El pecador, enfermo del alma
1.jpgDijo el purpurado limeño que "el pecador está enfermo del alma. No es que le duela la cabeza, le duele el alma". "¿Cómo es el dolor del alma?", se preguntó el Cardenal, para responderse con algunos de los síntomas: "El dolor del alma es una tristeza interior, una cierta reacción de violencia, una crítica un poco ácida, una impaciencia que no hay quien la aguante, un egoísmo que siempre está buscando lo suyo".
Para estos enfermos, formuló la receta: "Esta enfermedad del alma, por un lado es fácil de curar, pero no con medicinas. La pastilla más importante es hablar con Jesús: 'Tengo un dolor en el alma, estoy dolido porque mi hijo está un poco preocupado, no lo veo bien encaminado, he tenido una discusión con mi esposa o tengo un enfermo en la familia y no sé qué hacer' ".
"Háblale al médico, a Jesús que estaba con los publicanos y los pecadores. Y lógicamente la curación, cuando ya está identificada esa enfermedad, muchas veces necesitamos acudir a la confesión. Es decir, aceptar delante de Dios: "esta es mi enfermedad y estoy arrepentido, no sé qué hacer, estoy harto de mi vida, no estoy contento con lo que hago pero quiero cambiar".
Al final del programa el purpurado recordó la catequesis papal del pasado miércoles 11 de enero, sobre los ídolos modernos, e instó a poner la confianza en Dios y en sólo Dios.
Con información de la Oficina de Comunicaciones del Arzobispado de Lima.
Contenido publicado en es.gaudiumpress.org
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