miércoles, 12 de julio de 2017

…Y yo, ¿con quién me he encontrado?

Santo Evangelio según San Mateo 10, 7-15. XIV Jueves de Tiempo Ordinario.


Por: H. Adrián Olvera de la Cruz LC | Fuente: www.missionkits.org 



En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Gracias, Señor, por todos los dones que me has dado… Gracias por la oportunidad de dar a los demás lo que de Ti he recibido.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)


Del santo Evangelio según san Mateo 10, 7-15
En aquel tiempo, envió Jesús a los Doce con estas instrucciones: "Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente.

No lleven con ustedes, en su cinturón, monedas de oro, de plata o de cobre. No lleven morral para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bordón, porque el trabajador tiene derecho a su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, pregunten por alguien respetable y hospédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar, saluden así: ‘Que haya paz en esta casa’. Y si aquella casa es digna, la paz de ustedes reinará en ella; si no es digna, el saludo de paz de ustedes no les aprovechará. Y si no los reciben o no escuchan sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies. Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad".
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
El amor, para que sea amor, tiene que ser fecundo…tiene que dar fruto… no puede ser para uno mismo.
Cuando hay amor, no se puede callar, no se puede esconder… se tiene que dar. Es como un volcán que necesita estallar.
El amor exige salir, proclamar, anunciar aquello se ha encontrado. Y yo, ¿con quién me he encontrado?
¿Me he encontrado con un Dios que ha dado todo por mí? ¿Que se ha interesado no por la multitud, como algo general, sino por mí, de una manera personal? ¿Me he encontrado con una persona que ha dado todo de sí, que ha dado todo por mí?...
Estas ganas de amor… estos deseos de seguir, de dar… de anunciar, ya sea estando en la luz o en la obscuridad, me dicen que sí…Me he encontrado con Alguien…me he encontrado con Dios.
Hoy me mandas a dar aquello que me has regalado. Me mandas a compartir el amor que me has dado; no como una tarea o como algo obligado sino como fruto del amor que he experimentado, que gratuitamente he recibido.
"Y cuando estemos cansados, o se nos haga pesada la tarea de evangelizar, es bueno recordar que la vida que Jesús nos propone responde a las necesidades más hondas de las personas, porque todos hemos sido creados para la amistad con Jesús y para el amor fraterno.
Hay algo que es cierto, no podemos obligar a nadie a recibirnos, a hospedarnos; es cierto y es parte de nuestra pobreza y de nuestra libertad. Pero también es cierto que nadie puede obligarnos a no ser acogedores, hospederos de la vida de nuestro Pueblo. Nadie puede pedirnos que no recibamos y abracemos la vida de nuestros hermanos, especialmente la vida de los que han perdido la esperanza y el gusto por vivir. Qué lindo es imaginarnos nuestras parroquias, comunidades, capillas, donde están los cristianos, no con las puertas cerradas sino como verdaderos centros de encuentro entre nosotros y con Dios. Como lugares de hospitalidad y de acogida."
(Homilía de S.S. Francisco, 12 de julio de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy, trataré de ayudar a alguien en alguna necesidad que se presente.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.