lunes, 2 de agosto de 2021

Oración Eucarística Autor: Su Santidad Juan Pablo II

 


Oración Eucarística
Autor: Su Santidad Juan Pablo II

Señor Jesús:

Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y que nos amas tal como somos.

«Tú tienes palabras de vida eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Hijo de Dios» (Jn. 6,69).

Tu presencia en la Eucaristía ha comenzado con el sacrificio de la última cena y continúa como comunión y donación de todo lo que eres.

Aumenta nuestra FE.
Por medio de ti y en el Espíritu Santo que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro SÍ unido al tuyo.

Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.

Siguiéndote a ti, «camino, verdad y vida», queremos penetrar en el aparente «silencio» y «ausencia» de Dios, rasgando la nube del Tabor para escuchar la voz del Padre que nos dice: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo» (Mt. 17,5).

Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la vida familiar y social.

Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro mediador, hermano y amigo.

Nuestro corazón se llena de gozo y de esperanza al saber que vives «siempre intercediendo por nosotros» (Heb. 7,25).

Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua y camino apresurado contigo hacia el Padre.

Queremos sentir como tú y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú eres el centro, el principio y el fin de todo.

Apoyados en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala de valores evangélicos por la que Dios y sus dones salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en las actitudes de la vida concreta.

Queremos AMAR COMO TÚ, que das la vida y te comunicas con todo lo que eres.

Quisiéramos decir como San Pablo: «Mi vida es Cristo» (Flp. 1,21).

Nuestra vida no tiene sentido sin ti.

Queremos aprender a «estar con quien sabemos nos ama», porque «con tan buen amigo presente todo se puede sufrir». En ti aprenderemos a unirnos a la voluntad del Padre, porque en la oración «el amor es el que habla» (Sta. Teresa).

Entrando en tu intimidad, queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales según nuestra propia vocación cristiana.

CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: «Quedaos aquí y velad conmigo» (Mt. 26,38).

Tú superas la pobreza de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando con un silencio de amigo y con una presencia de donación.

El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos ayuda a decir esos «gemidos inenarrables» (Rom. 8,26) que se traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto filial de quien ya se contenta con sola tu presencia, tu amor y tu palabra.

En nuestras noches físicas y morales, si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas, ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.

Aprendiendo este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad o «misterio». Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia el «misterio» de cada hermano y de cada acontecimiento para insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la historia con este silencio activo y fecundo que nace de la contemplación.

Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.

Nos has dado a tu Madre como nuestra para que nos enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más perfecta Madre.

Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y comunicarla a todos los hermanos.
Amén.


lunes, 2 de agosto de 2021 Santo Evangelio 2 de Agosto 2021

 


Texto del Evangelio (Mt 14,13-21): 

En aquel tiempo, cuando Jesús recibió la noticia de la muerte de Juan Bautista, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras Él viniendo a pie de las ciudades. Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.

Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: «El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida». Mas Jesús les dijo: «No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer». Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces». Él dijo: «Traédmelos acá».

Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. Y los que habían comido eran unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.



«Levantando los ojos al cielo...»


Rev. D. Xavier ROMERO i Galdeano

(Cervera, Lleida, España)

Hoy, el Evangelio toca nuestros “bolsillos mentales”... Por esto, como en tiempos de Jesús, pueden aparecer las voces de los prudentes para sopesar si vale la pena tal asunto. Los discípulos, al ver que se hacía tarde y que no sabían cómo atender a aquel gentío reunido en torno a Jesús, encuentran una salida airosa: «Que vayan a los pueblos y se compren comida» (Mt 14,15). Poco se esperaban que su Maestro y Señor les fuera a romper este razonamiento tan prudente, diciéndoles: «Dadles vosotros de comer» (Mt 14,16).

Un dicho popular dice: «Quien deja a Dios fuera de sus cuentas, no sabe contar». Y es cierto, los discípulos —nosotros tampoco— no sabemos contar, porque olvidamos frecuentemente el sumando de mayor importancia: Dios mismo entre nosotros.

Los discípulos realizaron bien las cuentas; contaron con exactitud el número de panes y de peces, pero al dividirlos mentalmente entre tanta gente, les salía casi un cero periódico; por eso optaron por el realismo prudente: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces» (Mt 14,17). ¡No se percatan de que tienen a Jesús —verdadero Dios y verdadero hombre— entre ellos!

Parafraseando a san Josemaría, no nos iría mal recordar aquí que: «En las empresas de apostolado, está bien —es un deber— que consideres tus medios terrenos (2 + 2 = 4), pero no olvides ¡nunca! que has de contar, por fortuna, con otro sumando: Dios + 2 + 2...». El optimismo cristiano no se fundamenta en la ausencia de dificultades, de resistencias y de errores personales, sino en Dios que nos dice: «He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

Sería bueno que tú y yo, ante las dificultades, antes de dar una sentencia de muerte a la audacia y al optimismo del espíritu cristiano, contemos con Dios. Ojalá que podamos decir con san Francisco aquella genial oración: «Allí donde haya odio que yo ponga amor»; es decir, allí donde no salgan las cuentas, que cuente con Dios.


domingo, 1 de agosto de 2021

PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN Lunes,2 de agosto del 2021



PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN

Pensamiento bíblico :

Dice el libro de la Sabiduría: -Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento (Sab 12,18-19).

Pensamiento franciscano :

Dice san Francisco en su Paráfrasis del Padrenuestro: -Perdona nuestras ofensas: por tu misericordia inefable, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y por los méritos e intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus elegidos (ParPN 7).

Orar con la Iglesia:

Proclamemos las grandezas de Dios Padre que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la Madre de su Hijo.

-Oh Dios, que has querido que la Inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo, haz que también nosotros caminemos hacia esa misma gloria.

-Tú que nos diste a María por madre, concede, por su mediación, salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores.

-Tú que hiciste de María la llena de gracia, concédenos la abundancia de tu misericordia y de tu amor.

-Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor a ti y a los hombres.

-Concédenos, Señor, a tus fieles que perseveremos unánimes en la oración con María mientras esperamos a tu Espíritu.

Oración: Te rogamos, Señor, que, por intercesión de la Virgen, Reina de los ángeles, participemos también nosotros de la plenitud de tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



 

Liturgia de la Palabra:



Liturgia de la Palabra:

02/08/2021
Lunes de la decimoctava semana de Tiempo Ordinario.
PRIMERA LECTURA
Solo no puedo cargar con este pueblo.
Lectura del libro de los Números 11, 4-15
En aquellos días, dijeron los hijos de Israel:
«¡Quién nos diera carne para comer! ¡Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos. En cambio ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná».
(El maná se parecía a semilla de coriandro, y tenía color de bedelio; el pueblo se dispersaba para recogerlo, lo molían en la muela o lo machacaban en el almirez, lo cocían en la olla y hacían con él hogazas que sabían a pan de aceite. Por la noche caía el rocío en el campamento y, encima de él, el maná).
Moisés oyó cómo el pueblo, una familia tras otra, cada uno a la entrada de su tienda, provocando la ira del Señor; y disgustado, dijo al Señor:
«¿Por qué tratas mal a tu siervo? ¿Por qué no he hallado gracia a tus ojos, sino que me haces cargar con todo este pueblo? ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz, para que me digas: "Coge en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que prometí con juramento a sus padres?" ¿De dónde voy a sacar carne para repartirla a todo el pueblo, que me viene llorando: "Danos de comer carne"? Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas. Si me vas a tratar así, hazme morir, por favor, si he hallado gracia a tus ojos; así no veré más mi desventura».
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 80, 12-13. 14-15. 16-17
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
Mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no quiso obedecer:
los entregué a su corazón obstinado,
para que anduviesen según sus antojos. R.
¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
en un momento humillaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios. R.
Los que aborrecen al Señor te adularían,
y su suerte quedarla fijada;
los alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre. R.

Aleluya Mt 4, 4b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
No solo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. R.

EVANGELIO
Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos se los dieron a la gente.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.
Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer».
Jesús les replicó:
«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron:
«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo:
«Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del Señor.



 

Liturgia de las horas P. Paco Rebollo SIERVOS DEL DIVINO AMOR. OFICIO DE LECTURA, LAUDES, HORAS INTERMEDIAS, VÍSPERAS Y COMPLETAS. 2 DE AGOSTO LUNES XVIII DEL T. ORDINARIO


De la Feria. Salterio II

OFICIO DE LECTURA

 

INVITATORIO

Si ésta es la primera oración del día:

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.


Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Demos vítores al Señor, aclamándolo con cantos.


Si antes se ha rezado ya alguna otra Hora:


V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 


Himno: EN EL PRINCIPIO, TU PALABRA

En el principio, tu Palabra.
Antes que el sol ardiera,
antes del mar y las montañas,
antes de las constelaciones,
nos amó tu Palabra.

Desde tu seno, Padre,
era sonrisa su mirada,
era ternura su sonrisa,
era calor de brasa.
En el principio, tu Palabra.

Todo se hizo de nuevo,
todo salió sin mancha,
desde el arrullo del río
hasta el rocío y la escarcha;
nuevo el canto de los pájaros,
porque habló tu Palabra.

Y nos sigues hablando todo el día,
aunque matemos la mañana
y desperdiciemos la tarde,
y asesinemos la alborada.
Como una espada de fuego,
en el principio, tu Palabra.

Llénanos de tu presencia, Padre;
Espíritu, satúranos de tu fragancia;
danos palabras para responderte,
Hijo, eterna Palabra. Amén.

SALMODIA

Palabra de Dios diaria. P. Francisco J. Rebollo Leòn LECTURAS DEL LUNES XVIII DEL T. ORDINARIO 2 DE AGOSTO Misa por las vocaciones a las Órdenes sagradas (VERDE) Denles ustedes de comer". Ellos le contestaron: "No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados".





Misa por las vocaciones a las Órdenes sagradas

ANTIFONA DE ENTRADA Mt 9, 38

Rueguen al Señor de la mies que envíe trabajadores a sus campos, dice Jesús a sus discípulos.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que quisiste proveer de pastores a tu pueblo, infunde en tu Iglesia tal espíritu de piedad y fortaleza, que suscite ministros dignos de tu altar y los haga ser valientes y humildes promotores del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo …

LITURGIA DE LA PALABRA

Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo.

Del libro de los Números: 11, 4-15

En aquellos días, los israelitas se quejaban diciendo: "¡Quién nos diera carne para comer! ¡Cómo nos acordamos del pescado, que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones, de los puerros, cebollas y ajos! Pero de tanto ver el maná, ya ni ganas tenemos de comer".

El maná era como la semilla del cilantro y su aspecto como el de la resina aromática. El pueblo se dispersaba para recogerlo. Lo molían en el molino o lo machacaban en el mortero; luego lo cocían en una olla y hacían con él una especie de pan, que sabía como el pan de aceite. Por la noche, cuando caía el rocío sobre el campamento, caía también el maná.

Moisés oyó cómo se quejaba el pueblo, cada una de las familias, a la entrada de su tienda. Eso provocó la ira del Señor, y Moisés, también muy disgustado, le dijo al Señor: "¿Por qué tratas tan mal a tu siervo? ¿En qué te he desagradado para que tenga que cargar con todo este pueblo? ¿Acaso yo lo he concebido o lo he dado a luz, para que me digas: ‘Toma en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que juré darles a sus padres?’ ¿De dónde voy a sacar yo carne para repartírsela a toda la gente, que me dice llorando: `Queremos comer carne’? Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues es demasiado pesado para mí. Si me vas a tratar así, por favor, quítame la vida y no tendré que pasar tantas penas".

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.


Del salmo 80

R/. Aclamemos a Dios, nuestra fortaleza.

Israel no oyó mi voz, dice el Señor, y mi pueblo no quiso obedecerme. Los entregué, por eso, a sus caprichos y los dejé vivir como quisiesen. R/.

¡Ojalá que mi pueblo me escuchara y cumpliera Israel con mis mandatos! Yo, al punto, humillaría a sus enemigos y sentirían mi mano sus contrarios. R/.

Los que aborrecen al Señor tratarían de adularme, pero su suerte quedaría fijada. En cambio, Israel comería de lo mejor del trigo y yo lo saciaría con miel silvestre. R/.



ACLAMACIÓN   Mt 4, 4









R/. Aleluya, aleluya.



No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios. R/.

Mirando al cielo, pronunció una bendición y les dio los panes a los discípulos para que los distribuyeran a la gente.

Del santo Evangelio según san Mateo: 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, subió a una barca y se dirigió a un lugar apartado y solitario. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos. Cuando Jesús desembarcó, vio aquella muchedumbre, se compadeció de ella y curó a los enfermos.

Como ya se hacía tarde, se acercaron sus discípulos a decirle: "Estamos en despoblado y empieza a oscurecer. Despide a la gente para que vayan a los caseríos y compren algo de comer". Pero Jesús les replicó: "No hace falta que vayan. Denles ustedes de comer". Ellos le contestaron: "No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados". Él les dijo: "Tráiganmelos".

Luego mandó que la gente se sentara sobre el pasto. Tomó los cinco panes y los dos pescados, y mirando al cielo, pronunció una bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos para que los distribuyeran a la gente. Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que habían sobrado, se llenaron doce canastos. Los que comieron eran unos cinco mil hombres, sin contar a las mujeres y a los niños.

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, con bondad las oraciones y ofrendas de tu pueblo, para que se multipliquen los dispensadores de tus misterios y perseveren sin cesar en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 1 Jn 3, 6

Conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que, por este sacramento de caridad, maduren las vocaciones, que a manos llenas siembras en el campo de la Iglesia, de tal modo, que sean muchos los que elijan el camino de servir te en sus hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Ángelus 04 de agosto de 2021 Papa Francisco

Reflexión 213: El don espiritual de la comprensión

 



Reflexiones diarias sobre la Divina Misericordia
365 días con santa Faustina

Reflexión 213: El don espiritual de la comprensión

¿Entiendes los misterios de Dios? Imagina que eres un teólogo que estudió la fe de nuestra Iglesia durante muchos años. ¿El conocimiento de todas las disciplinas teológicas de nuestra Iglesia producirá necesariamente en ti una comprensión auténtica de estos misterios estudiados? No, no necesariamente produciría comprensión. De hecho, es muy posible que, aunque conozca todo acerca de Dios y todo lo que ha sido revelado a lo largo de los siglos, aún pueda carecer de una comprensión auténtica deDios y los misterios profundos de nuestra fe. La comprensión, en última instancia, viene como un regalo de Dios. Es un don infundido que ilumina e ilumina y que solo se puede obtener mediante una revelación directa y personal de Dios. Sí, el estudio de la fe y la atención a la articulación clara de esta misma fe dispone a comprender, pero el don inspirado de la Comprensión es todavía necesario para penetrar y captar todos los misterios de nuestra fe. La comprensión es un verdadero regalo de la misericordia de Dios (vea el Diario n. ° 1107).

Reflexione sobre su propia comprensión de la infinita Misericordia de Dios. ¿Cuán plenamente comprendes esta Misericordia? Reflexiona sobre todo lo que Dios nos ha revelado a lo largo de la historia. Ha hablado definitivamente a través de la Escritura y también ha hablado definitivamente a través de Su Iglesia de muchas maneras. Reflexione sobre cuán plenamente comprende todos los artículos de nuestra fe que se han revelado a lo largo de los siglos. Dios ha hablado de manera clara y pública. Ahora Él desea decirte esas mismas verdades en lo más profundo de tu alma. Si está dispuesto a escuchar, su comprensión abrirá las compuertas de la Misericordia de Dios.

Señor, hay tantas verdades que no entiendo completamente. Tu vida y tu obra son gloriosas y misteriosas a la vez. Dame la gracia del entendimiento para que pueda penetrar las profundidades de tu verdad y tu misericordia. Me abro a Ti, querido Señor. Jesús, en Ti confío. 




La Santísima Eucaristía 1 de agosto de 2021 Decimoctavo Domingo del Tiempo Ordinario (Año B)

 



Reflexiones diarias católicas
¡Mi vida católica!

La Santísima Eucaristía
1 de agosto de 2021
Decimoctavo Domingo del Tiempo Ordinario 
Lecturas de hoy

Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre este pan". Jesús les dijo: “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre, y el que cree en mí, nunca tendrá sed ". Juan 6: 34–35

Tenían hambre y querían que Jesús hiciera un milagro como lo había hecho recientemente. Querían que Él multiplicara panes y peces para las multitudes. Quizás tenían curiosidad o quizás tenían hambre. Pero Jesús los dirige a mucho más.

Este pasaje inicia el discurso de Jesús sobre el Pan de vida, que se leerá en la misa dominical durante las próximas semanas. Veremos en este discurso a Jesús dando a sus seguidores mucho más que pan y pescado. Lo escuchamos hablar de sí mismo como el verdadero pan del cielo. Lamentablemente, muchos rechazan esta preciosa enseñanza y este don y siguen su propio camino.

¿Pero qué hay de ti? ¿Con qué frecuencia ha reflexionado realmente sobre estas palabras de Jesús? “Yo soy el Pan de Vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre, y el que cree en mí, nunca tendrá sed ”. ¿Cree usted esto?

En lo profundo de cada corazón humano hay un hambre y una sed que anhela ser satisfecha. Todos tenemos este anhelo y este deseo. Intentamos llenarlo con tantas cosas, pero al final solo una cosa satisface. Solo Jesús puede saciar los anhelos más profundos de nuestra alma.

De nuevo, ¿cree usted esto? Y si lo cree en su cabeza, ¿lo cree con sus acciones? ¿Te vuelves a Él como la fuente de tu realización y satisfacción diarias? Cuando vas a misa, ¿anhelas recibirlo y amarlo y entrar en comunión con él? Quizás, pero quizás no. Lo más probable es que todos necesitemos redirigir nuestros deseos hacia nuestro glorioso Salvador, especialmente cuando viene a nosotros en la Santísima Eucaristía.

Reflexione hoy sobre cuán profundamente cree en estas palabras de Jesús. ¿Lo encuentras con regularidad en la Eucaristía? ¿Permites que su presencia te consuma como tú lo consumes a él? Si no puedes decir “Sí” a esto de manera completa y definitiva, resuelve hoy renovar tu amor por nuestro Señor en este glorioso Sacramento.

Señor, te amo y deseo que vengas y me consumas como yo te consumo en la Santísima Eucaristía. Ayúdame a creer en Ti y en Tu presencia en este Santísimo Sacramento. Que tu divina presencia satisfaga mi necesidad más profunda y cumpla mis anhelos más profundos en la vida. Jesús, en Ti confío.


R.P. Leonardo Castellani: Parábola del Fariseo y el Publicano

 Publicado: 1 de agosto de 2021 a las 12:00 a.m.PDT

 




"Dijo Jesús a ciertos hombres que presumían de Justos y despreciaban a los demás esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: el uno fariseo y el otro publicano. El fariseo, estando en pie, oraba en su interior de esta manera: Dios, gracias te doy porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, así como este publicano. Ayuno dos veces en la semana, doy diezmos de todo lo que poseo. Mas el publicano, estando lejos, no osaba ni aun alzar los ojos al cielo, sino que hería su pecho diciendo: Dios, muéstrate propicio a mí, pecador. Os digo que éste, y no aquél, descendió justificado a su casa; porque todo hombre que se ensalza, será humillado, y el que se humilla, será ensalzado".

Lc. XVIII, 9-14.



Domingo décimo después de Pentecostés

RP Leonardo Castellani
"El Evangelio de Jesucristo"



Este domingo décimo después de Pentecostés se lee la conocida parábola del Fariseo y el Publicano, conocida incluso por los poetas que la han glosado en diversas formas -recuerdo una novela amarga de heterodoxos de John Galswrthy llamada El Primero y el Último, de la que sacaron un film los yanquis-.


"Lejos del tabernáculo que ceñían de un velo.
De humo espeso. diez lámparas de cobre desde el suelo
lejos de tabernáculo que ceñían de un velo;
estaba el paralítico y estaba el Publicano
y el hidrópico estaba e buen samaritano
estaba el paralítico y estaba el Publicano...
Más allá sobre un lecho de mullidas alfombras
y entre un brillo de sedas y lejos de las sombras,
más allá de un lecho de mullidas alfombras,
estaba el Fariseo, que ante el Señor se exalta
rezando los versículos de David en voz alta
estaba el Fariseo, que ante el Señor se exalta...",


etcétera. Esto es de un poeta argentino, Horacio Caillet-Bois.

Como está colocada después de la parábola de la Viuda Molesta, San Agustín y otros muchos dicen que versa sobre la oración y que recomienda la humildad de orar.

Es eso; hay eso desde luego; pero hay otra cosa: hay un retrato de la soberbia religiosa, que había de ser, y ya era, el principal enemigo de Cristo; retrato breve pero enérgicamente incisivo, como un medallón o un aguafuerte. Jesucristo no vaciló en contraponer entre sí a la clase social más respetada con la más repelida, ni en nombrar a por su nombre a esa clase social eminente, al denunciarla como infatuada religiosamente: Fariseo y Publicano. Si nos preguntaran cómo habría que traducir hoy en día esas palabras para que sonaran parecido a aquellos tiempos, habría que decir la parábola del Sacerdote y el Ciruja, o algo por el estilo: o, hablando con perdón la parábola del Sacristán y la Prostituta.

La palabra fariseo no significaba entonces o que significó después de Cristo, así como la palabra sofista no significaba en el siglo de Platón lo mismo que significó después -y por obra- de Platón. Los fariseos eran los separados -eso significa la palabra en arameo- los puros, los distinguidos. No existe hoy un grupo social enteramente idéntico a los fariseos -aunque existe mucho fariseísmo desde luego-, por lo cual no se pueden definir con una sola palabra. Si digo que los fariseos eran el alto clero, los clericales los jesuitas, los nazis, los oligarcas, los devotos, los puritanos, los ultramontanos, miento; aunque tenían algo de eso. Algunos los han comparado son los Sinn-feiners de Irlanda; otros con los Puritanos de Oliver Cromwell. Eran a la vez una especie de cofradía religiosa, de grupo social y cofradía religiosa, de grupo social y poder político; es todo lo que se puede decir brevemente; pero lo formal y esencial en ellos era lo religioso: el culto, el estudio y el celo de la Torah, de la Ley de Moisés, que había proliferado en sus manos como un pedazo de gorgonzola. Preguntando a un ham-harées (hombre del pueblo) israelita, hubiera dicho: " Son unos hombres muy religiosos, muy sabios y muy poderosos", más o menos lo que cree el pueblo hoy en día de los frailes.  El Evangelista al principio de la parábola los define. "Unos hombres que se tenían a sí mismos por santos y despreciaban a los demás"; es decir soberbia religiosa. Queda entendido que no siempre fueron así los fariseos: fue un ceto social que se corrompió. En tiempo de Jesucristo eran así. Antes de Jesucristo, habían sido la fracción política que mantuvo la tradición nacionalista y antihelenística de los Macabeos. Después de Cristo, fueron el espíritu que inspiró el Talmud y organizó a religión judaica acual: puesto que la destrucción y la Diáspora, que acabó con los Saduceos,, no acabó con los fariseos. Estos son indestructibles.


Los Publicanos eran receptores de rentas o cobradores de los impuestos pero no como los nuestros. Los romanos ponían a subasta pública los impuestos de una Provincia; y el "financiero" que ganaba e remate quedaba facultado para cobrar a la gente como pudiera -y, bajo mano, lo más que pudiera-; lo cual hacía por medio de cobradores terribles, los publicanos, cordialmente odiados, como todo cobrador; y mucho más por servir en definitiva a los romanos, los odiosos extranjeros. En suma, decir publicano era peor que decir ladrón; prácticamente era decir traidor o vendepatria...

Eucaristía de hoy 1 Agosto 2021 con Monseñor Ricardo Tobón Restrepo - Te...

Misa de hoy ⛪ Domingo 1 de Agosto de 2021, Padre Luis Enrique Orozco - T...