Posted: 30 Jul 2021 11:00 PM PDT
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Ignacio de Loyola 31 de Julio
(† 1556)
El fundador de la Compañía de Jesús fue un español que nació en la casa-torre de Loyola (Azpeitia) el año 1491. Su niñez pertenece al siglo XV, siglo de otoño medieval con restos feudales y luces nuevas de humanismo, descubrimientos, aventuras; su juventud y madurez, al siglo XVI, a la época de Lutero, de Carlos V y del concilio de Trento. Algo medieval latirá siempre en el corazón de Loyola, aunque su espíritu será siempre moderno, hasta el punto de ser tenido por uno de los principales forjadores de la moderna catolicidad, organizada, práctica y apostólica.
En el verde valle que baña el río Urola, entre Azcoitia y Azpeitia, corrieron los primeros pasos de aquel niño de cara redonda y sonrosada, último vástago —el decimotercero— de una familia rica y poderosa en el país. Diéronle por nombre de bautismo Iñigo, que él cambiará en París por el de Ignacio.
Pronto murió su madre. Quizá ya estaba muy débil cuando Iñigo nació, pues, no pudiéndolo criar ella, lo puso en brazos de una nodriza campesina, cuyo marido trabajaba en las herrerías de los señores de Loyola. Allí se familiarizaría Iñigo con la misteriosa lengua vasca, de la que, siendo mayor, no pudo hacer mucho uso; allí aprendería las costumbres tradicionales del país, fiestas populares, cantos y danzas, como el zorcico y el aurresku, etc. Sabemos que siempre fue aficionado a la música, y una vez, siendo de cuarenta años, no tuvo reparo en bailar un aire de su tierra para consolar a un melancólico discípulo espiritual que se lo pedía. La educación que el niño recibió en su casa fue profundamente religiosa, si bien alguna vez llegarían a su conocimiento ciertos extravíos morales de sus parientes. Parece que su padre quería enderezarlo hacia la carrera eclesiástica, pero al niño le fascinaba mucho más la vida caballeresca y aventurera de sus hermanos mayores. Dos de ellos habían seguido las banderas del Gran Capitán en Nápoles. Un tercero se embarcó después para América, siendo comendador de Calatrava. Otro se estableció en un pueblo de Toledo, después de participar, como capitán de compañía, en la lucha contra los moriscos de Granada. Y otro, finalmente, acaudilló tropas guipuzcoanas al servicio del duque de Alba contra los franceses.
Poco antes de morir su padre, pidióle el caballero don Juan Velázquez de Cuéllar que le enviase el más joven de sus hijos, para educarlo en palacio y abrirle las puertas de la corte. Don Juan, pariente de los Loyola por parte de su mujer, María de Velasco, era contador mayor, algo así como ministro de Hacienda, del Rey Católico, y recibió a Iñigo entre sus hijos, dándole una educación exquisitamente cortesana y caballeresca, que admirarán después en el fundador de la Compañía cuantos se le acerquen: distinción en el porte, en la conversación, en el trato, hasta en el comer. En Arévalo, provincia de Avila —su residencia ordinaria—, y también en Medina del Campo, Valladolid, Tordesillas, Segovia, Madrid, en dondequiera que se hallase la corte, estaría frecuentemente don Juan Velázquez, y con él su paje Iñigo de Loyola. Toda la inmensa llanura de la vieja Castilla la pasearía éste a caballo, acostumbrando sus ojos a la redonda lejanía de los horizontes. Ejercitábase en la caza, en los torneos, en tañer la viola, en correr toros, en servir y participar en los opíparos banquetes que su señora doña María de Velasco preparaba a la reina Doña Germana de Foix, segunda esposa de Don Fernando. Devoraba ávidamente las novelas de caballerías, como el Amadís, y las poesías amatorias de los Cancioneros. "Aunque era aficionado a la fe —nos dirá más tarde su secretario—, no vivió nada conforme a ella ni se guardaba de pecados, antes era especialmente travieso en juegos y cosas de mujeres y en revueltas y cosas de armas"; mas todos reconocían en él eximias cualidades naturales: valor, magnanimidad, desinterés, fina destreza en gobernar a los hombres. Se ha dado excesiva importancia a un proceso criminal que en 1515 se entabló en Azpeitia "contra don Pero López de Loyola, capellán, e Iñigo de Loyola, su hermano, sobre cierto exceso, por ellos diz que el día de carnestuliendas últimamente pasado cometido e perpetrado". Ignoramos en qué consistió aquel exceso, que acaso se redujo a una nocturna asechanza frustrada contra alguna persona eclesiástica.
Caballerescamente se enamoró de una alta dama que "no era de vulgar nobleza; no condesa ni duquesa, mas era su estado más alto" (¿quizá la reina Doña Germana o la infanta doña Catalina?). Muerto don Juan Velázquez en 1517, Iñigo, que había pasado en Arévalo más de doce años, se acogió a otro alto pariente suyo, don Antonio Manrique, duque de Nájera y virrey de Navarra. Sirviendo al duque participó en sosegar los tumultos durante la revolución de los comuneros —espada en mano en la toma de Nájera, diplomáticamente en Guipúzcoa—, y peleó animosamente defendiendo el castillo de Pamplona contra los franceses, hasta caer herido en las piernas por una bala de cañón (20 de mayo de 1521). Impropiamente se le llama "capitán", era un caballero cortesano, o, mejor, un gentilhombre de la casa del duque.
The Chosen -gratis, en una app- hace historia recaudando 12 millones de dólares... Jesús en tu móvil
Una escena de The Chosen, teleserie sobre Jesús y sus apóstoles, fiel a la Biblia, accesible gratis por una app, que va por su segunda temporada
The Chosen (Los Elegidos) es una serie-web sobre Jesucristo y sus apóstoles, que pretende llegar a tener siete temporadas y ya se ha convertido en un fenómeno en la historia de la comunicación.
Para empezar, es el proyecto televisivo o mediático que ha logrado recaudar más dinero mediante crowfunding, es decir, pequeños donativos voluntarios por parte de multitudes. Según señala Christianity Today, su primera temporada recaudó 10 millones de dólares, y la segunda temporada logró que 125.000 personas aportaran pequeños donativos voluntarios por valor de hasta 12 millones de dólares.
Es un récord absoluto para una serie que se ofrece gratis en una app y en redes y que se alimenta de esos donativos. Ningún otro proyecto lo ha conseguido en nuestro mundo, un mundo cada vez más dominado por el streaming online de pago por suscripción.
El resultado es que con 2 temporadas ya accesibles en su app, cuenta con 194 millones de visionados. En la premiere de la segunda temporada (hace unos meses, el domingo de Pascua) se conectaron 750.000 personas. Y ahora podrá accederse a ella también en la plataforma Peacok de la NBC. Hay una versión en español latino "común" y también versiones subtituladas.
El director, Dallas Jenkins, es cristiano evangélico, productor y co-guionista. Hay asesores religiosos protestantes y católicos para intentar que sea un producto adecuado a ambas sensibilidades.
Gran protagonista, buen guion, personajes creíbles
Los puntos fuertes de la serie son: el buen trabajo del actor católico Jonathan Roumie como un Jesús cercano y creíble; el guion inteligente que muestra la vida de los apóstoles, su día a día, y como van cambiando (algo que en una película no da tiempo de detallar, pero sí en una serie que quiere tener 7 temporadas) y la fidelidad al texto bíblico, añadiendo solo elementos creativos en aquello que no comenta la Biblia.
Luke Burgis comenta en Christianity Today que el gran éxito del guion radica en que los apóstoles y amigos de Jesús empiezan atrapados por deseos pequeños, cotidianos, como un hámster en su rueda que gira. Pero al conocer a Jesús, al tratarlo, empiezan a cambiar, empiezan a desear algo más, y llegará el momento en que desearán lo que Jesús desee, es decir, el Reino de Dios y la salvación para cada alma.
Un primer ejemplo se ve en en capítulo 1 de la primera temporada. María Magdalena está poseída por demonios la mayor parte del tiempo; en los ratos que es ella misma, sólo aspira a beber y olvidar. Pero Jesús la liberará y transformará: aprenderá a ser generosa, amar, servir a los demás, estudiar las Escrituras. "Yo era de una forma y ahora soy completamente distinta, y lo que pasó en medio fue Él", dirá.
Dos sacerdotes franciscanos comentan escenas de The Chosen (en inglés, subtítulos en español)
Faltan bastantes capítulos para la Pasión, pero ya los espectadores entienden que las semillas de transformación que Jesús planta, darán sus frutos máximos en su momento, en la Resurrección y después, en la plenitud del Espíritu Santo.
Lo sobrenatural en lo cotidiano... pero hay que mostrar lo cotidiano
Otra fuerza del guion es que la vida cotidiana es cotidiana de verdad y creíble, y por eso cuando sucede algo sobrenatural es inesperado e impactante y en un contexto muy concreto. Por ejemplo, cuando Jesús convierte el agua en vino en las bodas de Caná, salva a la familia anfitriona -de la novia, humilde- de quedar mal ante la familia del novio, mucho más rica. Y Mateo, el publicano, se nos presenta como alguien con algún nivel de autismo o narcisismo, rechazado por eso por el pueblo, lo cual le llevó a elegir una profesión despreciada e impura.
José M. García Pelegrín, en Aceprensa, detallaba que "el guion muestra especial maestría en la fusión de pasajes evangélicos literales con añadidos de ficción. Con todo, ha de rellenar ciertas “lagunas” en relación con el carácter de algunos personajes conocidos –bien conseguido en el caso de Simón Pedro, de Nicodemo o de María Magdalena; menos logrado en el de Mateo y especialmente en el de la Virgen María–. O incluso dar vida a personajes de los que apenas se habla en los Evangelios, como es el caso de Salomé y Zebedeo, los padres de Juan y Santiago; y principalmente de la mujer de Pedro, a quien se da el significativo nombre de Edén y que es una de las figuras más interesantes de esta primera temporada".
Chris DeVille, escribiendo en la sección de Cultura de The Atlantic, proclama: "aceptadlo de un crítico cristiano con aversión al entretenimiento cristiano, este espectáculo es bueno".
DeVille alaba, como otros, al actor Jonathan Roumie, que muestra a Jesús "como alguien con quien querrías irte por ahí, que proyecta una divinidad grave con acentos de calor amigable. Bromea y baila en las fiestas". Es alguien con quien te puedes relacionar, no alguien al que no te puedes aproximar. Roumie, por su parte, ya declaró (aquí lo recogía ReL) lo difícil que resulta interpretar a Jesucristo.
Parece que al público cristiano le han gustado estas dos temporadas y va a seguir financiando las siguientes. Los guionistas y actores han encontrado sus voces y tramas y el producto va a mantener el nivel o mejorarlo.
Su mayor limitación: no les interesa a los alejados
¿Cuál es el principal límite de The Chosen? Como señala DeVille, no ha conseguido salir de los círculos cristianos. Puede que en alguna parroquia usen fragmentos en encuentros de evangelización, o que algún cristiano use algún capítulo para suscitar diálogos con gente que no lo es, pero en general no llega al gran público. Para eso, cree DeVille, se necesitan superestrellas, como Mel Gibson o Charlton Heston en su momento. De hecho, pese a ser un milagro de crowfunding y de las series en app, en las revistas y webs del sector se la oculta como si no existiera.
Pero, por otra parte, está abriendo un camino, está demostrando que muchas pequeñas donaciones pueden abrir nuevos espacios de entretenimiento. En España se ha hecho con documentales religiosos y recientemente muchos apoyan la película de tema familiar de Infinito+1, de Juan Manuel Cotelo. Cada vez más, la participación de muchos, con generosidad, permitirá una creatividad que los grandes estudios no estaban dispuestos a apoyar.
Fuente: Religión en Libertad
«Se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús» (Mt 14,1-12)
Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu
(Sant Feliu de Llobregat, España)
Hoy, la liturgia nos invita a contemplar una injusticia: la muerte de Juan Bautista; y, a la vez, descubrir en la Palabra de Dios la necesidad de un testimonio claro y concreto de nuestra fe para llenar de esperanza el mundo.
Os invito a centrar nuestra reflexión en el personaje del tetrarca Herodes. Realmente, para nosotros, es un contratestigo pero nos ayudará a destacar algunos aspectos importantes para nuestro testimonio de fe en medio del mundo. «Se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús» (Mt 14,1). Esta afirmación remarca una actitud aparentemente correcta, pero poco sincera. Es la realidad que hoy podemos encontrar en muchas personas y, quizás también en nosotros. Mucha gente ha oído hablar de Jesús, pero, ¿quién es Él realmente?, ¿qué implicación personal nos une a Él?
En primer lugar, es necesario dar una respuesta correcta; la del tetrarca Herodes no pasa de ser una vaga información: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos» (Mt 14,2). De cierto que echamos en falta la afirmación de Pedro ante la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro le respondió: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo’» (Mt 16,15-16). Y esta afirmación no deja lugar para el miedo o la indiferencia, sino que abre la puerta a un testimonio fundamentado en el Evangelio de la esperanza. Así lo definía San Juan Pablo II en su Exhortación apostólica La Iglesia en Europa: «Con toda la Iglesia, invito a mis hermanos y hermanas en la fe a abrirse constante y confiadamente a Cristo y a dejarse renovar por Él, anunciando con el vigor de la paz y el amor a todas las personas de buena voluntad que, quién encuentra al Señor conoce la Verdad, descubre la Vida y reconoce el Camino que conduce a ella».
Que, hoy sábado, la Virgen María, la Madre de la esperanza, nos ayude a descubrir realmente a Jesús y a dar un buen testimonio de Él a nuestros hermanos.
DON DE ENTENDIMIENTO
“No se trata de una cualidad intelectual natural, sino de una gracia que el Espíritu Santo infunde en nosotros y que nos hace capaces de escrutar el pensamiento de Dios y su plan de salvación. San Pablo dice que, por medio del Espíritu Santo, Dios nos revela lo que ha preparado para los que le aman. ¿Qué significa esto? No es que uno tenga pleno conocimiento de Dios, pero sí que el Espíritu nos va introduciendo en su intimidad, haciéndonos partícipes del designio de amor con el que teje nuestra historia. En perfecta unión con la virtud de la fe, el entendimiento nos permite comprender cada vez más las palabras y acciones del Señor y percibir todas las cosas como un don de su amor para nuestra salvación.” (Francisco, Audiencia 30 de abril, 2014).
SÚPLICA DEL DON DE ENTENDIMIENTO, AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo, Tú me sondeas y me conoces, y sabes bien de la tiranía que imponen los medios de opinión en la lectura de los acontecimientos. ¡Cuántas veces quedo enmudecido ante la fatalidad, el accidente dramático, el dolor humano, especialmente ante el sufrimiento de los niños y de los indefensos!
Tú conoces nuestra debilidad del ser humano, y lo proclive que es a imaginar el futuro de forma negativa, para quedar así atrapado en un horizonte oscuro, sin esperanza, resignado.
Ven en ayuda de mi debilidad y de la de tantos. Derrama el don que nos hace capaces de comprender en todo la huella de tu amor, tu plan de salvación, que supera todo determinismo negativo.
Si el creyente es aquel que tiene la confianza y la certeza del amor de Dios, concédeme que me asista siempre esta certeza y que vislumbre, al menos, tu plan amoroso para cada una de tus criaturas y para mí.
Sé que por la fe se vive de otra forma toda relación, la que debo establecer con Dios, la que a diario me sucede con mi entorno familiar y social, y la que cabe tener contigo dentro de mí mismo.
El don de Entendimiento, que Tú puedes regalarnos, ayuda a conocer la voluntad divina, su designio de amor, a tratar de la forma más digna al prójimo, y a saberse
habitado por la presencia íntima y amorosa de tu acción divina.
Ven, Espíritu Santo, para que comprenda siempre la historia y las relaciones más allá de mi obstinación mental, desde tu luz.
Espíritu Santo, que no me pierda por inconsciencia el saberme habitado por ti, llamado a mantener un trato de intimidad contigo, desde el que podré adquirir el conocimiento de tu obra de salvación.
¡Ven, Espíritu Santo, y concédenos el don de ENTENDIMIENTO!
Oración al Santísimo Sacramento
Te doy gracias Señor
Padre Santo,
Dios Todopoderoso y eterno
porque aunque soy un siervo pecador
y sin mérito alguno,
has querido alimentarme
misericordiosamente
con el cuerpo y la sangre
de tu hijo Nuestro Señor
Jesucristo.
Que esta sagrada comunión
no vaya a ser para mi
ocasión de castigo
sino causa de
perdón y salvación.
Que sea para mi armadura
de fe, escudo de buena voluntad;
que me libre de todos mis vicios
y me ayude a superar
mis pasionres desordenadas;
que aumente mi caridad
y mi paciencia
mi obediencia y humildad,
y mi capacidad para hacer el bien.
Que sea defensa inexpungable
contra todos mis enemigos,
visibles e invisibles;
y guía de todos
mis impulsos y deseos
Que me una más intimamente a ti,
único y verdadero Dios
y me conduzca con seguridad
al banquete del cielo,
donde tu, con tu hijo
y el Espíritu Santo,
eres luz verdadera,
satisfacción cumplida
gozo perdurable
y felicidad perfecta.
Por Cristo, Nuestro Señor
Amén
Texto del Evangelio (Mt 14,1-12):
En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas».
Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla». Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta.
Mas llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, «dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista». Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús.
«Se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús»
Rev. D. Joan Pere PULIDO i Gutiérrez Secretario del obispo de Sant Feliu
(Sant Feliu de Llobregat, España)
Hoy, la liturgia nos invita a contemplar una injusticia: la muerte de Juan Bautista; y, a la vez, descubrir en la Palabra de Dios la necesidad de un testimonio claro y concreto de nuestra fe para llenar de esperanza el mundo.
Os invito a centrar nuestra reflexión en el personaje del tetrarca Herodes. Realmente, para nosotros, es un contratestigo pero nos ayudará a destacar algunos aspectos importantes para nuestro testimonio de fe en medio del mundo. «Se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús» (Mt 14,1). Esta afirmación remarca una actitud aparentemente correcta, pero poco sincera. Es la realidad que hoy podemos encontrar en muchas personas y, quizás también en nosotros. Mucha gente ha oído hablar de Jesús, pero, ¿quién es Él realmente?, ¿qué implicación personal nos une a Él?
En primer lugar, es necesario dar una respuesta correcta; la del tetrarca Herodes no pasa de ser una vaga información: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos» (Mt 14,2). De cierto que echamos en falta la afirmación de Pedro ante la pregunta de Jesús: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro le respondió: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo’» (Mt 16,15-16). Y esta afirmación no deja lugar para el miedo o la indiferencia, sino que abre la puerta a un testimonio fundamentado en el Evangelio de la esperanza. Así lo definía San Juan Pablo II en su Exhortación apostólica La Iglesia en Europa: «Con toda la Iglesia, invito a mis hermanos y hermanas en la fe a abrirse constante y confiadamente a Cristo y a dejarse renovar por Él, anunciando con el vigor de la paz y el amor a todas las personas de buena voluntad que, quién encuentra al Señor conoce la Verdad, descubre la Vida y reconoce el Camino que conduce a ella».
Que, hoy sábado, la Virgen María, la Madre de la esperanza, nos ayude a descubrir realmente a Jesús y a dar un buen testimonio de Él a nuestros hermanos.
PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN
Pensamiento bíblico:
De la Carta a los Romanos: «Que vuestro amor no sea fingido; aborreciendo lo malo, apegaos a lo bueno. Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo; en la actividad, no seáis negligentes; en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración; compartid las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad» (Rom 12,9-13).
Pensamiento franciscano:
De la Regla de san Francisco: «Temed y honrad, alabad y bendecid, dad gracias y adorad al Señor Dios omnipotente en Trinidad y Unidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, creador de todas las cosas. Haced penitencia, haced frutos dignos de penitencia, porque pronto moriremos. Dad y se os dará. Perdonad y se os perdonará. Y, si no perdonáis a los hombres sus pecados, el Señor no os perdonará los vuestros; confesad todos vuestros pecados. Bienaventurados los que mueren en penitencia, porque estarán en el reino de los cielos» (1 R 21,2-7).
Orar con la Iglesia:
Adoremos a Cristo, el Dios santo, y pidámosle que nos enseñe a servirle y a darle gloria con santidad y justicia:
-Señor Jesús, probado en todo como nosotros, menos en el pecado, compadécete de nuestras debilidades.
-Señor Jesús, que a todos nos llamas a la perfección del amor, danos el progresar por caminos de santidad y buenas obras.
-Señor Jesús, que quieres que seamos sal de la tierra y luz del mundo, ilumina nuestras vidas con tu propia luz.
-Señor Jesús, que viniste al mundo para servir y no para que te sirvieran, haz que sepamos servirte a ti y a nuestros hermanos con humildad.
-Señor Jesús, que nos dijiste que no impidiéramos a los pequeños acercarse a ti, concédenos que con nuestras obras les facilitemos el encuentro contigo.
Oración: Dios Padre de bondad, acoge las peticiones que te hemos presentado confiados en la intercesión de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
¿Acaso no es éste el hijo del carpintero?
Viernes 30 de julio
¡Paz y Bien!
Evangelio
Mateo 13, 54-58
En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: "¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?" Y se negaban a creer en él.
Entonces, Jesús les dijo: "Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa". Y no hizo muchos milagros ahí por la incredulidad de ellos.
Palabra del Señor
Reflexión
Ciertamente el lugar más difícil para que nuestro testimonio y nuestro anuncio evangélico sea aceptado es nuestro propio medio, y más aún, nuestra propia casa.
Ni para el mismo Jesús fue diferente. Generalmente, la gente que vive con nosotros no es fácil de convencer. Sin embargo, es ahí donde podemos verdaderamente ser luz, ser modelo. No se trata de imponer, sino de convencer; no se trata de acusar, sino de amar. Muchas veces, vale más nuestro testimonio de amor silencioso, que muchas exhortaciones y amonestaciones, que lo único que consiguen, es dividir y generar discordia, sobre todo, en la familia, lugar que debe ser de paz y armonía.
Si experimentamos problemas y no vemos cambios en nuestra propia familia o comunidad, recordemos las palabras de San Pablo: "Cree tú, y creerá tu familia".
¡Feliz Viernes!
Fr. Arturo Ríos Lara,ofm