lunes, 10 de julio de 2017

Abrir el camino a los hijos

orar con el corazon abierto


ORAR CON EL CORAZÓN ABIERTO
Meditaciones diarias para un sincero diálogo con Dios

En la última tutoría de uno de mis hijos en el colegio, antes de acabar el curso, su profesor nos decía a mi mujer y a mí que lo importante es preparar a nuestro hijo para el camino, no el camino para nuestro hijo. Que en vez de ir retirando los obstáculos que se le presentan y facilitarle las cosas, es necesario preparar al niño para ser capaz de enfrentarse a las dificultades que se vaya encontrando en cada una de las etapas de su vida.Con frecuencia le pido al Señor, por medio del Espíritu, que me dé la sabiduría para ser certero en los consejos a mis hijos y orientarles siempre desde una perspectiva cristiana, desde el ejemplo y el testimonio. Los padres somos los principales y primeros educadores de nuestros hijos y esa responsabilidad hay que ponerla en manos de Dios. Los hijos son un obsequio que Dios ha puesto en nuestras manos para el bien. Hay que orientarles pero también darles las «armas» para caminar.

Esta mañana, leo el salmo 78. Y, de nuevo, la palabra surge inexorable: «78:5 El Señor dio una norma a Jacob, estableció una ley en Israel, y ordenó a nuestros padres enseñar estas cosas a sus hijos. 78:6 Así las aprenderán las generaciones futuras y los hijos que nacerán después; y podrán contarlas a sus propios hijos».
Sí, El señor desea que les hable siempre de las maravillas que ha realizado y que le alabemos, para que en su actuar cotidiano pongan siempre su confianza entera en Dios y no se olviden de las obras que va a realizar en cada uno de ellos, las buenas y las aparentemente malas y, sobre todo, para que guarden sus mandamientos.
Siento que es un enorme privilegio el don de la paternidad, es un regalo que viene de Dios. Y a la responsabilidad que comporta se une la entrega para que el plan de Dios en cada uno de sus hijos —mis hijos— se cumpla.
Forma parte de la esencia del matrimonio la apertura a la vida que incluye abrirles camino y la obligación de ayudarles a vivir una vida plenamente humana y muy unida a Dios.
A la Virgen y a san José, que vieron crecer a Jesús en sabiduría y en gracia, les confío hoy mi misión de padre y esposo, cooperador de Dios en esta hermosa labor de tan gran trascendencia y responsabilidad.

orar con el corazon abierto

¡Señor, concédeme por medio de tu Santo Espíritu, la sabiduría para preparar a mis hijos para que caminen junto a Ti en la fe ¡Con mis palabras y mi ejemplo, prepara a mis hijos para seguirte, Señor! ¡Concédeme, Señor, hacer las cosas según tu agrado, con humildad y con prudencia, con autenticidad y con verdad, con sencillez y generosidad, para alabarte y darte gloria! ¡Concédeme la gracia de poner orden a mi vida para ser testimonio y cumplir siempre tus designios de la forma que mejor resulte para mi corazón y para mi alma! ¡Concédeme la gracia de la sabiduría para guiar a mis hijos, la paciencia para instruirlos, la libertad para que crezcan en hacer siempre el bien! ¡Fortalece, Señor, mi amor por ellos para que en el momento de corregirlos sea magnánimo y generoso, respetando su personalidad y comprendiéndolos en sus sentimientos! ¡Ayúdalos, Señor, por medio de tu Santo Espíritu a seguir su camino!