, en el único Espíritu; a otro, poder de milagros; a  otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversidad de  lenguas; a otro, don de interpretarlas. Pero todas estas cosas las obra un  mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su  voluntad”. (1 Corintios (SBJ) 12, 7-11).
Por tanto, comprendemos a través de  las enseñanzas de San Pablo, que el Espíritu Santo a cada uno nos concede  distintos dones, por cuanto no podemos presionar o tratar que otros hermanos  tengan necesariamente el mismo don que se nos ha entregado a cada uno de  nosotros, como tampoco me parece prudente obligar o insistir a que otros  hermanos pasen por una determinada experiencia en concordancia con un don  particular, es decir, cada cual habrá de recibir los dones que le otorga el  Espíritu Santo, de forma libre y sin ninguna presión nuestra, o de nadie en  particular. Creo que sería demasiado arrogante decir, yo te enseñaré a  dialogar con el Espíritu Santo. Sin embargo no olvidemos que; “Nadie  puede decir: ¡Jesús es Señor! sino con el Espíritu Santo” (1 Corintios  (SBJ) 12,3)
ORACION
Sopla sobre mí, Espíritu Santo, para que todos mis  pensamientos sean santos.
Actúa en mi, Espíritu Santo, para que también mi  trabajo sea santo.
Induce mi corazón, Espíritu Santo, para que ame  solamente a aquello que es santo.
Fortaléceme, Espíritu Santo, para defender todo lo  que es santo.
Guárdame, Espíritu Santo, para que yo siempre sea  santo.
ACCION
Repitamos con frecuencia y vivamos la Palabra: “Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de  tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor” (de la liturgia).
Que Espíritu Santo viva en vuestros  corazones