viernes, 7 de julio de 2017

10 Frases sobre el amor de Jesús

Letanías del Sagrado Corazón de Jesús

“Jesús nos busca, Jesús viene, es Él que viene a mendigar nuestro amor.
(Mons. Luis María Martínez) Ver original

“Siempre que se piense en Cristo acordémonos del amor con que nos dio tantas gracias: que amor saca amor.”
(Santa Teresa de Jesús) 
“Quien se deja conquistar por Él no tiene miedo de perder su vida, porque en la cruz Él nos amó y se entregó por nosotros. Y precisamente, perdiendo por amor nuestra vida, la volvemos a encontrar.”
(Benedicto XVI) 


“Quien valora su vida desde esta perspectiva sabe que al amor de Cristo solo se puede responder con amor, y eso es lo que os pide el Papa en esta despedida: que respondáis con amor a quien por amor se ha entregado por vosotros.”
(Benedicto XVI) 

“El alma pregunta ¿qué es lo que tanto te atrae de mí? Y Jesús responde: es tu inmensa miseria. Y mi amor por ti es tal, que tus infidelidades no pueden impedirme que te colme de mis caricias.”
(Dom Vital Lehodey) Ver original

“ Cuando todo hace dudar de sí mismo y del sentido de la propia existencia, entonces esta mirada de Cristo, esto es, la conciencia del amor que en El se ha mostrado más fuerte que todo mal y que toda destrucción, dicha conciencia nos permite sobrevivir.”
(Juan Pablo II)

“Me dijo que El había subido al Calvario y se había acostado en la Cruz con alegría por la salvación de los hombres. “¿Acaso no eres tú la que me buscas y la que quieres parecerte a Mí? Luego ven conmigo y toma la Cruz con amor y alegría”.”
(Santa Teresa de los Andes)

“Imitemos la inmensidad del amor del mismo Jesús, modelo supremo de amor hacia la Iglesia. Indudablemente que la Esposa de Cristo, la Iglesia, es única; y sin embargo el amor del Esposo divino se extiende tan ampliamente que, sin excluir a nadie, abarca en su Esposa a todo el género humano.”
(Pio XII) 

“Volvió después a sus discípulos y los encontró dormidos?”. En amor “amori quid prestat”, cuánto sobresale y destaca un amor sobre el otro. El amor de Cristo por los suyos era mucho más grande que el amor con que ellos correspondían, incluso el de quienes más le amaban. Ni la tristeza, miedo, pavor o cansancio, que angustiosamente le afligían cuanto más cercano estaba su cruel suplicio, le excusaron de ir a ver a sus amigos. Estos, aunque mucho le amaban (y sin duda le querían con locura), se durmieron con toda tranquilidad, y, precisamente, cuando un peligro tan grave se cernía sobre su Maestro.”
(Santo Tomás Moro) 

“¿Quién hubiera creído, Señor, que un Dios infinitamente grande cómo Vos hubiese puesto su amor en una criatura tan vil y tan despreciable como yo?”
(Lorenzo Scupoli)