lunes, 7 de agosto de 2017

De María nunca bastante



De María nunca bastante

Padre Tomás Rodríguez Carbajo

Este principio tiene muchas aplicaciones.
. De María nunca diremos bastantes elogios, porque ninguno es comparable con el saludo del ángel: “Ave María, llena de gracia”

. De María no nos podemos imaginar su hondura espiritual, porque ninguna criatura ha amado a Dios como Ella.

. De María no tendremos nunca un retrato exacto, pues, interiormente sólo la conocía Dios, que es quien “escruta los corazones”.

. No son suficientes las loas que a María le han dedicado los poetas, ya que nadie la ensalzó en la tierra como su parienta Isabel: “Bendita, Tú, porque has creído”.

. De María no son exhaustivos los rasgos que nos han transmitido los artistas, pues, cada hijo se la imagina a su aire y a cada uno le agrada una virtud especial o un rasgo de su comportamiento para imitarla.

. No han terminado los teólogos de estudiar en toda su profundidad a María, ya que sólo pueden rastrear un poquito la magnitud de la vida de gracia, que siempre poseyó y fue aumentando desde su Inmaculada Concepción hasta su Asunción a los al cielo.

. Nadie se puede hacer una idea de la alegría que inundó todo el ser de María, cuando recibió la visita de su Hijo resucitado.

. Ninguno de los coetáneos de María se podía imaginar la valía que Ella tenía ante Dios, pues, no conocían su condición de que era Madre de Dios.

Nadie ha podido alcanzar a María en su carrera hacia la cima de la santidad, pues, Ella no tuvo nunca ni la más leve sombra de pecado, por eso es conocida como la “Santísima Virgen María”.

. De María podemos pensar las excelencias y virtudes en grado máximo, pero siempre nos quedaremos cortos, ya que estamos muy distantes de lo mucho que la ha amado Dios. Nos resultará siempre un misterio insondable.

. Todas las personas que conocen a María buscan su protección, ya que Ella tiene “vara alta” ante su Hijo, a esto se le añade el gran interés que Ella tiene por socorrer a todo aquel que se le acerca y con la garantía de que siempre nos escucha, con toda razón le decimos la oración del “Acordaos... nadie ha sido abandonado de Vos”.

. Nadie ha aventajado a María en cantidad y calidad de ratos pasados junto a Jesús. Ella es maestra de oración.

. Nadie ha amado tanto a Jesús como María, pues, a su condición de Madre se le añade la de ser la criatura más perfecta, nada ni nadie le separó de ese gran amor.

. De ninguna mujer se dice que amó tanto a su hijo como María, Él dio su vida por nosotros y Ella unió sus sufrimientos a los de su Hijo a favor de todos los demás hijos.

. Las virtudes, que son el resultado de un esfuerzo personal y de una ayuda enorme de la gracia, distinguen a unos santos de otros, en María encontramos un cúmulo tal en cantidad y en calidad que la hacen única e insuperable al sobresalir sobre todos los demás seres. ¡Nadie se e puede comparar!

. Entre los títulos preferenciales que distintas criaturas tienen ante Dios, María tiene uno inasequible para el esfuerzo humano y de una autoridad ante Jesús que sólo Ella puede ostentar: Ser Madre de Dios.