viernes, 26 de marzo de 2021

Reflexión 85: Mortificación interior

 



Reflexiones diarias sobre la Divina Misericordia
365 días con santa Faustina

Reflexión 85: Mortificación interior

Uno de los mayores regalos que podemos darle a nuestro Divino Señor es nuestra voluntad. A menudo queremos lo que queremos, cuando lo queremos. Nuestra voluntad puede volverse terca y obstinada y esto puede dominar fácilmente todo nuestro ser. Como resultado de esta tendencia pecaminosa a la obstinación, algo que deleita mucho a nuestro Señor y produce una abundancia de gracia en nuestras vidas, es una obediencia interior a lo que no queremos hacer. Esta obediencia interior, incluso a las cosas más pequeñas, mortifica nuestra voluntad para que seamos libres para obedecer más completamente la gloriosa Voluntad de Dios (Ver Diario # 365).

¿Qué quieres con pasión? Más concretamente, ¿a qué te aferras obstinadamente con tu propia voluntad? Hay muchas cosas que deseamos y que fácilmente se podrían renunciar como sacrificio por Dios. Puede que no sea que lo que deseamos sea malo; más bien, es que dejar ir nuestros deseos y preferencias interiores nos cambia y nos dispone a ser más receptivos a todo lo que Dios quiere conferirnos.

Señor, ayúdame a hacer que mi único deseo sea la perfecta obediencia a Ti en todas las cosas. Que pueda aferrarme a Tu Voluntad por mi vida, tanto en las cosas grandes como en las pequeñas. Que encuentre en esta sumisión de mi voluntad el gran gozo que proviene de un corazón totalmente sumiso y obediente a Ti. Jesús, en Ti confío.



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