domingo, 30 de septiembre de 2018

Cogió de la mano a un niño




Santo Evangelio según San Lucas 9, 46-50. Lunes XXVI de Tiempo Ordinario.


Por: H. Alexis Montiel, L.C. | Fuente: missionkits.org 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Hazme entender, Señor, que no importa lo mucho que te he podido herir, sino lo mucho que te podré amar.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)



Del santo Evangelio según san Lucas 9, 46-50

Un día, surgió entre los discípulos una discusión sobre quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a sí y les dijo: "El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes, ése es el más grande".

Entonces, Juan le dijo: "Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros". Pero Jesús respondió: "No se lo prohíban, pues el que no está contra ustedes, está en favor de ustedes".

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Conforme voy creciendo, me voy dando cuenta de lo importante que ha sido en mi vida el haber estado acompañado; pero muchas veces, siendo un poco más grande no dejaba que me tomaran de la mano, no me acercaba a quien me podía tomar de la mano. Es cierto que muchas de las veces que salimos de nosotros mismos nos sentimos con miedo a lo que nos puedan decir los demás, con miedo a fallar, con miedo a hacer las cosas mal y, sobre todo, con miedo a que nos lo restrieguen en la cara, con miedo a ser ridiculizados, avergonzados, humillados, heridos…

Lo peor de todo es que muchas veces ponemos a Dios en ese plano, lo consideramos una persona como nosotros, lo vemos como un ser que me puede castigar, como una autoridad terrible y nos rehusamos a que nos tome de la mano.

Santa Teresita del Niño Jesús nos enseña que no solamente hay que dejarnos tomar de la mano como un niño, sino que hay que ser como una pelotita, la pelotita predilecta del niño Jesús, que no tiene por qué sentirse mal por ser lanzada, o por ser tirada, o por ser dejada. Lo importante es ser esa pelotita que el niño Jesús más quiere y que terminará por estrujar más fuertemente en su corazón.

Pero no hacer nada malo no es suficiente, porque Dios no es un revisor que busca billetes sin timbrar, es un Padre que sale a buscar hijos para confiarles sus bienes y sus proyectos. Y es triste cuando el Padre del amor no recibe una respuesta de amor generosa de parte de sus hijos, que se limitan a respetar las reglas, a cumplir los mandamientos, como si fueran asalariados en la casa del Padre.
(Homilía de S.S. Francisco, 19 de noviembre de 2017).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Tomarme muy fuertemente de la mano de Jesús en un momento de oración, seguro de que es en su amor que viviré con paz y seguridad.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.

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