domingo, 2 de abril de 2017

Adoración


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Creo

 La Eucaristía es el misterio de nuestra fe. En este sacramento celebramos el Misterio Pascual, la entrega total de Jesús por los suyos y su resurrección gloriosa, acción redentora que se prolonga cada vez que en el nombre del Señor y en comunión con la Iglesia se realiza por la mediación de los sacerdotes la acción sagrada.
 En la Eucaristía está realmente presente Jesucristo, pero no de forma estática, pasiva, sino llamando a todas las criaturas, y ofreciéndose a la vez que a su Padre como víctima santa, a todos los peregrino de la existencia como viático y pan para el camino.
 Adoro
 El sacramento del Amor de Dios, merece nuestra adhesión agradecida. Ante él inclinamos la cabeza y el corazón, no por sentimiento humillado, sino como respuesta agradecida y enamorada. Rendidos por amor.
 Adorar es gesto humilde, y también relación de intimidad amorosa. En la adoración se muestra de manera muy real la actitud de quien se siente criatura con su Creador, de quien se sabe amigo del Señor.
 Espero

 La celebración de la Eucaristía es un anticipo del banquete de bodas, que esperamos celebrar con todos los santos en la hora de la gloria. La Eucaristía es profecía, mientras aguardamos la  venida gloriosa de nuestro Señor.
 Quienes comen y beben de la mesa del Señor anuncian el misterio del Reino de Dios. La comunión con el Cuerpo de Cristo es preludio de lo que seremos, una misma cosa con Él, en su gloria.
 Amo
 La Eucaristía, sacramento del amor de Dios, nos invita a devolver amor, al mismo Dios, a quienes formamos su mismo Cuerpo, la Iglesia, y a la carne ungida de los pobres.
 No es separable la verdad del único Cuerpo de Cristo. Adorar la presencia real del Señor en la Eucaristía, conduce a la comunión con todos los miembros del Cuerpo de Cristo, especialmente exige amar a Cristo donde Él nos ha revelado que se siente amado.
 Angel Moreno de Buenafuente