viernes, 1 de febrero de 2019
Presentación del Señor

Entre las iglesias orientales se conocía esta fiesta como "La fiesta del Encuentro" (en griego, Hypapante), nombre muy significativo y expresivo, que destaca un aspecto fundamental de la fiesta: el encuentro del Ungido de Dios con su pueblo.
A esta fiesta la solíamos llamar antiguamente -quiero decir, antes del Concilio- la Candelaria o Fiesta de la Purificación de la Virgen. Venía considerada como una de las fiestas importantes de Nuestra Señora. Lo más llamativo era la procesión de las candelas. De ahí el nombre de «Candelaria». Era una procesión clásica, tradicional, atestiguada ya en antiguos documentos romanos. En concreto, el Liber Pontificalis nos asegura que fue el papa Sergio I, a finales del siglo VII, quien dispuso que se solemnizaran con una procesión las cuatro fiestas marianas más significativas por su antigüedad: la Asunción, la Anunciación, la Natividad y, por supuesto, la Purificación. Éste sería seguramente el origen de la procesión de las candelas.
Esta fiesta había sido importada de Oriente. Su nombre original -hypapante-, de origen griego, así lo indica. Esa palabra, que significa «encuentro», nos desvela el sentido original de esa fiesta: es la celebración del encuentro con el Señor, de su presentación en el templo y de la manifestación del día cuarenta. Los más antiguos libros litúrgicos romanos aún siguieron conservando durante algún tiempo el nombre original griego para denominar esta fiesta.
Sáb 2 Feb Evangelio del día Tercera Semana del Tiempo Ordinario - Año Par

dominicos
“ Mis ojos han visto a tu Salvador… ”
Primera lectura
Lectura del libro de Malaquías 3,1-4:
Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»
Salmo
Sal 23 R/. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.
¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R/.
¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R/.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R/.
Segunda lectura
PRIMER VIERNES: Unirnos a los sentimientos del Sagrado Corazón
Publicado: 31 de enero de 2019 05:31 PM PST
La Devoción de LOS PRIMEROS VIERNES DE MES es una tradicional práctica de amor hacia el Sacratísimo Corazón de Jesús, según Sus propios deseos, manifestados a Santa Maragarita de Alacoque en 1675:
Yo te prometo, en el exceso de la Misericordia de Mi Corazón, que Mi Amor omnipotente concederá a todos los que comulguen los primeros viernes de mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final, y que no morirán en Mi desgracia, ni sin recibir los Santos Sacramentos, asegurándoles Mi asistencia en la hora postrera.
Consiste esta piadosa práctica en recibir la Sagrada Comunión en el primer viernes durante nueve meses consecutivos. Implica estar previamente en gracia de Dios mediante la Confesión sacramental con un sacerdote y tener la clara intención de REPARAR al Sagrado Corazón de Jesús, por cuantos ultrajes recibe en el Santísimo Sacramento.

Debemos ofrecer también -junto con la Sagrada Comunión- cualquier inconveniente, molestia personal, enfermedad... como un ACTO DE DESAGRAVIO; en la aceptación del dolor, nos unimos a los sentimientos del Sagrado Corazón de Jesús, en Su oración en el Huerto de los Olivos, en Su soledad en la cárcel, en sus cruentos dolores durante la Pasión... y ahora, en nuestros días, esos dolores se vuelven pena por tantas almas como viven indiferentes a Su Amor.
Algo grande y que sea amor (V): ¿Cómo se descubre la vocación? Hay tantas historias de vocación como personas. En este editorial se muestran algunos de los hitos más frecuentes en ese camino por el que se obtiene la convicción acerca de la propia vocación.

El sol se ha puesto en Judea. Un inquieto Nicodemo acude a Jesús. Busca respuestas a lo que bulle en su interior. La llama de una lámpara esculpe sus rostros. El diálogo que sigue entre susurros está lleno de misterio. Las respuestas del Nazareno a sus preguntas le dejan perplejo. Jesús le advierte: «El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu» (Jn3,8). La vocación, toda vocación, es un misterio, y su descubrimiento, un don del Espíritu.
Dice el libro de los Proverbios: «Tres cosas hay que me maravillan y cuatro que ignoro: el camino del águila por los cielos, el camino de la serpiente por la roca, el camino de la nave por el mar y el camino del varón por la doncella» (Pr 30,18-19). Con más razón aún, ¿quién, sin la ayuda de Dios, podría seguir el rastro de la gracia en un alma, identificar su propósito y descubrir el sentido y destino de una vida? ¿Quién, sin estar guiado por los dones del Espíritu Santo, sería capaz de saber «de dónde viene y adónde va» ese soplo divino en el alma, muchas veces audible en forma de anhelos, incertidumbres, presagios y promesas? Es algo que nos supera totalmente. Por eso, lo primero que necesitamos para vislumbrar nuestra llamada personal es humildad: ponernos de rodillas ante lo inefable, abrir nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo, que siempre puede sorprendernos.
¿CUÁNTOS CAMINOS HAY PARA LLEGAR A DIOS? TANTOS COMO HOMBRES (CARDENAL RATZINGER)
Para descubrir la propia vocación, o para ayudar a alguien a hacerlo, no es posible, por tanto, «ofrecer fórmulas prefabricadas, ni métodos o reglamentos rígidos»[1]. Sería como intentar «poner raíles a la acción siempre original del Espíritu Santo»[2], que sopla donde quiere. En una ocasión, preguntaron al cardenal Ratzinger: «¿cuántos caminos hay para llegar a Dios?». Con desconcertante sencillez, respondió: «tantos como hombres»[3]. Hay tantas historias de vocación como personas. En estas páginas mostraremos, para ayudar a reconocerlos, algunos de los hitos más frecuentes en ese camino por el que se obtiene la convicción acerca de la propia vocación.
Inquietud de corazón
Mons. Fernando Ocáriz: «Ninguna persona es indiferente para el Señor» El prelado del Opus Dei prosigue su viaje por Centroamérica. Ofrecemos una actualización con las tertulias celebradas en Costa Rica.
29 enero 2019
El prelado tuvo una tertulia con universitarios y jóvenes profesionales en el Centro Universitario Miravalles. Mons. Ocáriz sugirió a los presentes que dieran “gracias a Dios por la formación cristiana que recibís, sabiendo que la formación no termina nunca. El fin de esa formación es identificarnos con Jesucristo y esa formación debemos recibirla con una actitud activa, para que lleguemos a tener los mismos sentimientos de Cristo”.
Y, cuando no vivimos según Cristo, “siempre podemos acudir a la confesión, que nos puede levantar. La fuerza viene de la Sangre de Cristo, y por eso vale la pena desear ser almas de Eucaristía”.

El prelado les recordó que continuaran rezando por el Papa Francisco, y “por todo el mundo, pues hay sitios donde lo están pasando verdaderamente mal. En lo concreto, que esto os mueva a tratar mejor a los demás y a cuidar la fraternidad, en casa y con los amigos”.
Isaac hizo la primera pregunta. Está estudiando Veterinaria y ya colabora en una finca, con vacas y cerdos. ¿Cómo descubrir lo hermoso de la virtud de la pureza? “El sexo no es algo oscuro –respondió el prelado-. Pero por ser una realidad tan buena, tan grande y tan noble, su corrupción es fatal. En cambio, si luchamos por vivir ordenadamente esa realidad, nos llenamos de alegría, de capacidad de pensar en los demás. Todos tenemos que luchar, sin desanimarnos. Así será hasta el final de nuestros días”.
José Luis contó que es de Venezuela, aunque está estudiando en Costa Rica. “Pero deseo con todas mis fuerzas volver a mi país para ayudar a mi gente”. El prelado le dijo que reza mucho por Venezuela para que no haya más penuria, ni violencia.
Nacho preguntó sobre cómo proteger y empoderar más a la mujer en una sociedad donde no se le respeta suficientemente y hay muchas faltas a su dignidad. Por su parte, Tomas y Mariano regalaron a monseñor Ocáriz una camiseta de la selección de Costa Rica -“la sele”- con motivo del aniversario de su elección y nombramiento como prelado del Opus Dei. La parte de atrás de la “roja” decía “El Padre”.
Juan Félix contó que él es “Juan Félix 3”, y que tanto su abuelo como su papá y él se llaman igual y los tres son supernumerarios del Opus Dei. Comentó que recientemente había pedido la admisión y preguntó cómo mantener viva la ilusión de su vocación y no perder el entusiasmo. “Todos tenemos vocación. Ninguna persona es indiferente al Señor. Dios para todos tienen un plan. No depende del entusiasmo; no hay que confundir la seguridad de la vocación con el entusiasmo. Es la respuesta a una llamada de Dios”.
Fernando Quesada, de 21 años, estudiante de Ingeniería Industrial preguntó sobre cómo incluir el respeto a la creación en nuestro camino a la santidad. “La santidad está en todo porque podemos encontrar a Dios en cualquier cosa y actividad. El respeto y cuidado por la creación está tanto en no talar un bosque cuando no debe hacerse, como en talarlo cuando debe hacerse, si eso supone un bien del ser humano. Todo depende del orden con el que se hacen las cosas”.

Previamente, monseñor Fernando Ocáriz había mantenido otra catequesis con mujeres que frecuentan los medios de formación que ofrece el Opus Dei. El prelado les habló sobre la importancia de “afrontar todas las situaciones de nuestra vida, alegrías y tristezas, del mismo modo en que lo haría Jesús”.
Vida de María (VIII): Presentación de Jesús en el Templo En este nuevo episodio, el octavo de la serie, se considera la Presentación del Niño en el Templo. María lo ofrece a Dios y el Señor le muestra que Ella misma será asociada a la misión redentora de Jesús.
Giotto di Bondone: Presentación de Jesús en el Templo (Detalle).
Presentación de Jesús en el Templo (Descarga en PDF) | Rezar con san Josemaría: la Purificación de la Virgen y la presentación del Niño en el Templo | Vida de María (VIII): Magisterio, Padres, santos, poetas
La aglomeración de peregrinos había cesado en Belén. Después del nacimiento de Jesús, José encontró un lugar más decente para alojar a la Sagrada Familia. Allí, a los ocho días, realizó el rito de la circuncisión, por el que los varones comenzaban a formar parte del pueblo de Israel, y el niño recibió oficialmente el nombre de Jesús, como le había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno (Lc 2, 21).
Cuarenta días después, María y José tomaron al Niño y lo condujeron a Jerusalén, cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés (...), para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor (...) y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor (Lc 2, 22-25).
Ni Jesús ni María estaban obligados a seguir estas prescripciones. Ninguna impureza legal había contraído María, pues había concebido y dado a luz virginalmente; tampoco la ley de rescate del primogénito concernía a Jesús, auténtico Cordero de Dios que venía a quitar los pecados del mundo. Y, sin embargo, por tres veces, en pocos versículos, se hace hincapié en que todo se llevó a cabo en estricta obediencia a la Ley de Dios.
Comentario al Evangelio: El hijo del artesano Evangelio del 4º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo C) y comentario al evangelio.

Evangelio (Lc 4,21-30)
Y comenzó a decirles:
—Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír.
Todos daban testimonio en favor de él y se maravillaban de las palabras de gracia que procedían de su boca y decían:
—¿No es éste el hijo de José?
Entonces les dijo:
—Sin duda me aplicaréis aquel proverbio: «Médico, cúrate a ti mismo». Cuanto hemos oído que has hecho en Cafarnaún, hazlo también aquí en tu tierra.
Y añadió:
—En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Os digo de verdad que muchas viudas había en Israel en tiempos de Elías, cuando durante tres años y seis meses se cerró el cielo y hubo gran hambre por toda la tierra; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. Muchos leprosos había también en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado, más que Naamán el Sirio.
Un consejo del prelado a los jóvenes: lean el Evangelio de san Marcos Entrevista a Mons. Fernando Ocáriz publicada por la agencia de noticias Zenit. El prelado del Opus Dei habla principalmente sobre los jóvenes en la vida de la Iglesia.

El sacerdote argentino Claudio Caruso, participante en la histórica cita mundial de Panamá, ha entrevistado al Prelado, Mons. Fernando Ocáriz, en exclusiva para Zenit. A continuación pueden leer la entrevista.
En el debate público, a veces parece que se presente la religión como algo del pasado, anticuado. ¿Cuál le parece que es el mejor camino para mostrar a los jóvenes que la felicidad está en centrar su vida en imitar a Cristo?
EL ACTUAR DE DIOS EN EL MUNDO ES SILENCIOSO
Quizá esa percepción nazca de una visión del cristianismo como un elenco de preceptos y obligaciones, o como la conmemoración de eventos del pasado. En cambio el cristianismo es un encuentro personal de amor, con Jesucristo; un amor que devuelve el sentido profundo a la vida. Ciertamente, en el debate público, algunos presentan la religión como algo trasnochado; sin embargo, vemos en nuestros días a mucha gente sedienta de paz, de felicidad, sedienta de Dios.
El actuar de Dios en el mundo es silencioso, se da en la intimidad de las personas, en la relación personal. Pienso que el testimonio de ese encuentro personalísimo con Jesucristo, junto con la profunda alegría que produce, es un buen camino para que los jóvenes —y cualquier persona— pueda descubrir la felicidad de una vida con Cristo. Así ha sido desde los primeros pasos del cristianismo, como escribió san Juan: “Nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene”.
¿Cómo mostrar, testimoniar y contagiar las virtudes y la persona de la Virgen María, Reina de la paz a los jóvenes de hoy?
Escucho a María

Escucho a María
Rafael Ángel Marañón
Escucho sus palabras y olvido mi pasado;
Ya todo ha concluido. Incluso mis pesares
Parecen diluidos, sobre los anchos mares
Del arrepentimiento de lucha y de pecado.
No escucho las llamadas ni los cantos del mundo,
Ni quiero las riquezas que vanas se disuelven;
Ya más en nuestra vida, ni renacen ni vuelven,
Y solo queda el sello de Dios, recio y rotundo.
Admiro de María su ciega confianza;
Virtud tan admirable que brilla cual lucero,
En cosmos infinito de ignoto derrotero.
Ella a mi vida otorga aliento y esperanza
Y es para mí, camino y sólido asidero,
Para libar de Cristo cual manso colmenero.
Primer Viernes de mes

Primer Viernes de mes: Cómo ganar el Cielo en 9 meses
Devocionario. Devociones varia
Devoción de los nueve viernes dedicados al Sagrado Corazón.
"Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento."
Eso le dijo el Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque (cuyo cuerpo permanece incorrupto a pesar de los 330 años transcurridos), el 16 de junio de 1675. Ver Catecismo: punto 478 y 2669
Aprovechemos las innumerables gracias que Jesús concede a quienes desagravian su Sagrado Corazón los primeros Viernes de mes.
Las Doce Promesas del Sagrado Corazón
1. Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
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