PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN
Pensamiento bíblico:
Mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo: «¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!». Pero él repuso: «Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!» (Lc 11,27-28).
Pensamiento franciscano:
Celano dice de san Francisco: -En toda predicación que hacía, antes de proponer la palabra de Dios a los presentes, les deseaba la paz, diciéndoles: «El Señor os dé la paz». Anunciaba devotísimamente y siempre esta paz a hombres y mujeres, a los que encontraba y a quienes le buscaban. Debido a ello, muchos que rechazaban la paz y la salvación, con la ayuda de Dios abrazaron la paz de todo corazón y se convirtieron en hijos de la paz y en émulos de la salvación eterna (1 Cel 23).
Orar con la Iglesia:
Oremos a Cristo, el Señor, que alumbra a todo hombre, y digámosle con gozo: Ven, Señor Jesús.
-Que la luz de tu presencia disipe nuestras tinieblas, y nos prepare para recibir tus dones.
-Sálvanos, Señor, Dios nuestro, y siempre daremos gracias a tu santo nombre.
-Enciende nuestros corazones en tu amor, para que deseemos ardientemente tu venida y anhelemos vivir íntimamente unidos a ti.
-Tú que quisiste experimentar nuestras dolencias, socorre a los enfermos y a todos los que sufren en el cuerpo o en el espíritu.
Oración: Señor Jesús, te pedimos que no nos abandones en nuestra debilidad, y que manifiestes, en nuestra pobreza, la fuerza de tu poder. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
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