
En primer término, hay que llevar una buena relación con los suegros, pues son los padres del cónyuge, y por lo tanto; merecen el respeto y la consideración adecuadas. Existen razones por las cuales, hay matrimonios que viven con sus padres y/o suegros:
-Por razones económicas, como la vivienda.
-Por la ayuda que dan los suegros cuidando hijos pequeños (nietos)
-Por viudez o la tercera edad que hacen de los suegros dependientes.
En la Escritura, Dios ordena que el hombre deje a su padre y madre para pegarse con su esposa: “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se pegará a su esposa; y los dos serán una carne.”(Efesios 5,31)
Si uno tiene dos papeles pegados con goma, y los trata de desprender o separar, ambos papeles se romperán. Por eso Dios dice en Su Palabra que el hombre se pegue con su esposa, en el aspecto emocional y sentimental; para que sepan que ambos recibirán daño si se separan.
El vivir con suegros, si es que las circunstancias lo demandan, debe ser
manejado con cuidado para evitar pleitos, amarguras y resentimientos. Debe guardarse mucha discreción. Porque el Señor enseña que los peores enemigos del hombre pueden ser los miembros de su propia familia: “Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra: y los enemigos del hombre son los de su casa.” (Miqueas 7:6) “Y los enemigos del hombre serán los de su propia casa.”(Mateo 10,36)
Los suegros deben ser cuidadosos de no pasar los límites de la consideración. La Biblia dice que en las muchas palabras no falta pecado.
La gente de edad avanzada debe enseñar con su ejemplo para que la Palabra de Dios no sea blasfemada: “Los hombres ancianos, que sean templados, honestos, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia.
Las mujeres ancianas, asimismo, que se comporten santamente, no calumniadoras, ni dadas a mucho vino, sino maestras de honestidad. Para que enseñen a las mujeres jóvenes a ser prudentes, a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos. A que sean templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas a sus propios maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada.” (Tito 2,2-5)
Y todos debemos guardar la regla de oro: “Y como queréis que os hagan los hombres, hacedles también vosotros así.” (Lucas 6,31)
Los suegros deben pensar que así como ellos no quieren que otra gente trate mal a sus hijos, o los juzgue, critique, moleste, etc. también ellos deben cuidarse de hacer lo mismo con los hijos de otros (en este caso sus consuegros)
No hay comentarios. :
Publicar un comentario