jueves, 10 de agosto de 2017



Antífona de entrada 
Hoy ha brillado una estrella: hoy la hermana Clara, pobre sierva del Señor, ha sido glorificada en el cielo.

Oración colecta 
Oh Dios,
que infundiste en santa Clara
un profundo amor a la pobreza evangélica, 
concédenos, por su intercesión, 
que, siguiendo a Cristo pobre,
merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. 
Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA
Me casaré contigo en matrimonio perpetuo

Lectura del Profeta Oseas 2, 14b. 15b. 19-20.

Esto dice el Señor:

Yo la cortejaré, me la llevaré al desierto, 
le hablaré al corazón.

Y me responderá allí
como en los días de su juventud,
como el día en que la saqué de Egipto.

Me casaré contigo en matrimonio perpetuo; 
me casaré contigo en derecho y justicia, 
en misericordia y compasión; 
me casaré contigo en fidelidad, 
y te penetrarás del Señor.

Salmo responsorial Sal 44, 11-12. 14-15. 16.

R/. Llega el Esposo; salid a recibir a Cristo, el Señor.

Escucha, hija, mira: inclina el oído; 
olvida tu pueblo y la casa paterna:
prendado está el rey de tu belleza, 
póstrate ante él, que él es tu señor.

Ya entra la princesa bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes;
la siguen sus compañeras.

Las traen entre alegría y algazara, 
van entrando en el palacio real.

SEGUNDA LECTURA
La vida de Jesús se transparenta en nuestro cuerpo

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 4, 6-10. 16-18.

El Dios que dijo: «Brille la luz del seno de las tinieblas», 
la ha encendido en nuestros corazones, 
haciendo resplandecer el conocimiento de la gloria de Dios, 
reflejada en el rostro del Mesías.

Pero este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, 
para que se vea que esa fuerza tan extraordinaria 
es de Dios y no viene de nosotros.

Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; 
estamos apurados, pero no desesperados; 
acosados, pero no abandonados; 
nos derriban, pero no nos rematan; 
paseamos continuamente en nuestro cuerpo 
el suplicio de Jesús, 
para que también la vida de Jesús 
se transparente en nuestro cuerpo.

Por esta razón no nos acobardamos; 
no, aunque nuestro exterior va decayendo, 
lo interior se renueva de día en día; 
porque nuestras penalidades momentáneas y ligeras 
nos producen una riqueza eterna, 
una gloria que las sobrepasa desmesuradamente; 
y nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, 
sino en lo que no se ve, 
porque lo que se ve es transitorio 
y lo que no se ve es eterno.

Aleluya Jn. 15, 6.
Aleluya, aleluya.
El que permanece en mí y yo en él, 
ése da fruto abundante. 
Aleluya.

EVANGELIO
Si guardáis mis mandamientos,
permaneceréis en mi amor

Lectura del santo Evangelio según San Juan 15, 4-10.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

-Permaneced en mí y yo en vosotros. 
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, 
si no permanece en la vid, 
así tampoco vosotros, 
si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos;
el que permanece en mí y yo en él, 
ése da fruto abundante; 
porque sin mí no podéis hacer nada.

Al que no permanece en mí, 
lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; 
luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí 
y mis palabras permanecen en vosotros,
pediréis lo que deseéis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, 
con que deis fruto abundante; 
así seréis discípulos míos.

Como el Padre me ha amado, 
así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, 
permaneceréis en mi amor; 
lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre 
y permanezco en su amor.

Oración de los fieles


Oremos a Dios Padre, por Jesucristo, su Hijo, que enriqueció a santa Clara con los dones y carismas del Espíritu Santo.

-Por la Iglesia, siempre en trance de renovación y de reforma: para que sea dócil a los impulsos del Espíritu.

-Por los religiosos y religiosas de vida contemplativa: para que en su vida y en sus obras sean ejemplo atrayente de sabiduría evangélica.

-Por las hijas espirituales de santa Clara: para que permanezcan fieles al carisma de su santa Madre y difundan su perfume donde se encuentren.

-Por toda la Familia Franciscana: para que alienten y no defrauden a quienes buscan a Cristo por el camino de Francisco y de Clara.

-Por los enfermos, los ancianos y los abandonados, los pobres y toda clase de indigentes: para que el ejemplo de Clara les lleve a unir sus sufrimientos a los de Cristo paciente.

Oración: Escucha, Señor, nuestras súplicas, que hoy te presenta canta Clara, abogada e intercesora nuestra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración sobre las ofrendas
Recibe, Señor,
los dones que humildemente te ofrecemos 
en memoria de tu virgen santa Clara, 
y concédenos,
por esta hostia inmaculada, 
permanecer ardiendo en tu presencia 
por el fuego sagrado de tu amor. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

V/. El Señor esté con vosotros. 
V/. Levantemos el corazón.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

En verdad es justo y necesario 
darte gracias
siempre y en todo lugar, 
Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.

Porque impulsaste a tu sierva Clara 
con el ejemplo de san Francisco 
a seguir las huellas de tu Hijo, 
y la uniste a Él
en desposorio místico y en amor eterno.

Elevada a la cumbre
de la espiritualidad franciscana
por el camino de la extrema pobreza, 
la constituiste también 
madre de innumerables vírgenes.

Por eso,
con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales 
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo...

Antífona de comunión Jn 14, 21.23.
Al que me ama, lo amará mi Padre, y los dos vendremos a él y haremos morada en él.

Oración después de la comunión
Señor,
fortalecidos con tu eucaristía,
te pedimos que, a ejemplo de santa Clara, 
llevemos en nuestro cuerpo la muerte de Cristo
y nuestra vida sea un esfuerzo continuo 
por unirnos cada vez más a ti. 
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne

El Señor os bendiga y os guarde.
Amén.

Haga brillar su rostro sobre vosotros y os conceda su favor.
Amén.

Vuelva su mirada a vosotros y os conceda la paz.
Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
Amén.



LITURGIA DE LAS HORAS
DE SANTA CLARA DE ASÍS

Nació en Asís el año 1193. Cuando san Francisco se convirtió a Dios y empezó a predicar, Clara lo escuchaba a gusto y se entrevistaba con él en secreto. La noche del Domingo de Ramos de 1211 ó 1212, Clara abandonó la casa paterna y se consagró a Dios en la Porciúncula en manos de Francisco. Después pasó por las benedictinas y llegó a San Damián, donde pronto la siguieron otras jóvenes, y con ellas, bajo la guía de Francisco, se formó la comunidad que se convertiría en la Orden de las Clarisas. Allí vivió Clara encerrada, en pobreza, oración y caridad, hasta que murió el 11 de agosto de 1253.

I VÍSPERAS

Himno

Es la esposa del Rey la virgen Clara, 
virgen y esposa cual la Iglesia Santa, 
para el divino Amor su sueño es vela, 
y canto el despertar antes del alba.

Ni muro ni castillo aquel recinto
que en caridad congrega a las hermanas; 
es San Damián bello jardín clausura 
para el coloquio santo de la amada.

Aquí palpita el mundo doloroso
en el cuerpo de Clara y su plegaria; 
junto al altar, junto a la cruz es madre, 
y en silencio engendra, gime, abraza.

Pobre de corazón, como en Belén 
nuestro Señor nacido en unas pajas, 
pobre como en la cruz el Dios Altísimo 
que se nos da sin retenerse nada.

Hermana de los ángeles contempla
al Vencedor con cara iluminada,
y en el desierto clama peregrina:
«¡Tráeme al olor de tu fragancia!»

Que Cristo se levante, inmenso, santo,
que derrame la luz de su mirada:
¡la Iglesia te bendice, Bienamado,
y en ti se goza con la Virgen Clara! Amén.

Salmodia

Ant. 1. Venid, hijas mías, contemplad al Señor, y quedaréis radiantes.

Salmo 112
Alabado sea el nombre del Señor

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Ant. Venid, hijas mías, contemplad al Señor, y quedaréis radiantes.

Ant. 2. La puso el Señor a guardar sus viñas: las viñas en ciernes difundieron su fragancia.

Salmo 147
Acción de gracias por la restauración de Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Ant. La puso el Señor a guardar sus viñas: las viñas en ciernes difundieron su fragancia.

Ant. 3. La eligió el Señor para ser santa e irreprochable ante él por el amor.

Cántico de la Carta a los Efesios (1,3-10)
El Dios salvador

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Ant. La eligió el Señor para ser santa e irreprochable ante él por el amor.

Lectura breve Cf. Sb 6, 13-14. 
La sabiduría es clara, la ven fácilmente los que la aman, y la encuentran los que la buscan. Se anticipa a darse a conocer a los que la desean.

Responsorio breve
R/. Dios todopoderoso * Me ciñe de valor. Dios.
V/. Y me enseña un camino perfecto. * Me ciñe. Gloria al Padre. Dios.

Magníficat, Ant. Desbordo de gozo con el Señor, porque me ha vestido un traje de gala, y como a novia me ha adornado con la corona.

Cántico de la Virgen María
Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Magníficat, Ant. Desbordo de gozo con el Señor, porque me ha vestido un traje de gala, y como a novia me ha adornado con la corona.

Preces

Alabemos con gozo a Cristo, esposo y cordero inmaculado, al que siguen las vírgenes dondequiera que va, y supliquémosle diciendo:
Jesús, rey de las vírgenes, escúchanos.

Oh Cristo, que elogiaste a los que permanecen vírgenes por el reino de los cielos,
-danos que entendamos tus palabras y te sirvamos con mente pura y cuerpo casto.

Tú que ofreciste al Padre el sacrificio de la cruz para salvación nuestra,
-haz que, crucificando nuestro cuerpo con sus vicios y concupiscencias, completemos en nosotros lo que falta a tu pasión.

Señor Jesucristo, a quien la Iglesia virgen guardó fidelidad intacta,
-concede a todos los cristianos la integridad y la pureza de la fe.

Tú que nos concedes hoy alegrarnos en la festividad de santa Clara virgen,
-concédenos también gozar siempre de su valiosa intercesión.

Tú que recibiste en el banquete de tus bodas a las vírgenes santas,
-admite benigno a nuestros hermanos y hermanas franciscanas en el convite festivo de tu reino.

Padre nuestro.

Oración
Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo pobre, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

INVITATORIO

Ant. Venid, adoremos a Cristo rey, a quien Clara amó de todo corazón.

OFICIO DE LECTURA

Himno
¡Gracias, Señor, porque me creaste! (Santa Clara)

Me pensaste desde siempre,
Señor de la eterna alba,
y me creaste en el tiempo
con amor, a tu hora exacta.
Gracias porque me pensaste;
porque me creaste, gracias.

Me cuidaste como un padre
a su hija muy amada,
y me infundiste tu Espíritu
para fuego de mi llama.
Gracias porque me pensaste;
porque me creaste, gracias.

Gracias por mi tierra umbra
y por mi nombre de Clara,
por mi Padre san Francisco
y por mis tantas hermanas.
Gracias, porque me pensaste;
porque me creaste, gracias.

Por mi vida, por mi muerte,
por mi bienaventuranza,
por ti mismo, por tu gloria
conocida y ensalzada...
¡Gracias porque me pensaste!
¡Porque me creaste, gracias!

Salmodia

Ant. 1. Se preocupó de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma.

Salmo 18 A
Alabanza al Dios creador del universo

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Ant. Se preocupó de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma.

Ant. 2. Todo lo consideró pérdida; por eso halló bienes mejores y permanentes.

Salmo 44, I
Las nupcias del Rey

Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, oh Dios, permanece para siempre,
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo
entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina,
enjoyada con oro de Ofir.

Ant. Todo lo consideró pérdida; por eso halló bienes mejores y permanentes.

Ant. 3. Se despojó de sus galas y afligió su cuerpo con ayunos.

Salmo 44, II
Las nupcias del Rey

Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna;
prendado está el rey de tu belleza:
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres, tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra».

Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.

Ant. Se despojó de sus galas y afligió su cuerpo con ayunos.

V/. La llevan ante el Rey con séquito de vírgenes.
R/. Entre alegría y algazara.

PRIMERA LECTURA 
De la carta del apóstol San Pablo
a los Filipenses 3, 7-16. 20-21; 4, 4-9
Todo lo consideré como pérdida
con tal de ganar a Cristo e incorporarme a él

Hermanos: Lo que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía, la de la ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe. Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos.

No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo a ver si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para mí. Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba me llama en Cristo Jesús.

Los que somos maduros pensamos así. Y, si en algún punto pensáis de otro modo, Dios se encargará de aclararos también eso. En todo caso, seamos consecuentes con lo ya alcanzado.

Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.

Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra. Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Responsorio Cf. 1Co 1, 4. 8. 
R/. En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. * Pues por él habéis sido enriquecidos en todo.
V/. Él os mantendrá firmes hasta el final, hasta el día de la venida del Señor. * Pues por él.

SEGUNDA LECTURA 
Del Testamento de Santa Clara
El Señor nos ha puesto para modelo y espejo

Entre los otros beneficios que hemos recibido y recibimos cada día de nuestro espléndido benefactor el Padre de las misericordias, y por los que más debemos dar gracias al Padre glorioso de Cristo, está el de nuestra vocación, por la que, cuanto más perfecta y mayor es, más y más deudoras le somos. Por lo cual dice el Apóstol: Reconoce tu vocación. El Hijo de Dios se ha hecho para nosotras camino, que con la palabra y el ejemplo nos mostró y enseñó nuestro bienaventurado padre Francisco, verdadero amante e imitador suyo.

Por tanto, debemos considerar, amadas hermanas, los inmensos beneficios de Dios que nos han sido concedidos, pero, entre los demás, aquellos que Dios se dignó realizar en nosotras por su amado siervo nuestro padre el bienaventurado Francisco, no sólo después de nuestra conversión, sino también cuando estábamos en la miserable vanidad del siglo. Pues el mismo Santo, cuando aún no tenía hermanos ni compañeros, casi inmediatamente después de su conversión, mientras edificaba la iglesia de San Damián, donde, visitado totalmente por la consolación divina, fue impulsado a abandonar por completo el siglo, profetizó de nosotras, por efecto de una gran alegría e iluminación del Espíritu Santo, lo que después el Señor cumplió. En efecto, subido en aquel entonces sobre el muro de dicha iglesia, decía en alta voz, en lengua francesa, a algunos pobres que moraban allí cerca: «Venid y ayudadme en la obra del monasterio de San Damián, porque aún ha de haber en él unas damas, por cuya vida famosa y santo comportamiento religioso será glorificado nuestro Padre celestial en toda su santa Iglesia».

En esto, por tanto, podemos considerar la copiosa benignidad de Dios para con nosotras; Él, por su abundante misericordia y caridad, se dignó decir, por medio de su Santo, estas cosas sobre nuestra vocación y elección. Y no sólo de nosotras profetizó estas cosas nuestro bienaventurado padre Francisco, sino también de las otras que habían de venir a la santa vocación a la que el Señor nos ha llamado.

¡Con cuánta solicitud, pues, y con cuánto empeño de alma y de cuerpo no debemos guardar los mandamientos de Dios y de nuestro padre Francisco para que, con la ayuda del Señor, le devolvamos multiplicado el talento recibido! Porque el mismo Señor nos ha puesto como modelo que sirva de ejemplo y espejo no sólo a los otros, sino también a nuestras hermanas, a las que llamará el Señor a nuestra vocación, para que también ellas sirvan de espejo y ejemplo a los que viven en el mundo. Así pues, ya que el Señor nos ha llamado a cosas tan grandes, a que puedan mirarse en nosotras las que son para los otros ejemplo y espejo, estamos muy obligadas a bendecir y alabar a Dios, y a confortarnos más y más en el Señor para obrar el bien. Por lo cual, si vivimos según la sobredicha forma, dejaremos a los demás un noble ejemplo y con un brevísimo trabajo ganaremos el premio de la eterna bienaventuranza.

Responsorio
R/. Clara, hija esclarecida de Francisco, menospreció todas las pompas y vanidades del siglo. * Propagó por el orbe la consagración a la castidad.
V/. Desposada con Cristo, esta virgen le da numerosa prole de vírgenes. * Propagó.

Himno Te Deum.

Oración
Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo pobre, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.




L A U D E S

Himno

Loado seas, mi Señor,
por nuestra hermana Clara
que, joven, rica y noble,
se abrazó por tu amor a la pobreza santa.

Loado seas, mi Señor,
por su fuga amorosa en la noche estrellada,
por el despojo alegre de su cabellera
y por su virginal ofrenda enamorada.

Loado seas, mi Señor,
porque enseñó de vida y de palabra
a ser lo que quería:
tu hija, tu madre, tu esposa y tu hermana.

Loado seas, mi Señor,
porque te amó en tu cruz hasta las lágrimas,
y, orándote, hasta el éxtasis,
y hasta el temblor, de asombro, si te comulgaba.

Loado seas, mi Señor,
porque te complaciste tanto en su mirada,
que suscitaste por doquier
miles y miles a su semejanza.

Loado seas, mi Señor,
por su vida penitencial y liberada,
y por su muerte alegre
de verte, Rey glorioso, cara a cara.

¡Loado seas, mi Señor,
Padre celeste, y Filial Palabra,
y Espíritu de Amor!
¡A ti el honor, la gloria, la alabanza! Amén.

Salmodia

Ant. 1. El poder de Dios la sostuvo; por eso será bendita por siempre.

Salmo 62
El alma sedienta de Dios

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Ant. El poder de Dios la sostuvo; por eso será bendita por siempre.

Ant. 2. La bendijo el Señor, y por medio de ella aniquiló a los enemigos.

Cántico de los tres jóvenes
Toda la creación alabe al Señor

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Angeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. La bendijo el Señor, y por medio de ella aniquiló a los enemigos.

Ant. 3. Encomendó a Dios todos sus afanes; esperó en él y se vio socorrida.

Salmo 149
Alegría de los santos

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Ant. Encomendó a Dios todos sus afanes; esperó en él y se vio socorrida.

Lectura breve Is 58, 10-11. 
Brillará tu luz en las tinieblas. El Señor te guiará siempre, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas, cuya vena nunca engaña.

Responsorio breve
R/. Mi alma * Se regocija por el Señor. Mi alma.
V/. Y se alboroza por su Salvador. * Se regocija. Gloria al Padre. Mi alma.

Benedictus, Ant. Dichosa la virgen Clara: negándose a sí misma y cargando con su cruz, siguió al Señor, esposo de las vírgenes.

Cántico de Zacarías
El Mesías y su Precursor

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Benedictus, Ant. Dichosa la virgen Clara: negándose a sí misma y cargando con su cruz, siguió al Señor, esposo de las vírgenes.

Preces

Imploremos, hermanos, al Padre de las misericordias, de quien procede todo don perfecto, y supliquémosle humildemente diciendo:
Te rogamos, óyenos.

Tú que eres el solo santo y el bien sumo,
-haz que se aumente el número de los santos en tu Iglesia, para que te amen y conduzcan a los demás a tu amor.

Tú que nos dejaste un dechado de perfección en la santa madre Clara,
-concédenos seguir su ejemplo, viviendo en pobreza y humildad.

Tú, Señor Jesús, que eres el camino, la esperanza y la vida, infunde a la Orden seráfica la vitalidad del Evangelio,
-para que, imitando a santa Clara, nos convirtamos en verdaderos hijos de la Iglesia.

Tú que eres fuente de la verdadera sabiduría, inflama nuestros corazones en tu amor,
-para que, cumpliendo tus palabras, sepamos elegir siempre la mejor parte.

Tú que quieres de tus elegidos frutos abundantes de paciencia, concédenos los dones del Espíritu Santo,
-para que seamos fieles a sus inspiraciones y sepamos compartir entre nuestros hermanos la paz y la alegría.

Padre nuestro.

Oración
Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo pobre, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

HORA INTERMEDIA

Si se celebra como fiesta, las antífonas y los salmos son de la feria de la semana. Si se celebra como solemnidad, las antífonas son propias y los salmos de la salmodia complementaria, o, si fuera domingo, del domingo de la semana I.

Tercia

Ant. Habla mi amado y me dice: «¡Levántate amada mía, hermosa mía, ven a mí!»

Lectura breve Sb 7, 7-8. 10. 
Invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a los cetros y a los tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. La quise más que a la salud y a la belleza, y me propuse tenerla por luz.

V/. El resplandor de la sabiduría no tiene ocaso.
R/. Con ella me vinieron todos los bienes juntos.

Sexta

Ant. Encontré al amor de mi alma: lo agarre y ya no lo soltaré.

Lectura breve Sb 4, 1-2. 
La virtud se perpetúa en el recuerdo: la conocen Dios y los hombres. Presente, la imitan; ausente, la añoran; en la eternidad, desfila triunfadora.

V/. Clara, esposa de Cristo, recibe la corona.
R/. La corona que el Señor te ha preparado para siempre.

Nona

Ant. Oigo la voz de mi amado que llama a la puerta: «Ábreme, amada mía; me casaré contigo en matrimonio perpetuo».

Lectura breve So 3, 16-17. 
Aquel día, dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta».

V/. Desdeñó los goces del mundo y las galas profanas.
R/. La virgen Clara por amor de Jesucristo.

Oración
Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo pobre, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.

II VÍSPERAS

Himno

Al caer de la tarde silenciosa,
cuando todo era calma en el ambiente,
una luz se encendía diligente
en oración humilde y amorosa.

Eras tú, Clara, corazón amante,
que velabas al Dios sacramentado,
pidiendo por el mundo atormentado,
de tanto desamor desconcertante.

Plegaria y sacrificio así juntabas
con alegre talante contagioso,
que arrastraba tras sí, por amoroso,
a las flores vivientes que cuidabas.

Y así, cuando por fin llamó el Esposo
a tu puerta, radiante de alegría
a su encuentro saliste en este día
con aceite abundante y luminoso.

En el coro de vírgenes prudentes,
alabas al Señor tres veces santo;
nosotros nos unimos a tu canto
y a tu gozo seráfico y ferviente. Amén.

Salmodia

Ant. 1. El mundo se llenó del resplandor de Clara: de su santidad brotaron vigorosos retoños.

Salmo 112
Alabado sea el nombre del Señor

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Ant. El mundo se llenó del resplandor de Clara: de su santidad brotaron vigorosos retoños.

Ant. 2. Para ganar a Cristo, desdeñó la efímera gloria mundana, poniendo su confianza en el Señor, su Dios.

Salmo 145
Felicidad de los que esperan en Dios

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.

Ant. Para ganar a Cristo, desdeñó la efímera gloria mundana, poniendo su confianza en el Señor, su Dios.

Ant. 3. Transportada de gozo, la virgen Clara conoció maravillosamente las múltiples formas de la sabiduría de Cristo.

Cántico de la Carta a los Efesios (1,3-10)
El Dios salvador

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Ant. Transportada de gozo, la virgen Clara conoció maravillosamente las múltiples formas de la sabiduría de Cristo.

Lectura breve Ct 6, 3; 8, 6-7. 
Yo soy de mi amado y mi amado es mío, el pastor de azucenas. Grábame como un sello en tu brazo, como un sello en tu corazón, porque es fuerte el amor como la muerte, es centella de fuego, llamarada divina; las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, ni anegarlo los ríos.

Responsorio breve
R/. La llevaron al aposento real. * El Rey ciñó su cabeza con la diadema. La llevaron.
V/. Con la corona de santidad, gloria y honor. * El Rey. Gloria al Padre. La llevaron.

Magníficat, Ant. Dios te salve, esposa de Cristo, virgen consagrada, dechado de religiosas: Clara, guíanos al reino de los cielos.

Cántico de la Virgen María
Alegría del alma en el Señor

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Magníficat, Ant. Dios te salve, esposa de Cristo, virgen consagrada, dechado de religiosas: Clara, guíanos al reino de los cielos.

Preces

Alabemos con gozo a Cristo, esposo y cordero inmaculado, al que siguen las vírgenes dondequiera que va, y supliquémosle diciendo:
Jesús, rey de las vírgenes, escúchanos.

Oh Cristo, que elogiaste a los que permanecen vírgenes por el reino de los cielos,
-danos que entendamos tus palabras y te sirvamos con mente pura y cuerpo casto.

Tú que ofreciste al Padre el sacrificio de la cruz para salvación nuestra,
-haz que, crucificando nuestro cuerpo con los vicios y concupiscencias, completemos en nosotros lo que falta a tu pasión.

Señor Jesucristo, a quien la Iglesia virgen guardó fidelidad intacta,
-concede a todos los cristianos la integridad y la pureza de la fe.

Tú que nos concedes hoy alegrarnos en la festividad de santa Clara virgen,
-concédenos también gozar siempre de su valiosa intercesión.

Tú que recibiste en el banquete de tus bodas a las vírgenes santas,
-admite benigno a nuestros hermanos y hermanas franciscanos en el convite festivo de tu reino.

Padre nuestro.

Oración
Oh Dios, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concédenos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo pobre, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo.