viernes, 1 de julio de 2022

3.4 Rasgos esenciales del misticismo occidental


3.4 Rasgos esenciales del misticismo occidental

Los testimonios místicos de otras religiones están cada vez más cerca y al alcance. Para una teología elaborada de la mística occidental antigua y moderna podemos sugerir, sin demasiado peligro de engaño, todas las obras de la madurez de Hans Urs von Balthasar, que son un ensayo excelente, continuo y perseverante, pero este no es el lugar adecuado. para resumirlos. Por otra parte, el padre Henri de Lubac esbozó de manera magistral y breve el problema de una teología “sui generis”, en relación con los demás místicos en el Prefacio al gran libro “La mystique et les mystiques”. De Lubac aborda el problema de la "mitología comparada", de la descristianización de nuestro Occidente, la invasión de la espiritualidad oriental o pseudooriental, el encuentro entre religiones, que aparecen como realidades concretas y que el hombre de hoy se siente llamado a una amplia confrontación. Así, el propio Occidente abre una magnífica puerta a la “disputatio”: por un lado el ejército de buscadores de la igualdad, al estilo de Simone Weil, quien afirma que “los místicos de todas las tradiciones religiosas se unen por su identidad común”, por el otro, la falange de la doctrina segura, en compartimentos estancos, al estilo de Dom Anselm Stolz: “fuera de la Iglesia, no hay místicos”.

Pero ya hace siete siglos, en su primer tratado (El Reino de los Enamorados), Ruusbroec admitía gustosamente la realidad de una “mística natural”, ella misma era religiosa. La creación estaba llena de amor y la relación entre Dios y la criatura espiritual puede verse como una "experiencia mística". Hay quienes lo llaman "el camino natural de la contemplación". En un camino de interiorización, "el hombre se eleva hasta alcanzar en su sencillez (entendida en sentido espiritual y no moral) el trasfondo esencial del alma, que lleva en sí la imagen de Dios y constituye un Reino natural de Dios". (En "El Reino de los Amantes" Werken I, Tielt, 1944, p.12) Y nuevamente: "La cima del camino natural es la esencia del alma, que está suspendida en Dios y que se mantiene quieta, más alta de el cielo más alto, más profundo que las profundidades del mar, en una inmensidad mayor que la del universo entero con todos sus elementos, ya que la naturaleza espiritual trasciende todas las naturalezas corporales. Ella constituye un reino natural de Dios y el fin de toda actividad del alma. Y ninguna criatura puede actuar sobre la esencia del alma, sino Dios y sólo Dios, que es la esencia de las esencias, la vida de todo lo que vive, el principio y sostén de todas las criaturas”. “Tal es el camino de la luz natural, donde se puede progresar en las virtudes naturales y en la libertad del espíritu; por eso se llama natural, porque se puede proceder sin impulso del Espíritu Santo y sin dones divinos sobrenaturales; pero es raro que el fin último se alcance de manera tan excelente sin la gracia de Dios”. ya que la naturaleza espiritual trasciende todas las naturalezas corporales. Ella constituye un reino natural de Dios y el fin de toda actividad del alma. Y ninguna criatura puede actuar sobre la esencia del alma, sino Dios y sólo Dios, que es la esencia de las esencias, la vida de todo lo que vive, el principio y sostén de todas las criaturas”. “Tal es el camino de la luz natural, donde se puede progresar en las virtudes naturales y en la libertad del espíritu; por eso se llama natural, porque se puede proceder sin impulso del Espíritu Santo y sin dones divinos sobrenaturales; pero es raro que el fin último se alcance de manera tan excelente sin la gracia de Dios”. ya que la naturaleza espiritual trasciende todas las naturalezas corporales. Ella constituye un reino natural de Dios y el fin de toda actividad del alma. Y ninguna criatura puede actuar sobre la esencia del alma, sino Dios y sólo Dios, que es la esencia de las esencias, la vida de todo lo que vive, el principio y sostén de todas las criaturas”. “Tal es el camino de la luz natural, donde se puede progresar en las virtudes naturales y en la libertad del espíritu; por eso se llama natural, porque se puede proceder sin impulso del Espíritu Santo y sin dones divinos sobrenaturales; pero es raro que el fin último se alcance de manera tan excelente sin la gracia de Dios”. Y ninguna criatura puede actuar sobre la esencia del alma, sino Dios y sólo Dios, que es la esencia de las esencias, la vida de todo lo que vive, el principio y sostén de todas las criaturas”. “Tal es el camino de la luz natural, donde se puede progresar en las virtudes naturales y en la libertad del espíritu; por eso se llama natural, porque se puede proceder sin impulso del Espíritu Santo y sin dones divinos sobrenaturales; pero es raro que el fin último se alcance de manera tan excelente sin la gracia de Dios”. Y ninguna criatura puede actuar sobre la esencia del alma, sino Dios y sólo Dios, que es la esencia de las esencias, la vida de todo lo que vive, el principio y sostén de todas las criaturas”. “Tal es el camino de la luz natural, donde se puede progresar en las virtudes naturales y en la libertad del espíritu; por eso se llama natural, porque se puede proceder sin impulso del Espíritu Santo y sin dones divinos sobrenaturales; pero es raro que el fin último se alcance de manera tan excelente sin la gracia de Dios”. porque se puede proceder sin impulso del Espíritu Santo y sin dones divinos sobrenaturales; pero es raro que el fin último se alcance de manera tan excelente sin la gracia de Dios”. porque se puede proceder sin impulso del Espíritu Santo y sin dones divinos sobrenaturales; pero es raro que el fin último se alcance de manera tan excelente sin la gracia de Dios”.

Precursor en este punto de Pico della Mirandola, que se sentía injustamente tachado de "sincretista", y del Padre de Lubac, el Admirable Doctor admite pues, en el tratado del año 1320: 1) la posibilidad de un místico religioso natural; 2) la probabilidad de una acción sobrenatural en casos plenamente "exitosos" y, en consecuencia, su pertenencia a la Iglesia invisible.

Reflexión 182: Sabiduría para penetrar en los secretos del orgullo

 



Reflexiones diarias sobre la Divina Misericordia
365 Días con Santa Faustina

Reflexión 182: Sabiduría para penetrar en los secretos del orgullo

El orgullo puede consumirnos. Cuando lo hace, todo lo que pensamos es en nosotros mismos y en nuestro propio dolor. Tal vez usted puede relacionarse con esto. Tal vez te has encontrado con una herida y te sientas y te enfadas por esa herida. Crea amargura en tu corazón y buscas sanar esa herida. Pero cuando esto sucede, a menudo es nuestro orgullo el que nos lleva a remediar el daño a través de una forma de venganza, ira o autocompasión. Incluso podemos engañarnos a nosotros mismos al pensar que nuestro deseo de resolver nuestro problema y deshacernos del dolor está justificado por Dios. Pero si estás dispuesto a dejar que el Señor penetre en el secreto interior de tu alma, verás que tu motivación en muchas cosas es tu orgullo herido. Esta no es la solución. Lo que se necesita es Misericordia. La misericordia resuelve todos los problemas. Primero, debes buscar la Misericordia de Dios, luego debes ofrecerla incondicionalmente a los demás. No hay otra forma de resolver el dolor y la confusión presentes en tu alma. Esta es una lección difícil de aprender, pero necesaria (VerDiario #958).

¿Qué es lo que te motiva? Tal vez tengas alguna obsesión interior que parece que no puedes deshacerte. Tal vez permanezca en tu mente día y noche. Esté atento a esto e identifíquelo como su propio pecado. No dudes en humillarte al máximo y no tengas miedo de hacerte cargo del dolor que sientes. Señalar con el dedo a otro no cura y no remedia nada. Somos los únicos responsables como resultado de nuestro orgullo. Ver esto es una gracia de la Misericordia misteriosa e insondable del Señor.

Señor, no puedo deshacerme de la ira, el dolor y el dolor que siento a veces. Es abrumador y absorbente, sutil y engañoso. Pero es mi pecado, acechando dentro de mí, atrayéndome de Ti, impidiéndome un verdadero arrepentimiento. Señor, me arrepiento y te ruego que me humilles para poder amarte con todo mi ser. Jesús, en Ti confío.


 



Reflexiones Católicas Diarias
¡Mi vida católica!

Misericordia para el pecador
1 de julio de 2022
Viernes de la decimotercera semana del tiempo ordinario
Lecturas para hoy

San Junípero Serra, Sacerdote—EE.UU. Memorial Opcional

“Los sanos no necesitan médico, pero los enfermos sí. Ve y aprende el significado de las palabras, Misericordia deseo, no sacrificio. No he venido a llamar a justos sino a pecadores”. Mateo 9:12-13

Jesús no vino por los “justos”, sino por los “pecadores”. Esto puede sorprender al principio porque parece que Jesús debería haber dicho que Él vino por todas las personas, los justos y los pecadores. Pero lo que debemos entender es que nadie es verdaderamente justo. En otras palabras, todo el mundo es un pecador que necesita al Salvador.

Al hablar de esta manera, Jesús se está dirigiendo a la actitud farisaica de los fariseos que parecían pensar que Jesús solo debería asociarse con aquellos que no tenían pecado. Los fariseos actuaron como si fueran "justos" y que Jesús solo debería asociarse con ellos y con cualquier otro que no fuera conocido públicamente como pecador.

Lamentablemente, el pecado de los fariseos fue de una naturaleza mucho más grave que los pecados de los recaudadores de impuestos y los demás pecadores que acudieron a Jesús. Los fariseos eran culpables del pecado del orgullo espiritual y estaban pecando al presumir que eran justos. Cuando uno no ve su pecado, Dios no puede perdonarlo porque no se arrepiente.

Aunque esta es una poderosa condenación de los fariseos y otros que son culpables de ser farisaicos, también es una invitación de Jesús a todos los que admiten fácilmente su pecado. Cuando podamos humillarnos ante la perfección de Dios y ver nuestros pecados a la luz de Su gloria, seremos tentados a desesperarnos y sentir vergüenza por nuestros pecados. Pero la vergüenza se convertirá en alegría y libertad cuando permitimos que nuestro Señor actúe como el Médico Divino en nuestras vidas. El propósito de Su vida terrenal fue traer sanidad a nuestras heridas del pecado. Cuando nos demos cuenta de cómo Su perfecta misericordia nos sana perfectamente, correremos hacia Él con facilidad.

Reflexiona hoy sobre cuán listo y dispuesto estás para confesar tus pecados a Jesús. No dudes en confiar en Su perfecto amor por ti y en abrirte plenamente a Su divina misericordia.

Señor de perfecta misericordia, me dirijo a Ti en mi necesidad y admito mi pecado y culpa. Me arrepiento de haberte ofendido y sé que eres la única respuesta por mi pecado. Por favor, ten piedad de mí, amado Señor, y perdóname por todos mis pecados. Jesús, en Ti confío.



San Oliverio Plunket 1 de Julio

 



San Oliverio Plunket 1 de Julio

(† 1681)


 Hubo una época en la historia de Irlanda que se caracterizó por una sañuda persecución religiosa.

 Como toda persecución organizada, ésta de la historia irlandesa tiene un nombre, un tirano y un mártir. El nombre es "época penal"; el tirano, O. Cromwell, y el mártir, Oliverio Plunket.

 Esto no quiere decir que no hubo otros perseguidores ni otros mártires. Estos se cuentan a millares.

 La historia religiosa de Irlanda, que ya en el siglo XI contenía en sus tres martirológios mil ochocientos santos, presenta, a partir de entonces, una pléyade de defensores de la fe que dan su vida generosamente por la religión católica.

 Un hecho evidente y un fenómeno extraordinario en la vida de un pueblo poco numeroso. Mientras los perseguidores triunfan en el orden político, militar y económico, fracasan en su intento de arrebatar la fe católica al pueblo sojuzgado.

 La población de la "isla de los santos" pierde casi cuatro millones de habitantes a causa de la persecución, pero ésta ha contribuido a que una nación insignificante, que en la actualidad no alcanza los cuatro millones dentro de su territorio, haya lanzado a otros países, como Norteamérica, más de doce millones de católicos que están sembrando su espíritu y su psicología en otros pueblos jóvenes de grandes perspectivas en el porvenir.

 Era preciso presentar este cuadro general en unas rápidas pinceladas para situar en su justo punto la figura del arzobispo de Armagh decapitado.

 Un personaje histórico no puede considerarse independiente de su marco y de su época. Pierde talla. Un mártir es siempre un héroe de la fe, pero, cuando ese mártir representa una situación histórica, es, además, un símbolo.

 Esta es la más saliente característica del Beato Oliverio Plunket. Es un símbolo.

 Un símbolo de la unidad religiosa del pueblo irlandés, que no tolera la ruptura del cristianismo, iniciada en Alemania por Lutero y consumada en Inglaterra por Enrique VIII. Un símbolo de lealtad a la Iglesia de Roma. Un símbolo de constancia hasta la muerte.

 Durante la "época penal" las leyes son ominosas. Se necesitaría mucho más espacio del que disponemos solamente para dar una idea de lo que fueron las "leyes penales". Los católicos no tenían derecho a la cultura ni a los cargos públicos. No había acceso a la universidad o a los centros educativos. No se podía hablar el idioma propio. No se podía tener posesiones. Solamente cuando la persecución amaina se tolera el que un católico posea un caballo, a condición de que su valor no exceda las cinco libras. Se persigue a los clérigos, se calumnia a los obispos, se destruyen pueblos enteros... Se trata de hacer de la población católica un grupo de ignorantes empobrecidos.

Ester Reina 1 de Julio

 



Ester Reina 1 de Julio

(siglo V a.C.)


UNA HISTORIA DE CORTE

La acción debemos ponerla imaginativamente en tiempos del imperio persa sasánida, en algún momento a mediados del siglo V antes de Cristo. En este tiempo sitúa el narrador la historia de Ester, la mujer judía que llega providencialmente a reina en la corte persa, precisamente cuando está a punto de ponerse en práctica un edicto de extinción de los judíos exiliados, una especie de holocausto antes de tiempo.

La historia se ubica en Susa, ciudad de verano del gran rey de los persas, donde algunos de ellos pasaban largas temporadas. Tal era el caso de Artajerjes I o Muero, que de las dos maneras se llama en la Biblia al rey de esta historia, quien gobernó el imperio persa a mediados del siglo V a.C. Comienza un día en que el rey, en medio de un banquete, hace llamar a la reina, la primera de su harén, para mostrarla a los invitados y que éstos pudiesen admirar su belleza. Por lo que fuere, los motivos no se nos dan en la narración, la reina Vasti se negó a obedecer la orden del rey, lo que fue considerado como una afrenta a los invitados y una desobediencia a la máxima autoridad del imperio. Las consecuencias fueron inmediatas: un decreto hizo perder a la reina su condición de esposa consorte y de reina. La narración concluye con una nota ejemplarizante, que refleja el tipo de valores de la sociedad en que el relato se escribe: «Cuando por todo el inmenso imperio del rey oigan el decreto real, todas las mujeres honrarán a sus maridos, nobles y plebeyos»; es decir, de ese modo se reafirmaba ante la sociedad entera el principio patriarcal de aquella sociedad, que la reina Vasti parecía poner en peligro: ¡es el marido quien manda en casa!

Un segundo cuadro completa el paisaje humano y prepara el drama del que se va a hablar. El cuadro gira también en torno al rey y a sus mujeres. En este caso, pasado algún tiempo desde el hecho anterior, se buscan por todo el reino esposas para el rey, es decir, mujeres para su harén que, según las costumbres de la época, habían de ser tanto más numerosas, cuanto más poderoso era el señor. En este contexto, se nos presenta a Mardoqueo, un judío ilustre, alto funcionario en la corte del rey, que vivía en la parte alta de Susa, donde la gente importante. Tenía consigo en casa a una bella joven judía, huérfana de padre y madre y pariente suya, a la que había adoptado como hija propia. Se llamaba Edisa o Ester, pues ambos nombres nos da el narrador bíblico. Ester parece derivar del persa stara, y significa probablemente "estrella". Es posible que el nombre tenga algo que ver con el latino steila, que en nuestra lengua ha dado Estela. Con toda naturalidad el narrador nos cuenta cómo Ester fue seleccionada para el harén del rey. Muy pronto su belleza y simpatía hacen que tenga allí una situación privilegiada, aunque -siguiendo las instrucciones de su padre adoptivo- oculta de momento su origen judío. Cuando le tocó el turno y fue llamada por el rey, Ester se convirtió en su favorita y fue coronada en seguida reina, en lugar de la destronada Vasti. El texto bíblico tiene interés en subrayar que esta circunstancia, sin embargo, no hizo cambiar de conducta a Ester. En efecto, cumpliendo las enseñanzas de Mardoqueo, ella seguía temiendo a Dios y cumpliendo sus mandamientos.

INTRIGAS Y AMENAZAS

¡Oh Sagrado Corazón, Luz en este mundo de oscuridad!

 



 ¡Oh Sagrado Corazón, Luz en este mundo de oscuridad!


Meditación: Corazón Sagrado, enllagado y martirizado por nuestros pecados, sé nuestra Luz para vivir sólo en Ti, y así poder seguir nuestro camino para llegar un día a habitar junto al Padre Celestial

Jaculatoria:¡Enamorándome de Ti, mi Amado Jesús! ¡Oh Amadísimo, Oh Piadosísimo Sagrado Corazón de Jesús!, dame Tu Luz, enciende en mí el ardor del Amor, que sos Vos, y haz que cada Latido sea guardado en el Sagrario, para que yo pueda rescatarlo al buscarlo en el Pan Sagrado, y de este modo vivas en mí y te pueda decir siempre si. Amén.

Florecilla: Que sepamos plasmar en nuestro pobre corazón, lo que nos enseñó el Hijo de Dios. Meditemos cuán poco sabemos de El.

Oración: Diez Padre Nuestros, un Ave María y un Gloria.

Jesucristo es del linaje de David según la carne

 


Jesucristo es del linaje de David según la carne

San Agustín, obispo y doctor de la Iglesia

Sobre la predestinación de los elegidos 15, 30-31

El más esclarecido ejemplar de la predestinación y de la gracia es el mismo Salvador del mundo, el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús; porque para llegar a serlo, ¿con qué méritos anteriores, ya de obras, ya de fe, pudo contar la naturaleza humana que en él reside? Yo ruego que se me responda a lo siguiente: aquella naturaleza humana que en unidad de persona fue asumida por el Verbo, coeterno del Padre, ¿cómo mereció llegar a ser Hijo unigénito de Dios? ¿Precedió algún mérito a esta unión? ¿Qué obró, qué creyó o qué exigió previamente para llegar a tan inefable y soberana dignidad? ¿No fue acaso por la virtud y asunción del mismo Verbo, por lo que aquella humanidad, en cuanto empezó a existir, empezó a ser Hijo único de Dios?

Manifiéstese, pues, ya a nosotros en el que es nuestra Cabeza, la fuente misma de la gracia, la cual se derrama por todos sus miembros según la medida de cada uno. Tal es la gracia, por la cual se hace cristiano el hombre desde el momento en que comienza a creer; la misma por la cual aquel Hombre, unido al Verbo desde el primer momento de su existencia, fue hecho Jesucristo; del mismo Espíritu Santo, de quien Cristo fue nacido, es ahora el hombre renacido; por el mismo Espíritu Santo, por quien verificó que la naturaleza humana de Cristo estuviera exenta de todo pecado, se nos concede a nosotros ahora la remisión de los pecados. Sin duda, Dios tuvo presciencia de que realizaría todas estas cosas. Porque en esto consiste la predestinación de los santos, que tan soberanamente resplandece en el Santo de los santos. ¿Quién podría negarla de cuantos entienden rectamente las palabras de la verdad? Pues el mismo Señor de la gloria, en cuanto que el Hijo de Dios se hizo hombre, sabemos que fue también predestinado.

Fue, por tanto, predestinado Jesús, para que, al llegar a ser hijo de David según la carne, fuese también, al mismo tiempo, Hijo de Dios según el Espíritu de santidad; pues nació del Espíritu Santo y de María Virgen. Tal fue aquella singular elevación del hombre, realizada de manera inefable por el Verbo divino, para que Jesucristo fuese llamado a la vez, verdadera y propiamente, Hijo de Dios e hijo del hombre; hijo del hombre, por la naturaleza humana asumida, e Hijo de Dios, porque el Verbo unigénito la asumió en sí; de otro modo no se creería en la trinidad, sino en una cuaternidad de personas.

Así fue predestinada aquella humana naturaleza a tan grandiosa, excelsa y sublime dignidad, más arriba de la cual no podría ya darse otra elevación mayor; de la misma manera que la divinidad no pudo descender ni humillarse más por nosotros, que tomando nuestra naturaleza con todas sus debilidades hasta la muerte de cruz. Por tanto, así como ha sido predestinado ese hombre singular para ser nuestra Cabeza, así también una gran muchedumbre hemos sido predestinados para ser sus miembros. Enmudezcan, pues, aquí las deudas contraídas por la humana naturaleza, pues ya perecieron en Adán, y reine por siempre esta gracia de Dios, que ya reina por medio de Jesucristo, Señor nuestro, único Hijo de Dios y único Señor. Y así, si no es posible encontrar en nuestra Cabeza mérito alguno que preceda a su singular generación, tampoco en nosotros, sus miembros, podrá encontrarse merecimiento alguno que preceda a tan multiplicada regeneración.

Reina de los Patriarcas

 



 Reina de los Patriarcas


Patriarca es una palabra griega que significa padre o jefe.

Con el nombre de patriarcas se honra a algunos santos del Antiguo Testamento, elegidos por Dios como guardianes y depositarios de la fe en el futuro Mesías. Esta fe, avivada por las frecuentes revelaciones de Dios, fue transmitida por los Patriarcas a sus descendientes como un faro de luz en medio de las tinieblas de la ignorancia y del pecado.

También en los siglos cristianos se da por analogía el nombre de Patriarca a los santos Fundadores de las más famosas Ordenes Religiosas, puesto que también ellos engendraron espiritualmente a la vida de la perfección evangélica a muchas almas.

Los Patriarcas fueron, bajo diversos aspectos, figuras de Jesucristo; lo representaron en varios misterios de su vida, de su muerte y de su obra redentora. Y en la debida proporción representaron también a María, pues quien representa al original, representa por lo mismo a la copia fiel.

Simbolizada en Noé, único padre salvado del diluvio y destinado a repoblar el mundo; Ella, única preservada del naufragio universal de la culpa, toda santa, renovó moralmente al género humano y contribuyó a reparar los daños causados por el primer pecado.

Abraham, admirable ejemplo de fe y de obediencia, padre de los creyentes, dispuesto a sacrificar a su unigénito sobre el Monte Moría, fue una pálida figura de María Santísima dotada de la más viva Fe y de la más perfecta obediencia. Madre amorosa de todos los redimidos, sacrificó a su unigénito Hijo para la redención del género humano sobre el Monte Calvario en el Altar de la Cruz.

Moisés, el amigo y confidente de Dios, que hablaba con El como un amigo con su amigo, es comparado a María Santísima, no solo amiga, sino también Madre de Dios, que vivió con El treinta y tres años con aquella confidente autoridad que nacía de su ser de Madre.

La mujer fuerte de la Sagrada Escritura (Proverbios) es 'una imagen de María Santísima, tabernáculo viviente de Dios.

También la Iglesia Católica tiene, en un sentido espiritual, sus Patriarcas. Ellos no prefiguran a Cristo que ha de venir sino que siguen SUS huellas y lo copian con aquella perfección que es posible a la humana naturaleza vigorizada por la gracia.

Estos Patriarcas son los Fundadores de los Institutos Monásticos y de las Ordenes religiosas, verdaderos padres, que dieron a la Iglesia una inmensa cantidad de almas santas.

Si María es llamada Reina de los antiguos Patriarcas, por las mismas razones debe ser llamada Reina de los nuevos, puesto que ellos procuraron imitar sus virtudes, fueron los maestros de la devoción a Ella y promovieron su culto.

En este punto de la explicación de las Letanías es oportuno tratar brevemente del glorioso Patriarca San José, esposo purísimo de la Virgen Inmaculada, puesto que la devoción a la esposa, redunda naturalmente en la persona de su digno esposo.

Aunque San José no cooperó a la generación del Verbo encarnado sí contribuyó principalmente a cuidar y alimentar al Dios - Hombre y fue testigo continuo de las acciones de Jesús y de María; atento escucha de sus palabras, compartió con Ellos durante muchos años los gozos y las penas, las esperanzas y el amor a Dios y a los hombres.

San José es la sombra y el reflejo del Eterno Padre, él ocupa en la tierra su lugar y Cristo reconoce los derechos paternos de José.

Nunca podremos expresar con palabras la santidad, la virtud y la gran dignidad de este sumo Patriarca entre los Patriarcas.

El Papa Pío IX, para poner su persona y la de todos los fieles bajo la protección de San José, por Decreto del 8 de Diciembre de 1870, lo nombró solemnemente Patrono de la Iglesia Universal.

¡Madre Santísima, Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros!.

DIRECTORIO FRANCISCANO La Oración de cada día EL ROSARIO, CON LOS MISTERIOS COMENTADOS E ILUSTRADOS




Rezo del Santo Rosario

V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre...
R. Como era en el principio...

Los misterios que hemos de contemplar son


Martes y Viernes:
LOS MISTERIOS DOLOROSOS

Primer misterio: La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Segundo misterio: La flagelación de Jesús, atado a la columna.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Tercer misterio: Jesús es coronado de espinas.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Cuarto misterio: Jesús con la cruz a cuestas, camino del Calvario.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Quinto misterio: La crucifixión y muerte de Jesús.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

[Al final de cada misterio suele decirse:]

Dios te salve, María, Hija de Dios Padre; Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo; Dios te salve María, Esposa del Espíritu Santo. Templo y sagrario de la santísima Trinidad, no permitáis, Señora, que ningún cristiano viva ni muera en pecado mortal ni venial. Amén.

[Terminado el rezo de los misterios correspondientes, suele saludarse a la Virgen en sus "tres purezas" y recitarle la Salve:]

V. Virgen purísima antes del parto.
R. Purifica nuestros pensamientos.
Avemaría

V. Virgen purísima en el parto.
R. Purifica nuestras palabras.
Avemaría

V. Virgen purísima después del parto.
R. Purifica nuestras obras y deseos.
Avemaría

Para más obligar a la Virgen santísima, saludémosla con una "Salve": Dios te salve...

Oremos:

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V. Ave María Purísima.
R. Sin pecado concebida.





 

Lectura Bíblica 1Ts 4,14

 


Lectura Bíblica

1Ts 4,14

Creemos que Jesús ha muerto y resucitado; del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él.

Ante Jesús Sacramentado

 



Ante Jesús Sacramentado

Señor Jesús:

Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.

"Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios" (Jn. 6,69).

Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.
Aumenta nuestra FE.

Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo.

Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.

Siguiéndote a ti, "camino, verdad y vida", queremos penetrar en el aparente "silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo" (Mt. 17,5).

Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social.

Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo.

Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives "siempre intercediendo por nosotros" (Heb. 7,25).

Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre.

Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo.

Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta.

Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres.

Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp. 1,21).

Nuestra vida no tiene sentido sin ti.

Queremos aprender a "estar con quien sabemos nos ama", porque "con tan buen amigo presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración "el amor es el que habla" (Sta. Teresa).

Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.

CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: "Quedaos aquí y velad conmigo" (Mt. 26,38).

Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.

El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos "gemidos inenarrables" (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra.

En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.

Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad o "misterio".

Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el "misterio" de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.

Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.

Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.

Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos.
Amén.

Juan Pablo II 

viernes, 1 de julio de 2022 Santo Evangelio 1 de Julio 2026

 


Texto del Evangelio (Mt 9,9-13):

 En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?». Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: ‘Misericordia quiero, que no sacrificio’. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».



«Sígueme»


+ Rev. D. Pere CAMPANYÀ i Ribó

(Barcelona, España)

Hoy, el Evangelio nos habla de una vocación, la del publicano Mateo. Jesús está preparando el pequeño grupo de discípulos que han de continuar su obra de salvación. Él escoge a quien quiere: serán pescadores, o de una humilde profesión. Incluso, llama a que le siga un cobrador de impuestos, profesión menospreciada por los judíos —que se consideraban perfectos observantes de la ley—, porque la veían como muy cercana a tener una vida pecadora, ya que cobraban impuestos en nombre del gobernador romano, a quien no querían someterse.

Es suficiente con la invitación de Jesús: «Sígueme» (Mt 9,9). Con una palabra del Maestro, Mateo deja su profesión y muy contento le invita a su casa para celebrar allí un banquete de agradecimiento. Era natural que Mateo tuviera un grupo de buenos amigos, del mismo “ramo profesional”, para que le acompañaran a participar de aquel convite. Según los fariseos, toda aquella gente eran pecadores reconocidos públicamente como tales.

Los fariseos no pueden callar y lo comentan con algunos discípulos de Jesús: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?» (Mt 9,10). La respuesta de Jesús es inmediata: «No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal» (Mt 9,12). La comparación es perfecta: «No he venido a llamar a justos, sino a pecadores» (Mt 9,13).

Las palabras de este Evangelio son de actualidad. Jesús continúa invitándonos a que le sigamos, cada uno según su estado y profesión. Y seguir a Jesús, con frecuencia, supone dejar pasiones desordenadas, mal comportamiento familiar, pérdida de tiempo, para dedicar ratos a la oración, al banquete eucarístico, a la pastoral misionera. En fin, que «un cristiano no es dueño de sí mismo, sino que está entregado al servicio de Dios» (San Ignacio de Antioquía).

Ciertamente, Jesús me pide un cambio de vida y, así, me pregunto: ¿de qué grupo formo parte, de la persona perfecta o de la que se reconoce sinceramente defectuosa? ¿Verdad que puedo mejorar?