domingo, 31 de enero de 2021

El Covid reaviva la fe en España en los más religiosos e incluso en los menos: encuesta en 14 países

 


 El Covid reaviva la fe en España en los más religiosos e incluso en los menos: encuesta en 14 países

Sacerdote da la comunión

La pandemia ha provocado un pequeño reavivamiento de la fe en las principales economías mundiales

Se va a cumplir un año del inicio de una pandemia a nivel mundial, la más importante en el último siglo, y que en estos meses no sólo ha acabado con la vida de cientos de miles de personas sino que ha modificado el estilo de vida y las costumbres de las sociedades

El coronavirus ha confinado países enteros, sigue haciéndolo en esta tercera ola, ha cerrado iglesias y colegios, y ha paralizado las economías nacionales provocando además de la crisis sanitaria otra social y económica.

Pero una pregunta que se hacen muchos es: ¿cómo ha afectado la pandemia a la fe de las personas? El Covid, ¿ha aumentado o ha disminuido la fe de la gente? Para responder a esto el Pew Research Center ha publicado una macroencuesta realizada en 14 países de economías avanzadas donde han entrevistado a más de 14.000 personas. 

Concretamente, este estudio sobre la influencia del Covid en la religiosidad de las personas y otros aspectos como las relaciones familiares se realizó este verano, tras la primera ola, en Estados Unidos, España, Italia, Canadá, Australia, Reino Unido, Francia, Corea del Sur, Bélgica, Holanda, Alemania, Japón, Suecia y Dinamarca.

Según los datos obtenidos por la encuestadora Gallup, en España la pandemia ha provocado que haya un cierto reavivamiento de la fe en la población en general, pero sobre todo en las personas ya creyentes.



Respuesta sobre si el coronavirus ha fortalecido (stronger), debilitado (weaker) o no ha afectado a su fe

Este fortalecimiento de las creencias religiosas debido al virus se ha producido sobre todo en EEUU y después en España e Italia, países con una importante tradición religiosa aunque en proceso de rápida secularización.

En España, un 16% de los encuestados asegura que su fe se ha vuelto más fuerte durante la pandemia, siendo así el segundo país de los encuestados. En el lado opuesto se sitúa el 5% que asegura que se ha debilitado. Como dato negativo cabe destacar que tan sólo en Corea hay un porcentaje mayor de ciudadanos que han visto disminuir su fe en este tiempo. Por su parte, el 78%  de los españoles afirma no haber cambiado durante estos meses.

Este porcentaje de personas que han avivado su fe sólo es superado por Estados Unidos, donde el 28% afirma tener unas creencias religiosas más fuertes, frente a un 4% que asegura que son ahora más débiles. Tras España aparecen en la lista Italia y Canadá.

Haciendo una media de estos 14 países industrializados, la fe habría aumentado en un 10% de la población, disminuido en un 3% y se habría mantenido inalterable en el 85% de los ciudadanos, es decir, en la inmensa mayoría.

Los españoles religiosos fortalecen su fe


La pandemia también ha influido en las personas que en la encuesta han asegurado que la religión es “muy importante” en sus vidas.

En este caso España encabeza la lista. Un 49% de estas personas cuya religión “es muy importante” confiesa que su fe se ha hecho más fuerte durante esta etapa Covid, frente a un 6% que asegura que ha disminuido.

Estados Unidos, Italia y Canadá aparecen en los siguientes puestos, aunque en estos tres casos el porcentaje de personas con su fe más debilitada es menor al de España.

Un caso llamativo es el de Corea del Sur, donde un 14% de este segmento de la población “creyente” asegura que su fe se ha debilitado. Es el país que sufre una mayor caída, seguida de Francia (8%) y Reino Unido (7%).

Otro dato a destacar está en el aumento de la fe en quienes se definen como personas para las que la religión no es importante en sus vidas. Entre ellos, la fe ha aumentado en el 6% de los españoles y coreanos que se definieron así y en el 11% de los estadounidenses.

Influencia del Covid en las creencias de las personas para las que la religión es muy importante en sus vidas

Influencia del Covid en las creencias de las personas para las que la religión es muy importante en sus vidas. En España, el 49% de estas personas ha visto fortalecer su fe / Gráfico elaborado por Christianity Today con los datos del Pew Research Center

La riqueza y la educación también juegan un papel: en algunos países, las personas con ingresos más bajos y menos educación tienen más probabilidades que otras de decir que la pandemia ha reforzado su fe religiosa.

Las personas con ingresos más bajos son más propensas a decir que el coronavirus aumentó su fe. Cuando se trata de ingresos, las brechas más grandes aparecen en EEUU y España, donde las personas con ingresos medios nacionales o por debajo de ellos están 12 puntos por encima de la media en que su fe religiosa se ha fortalecido. También hay diferencias significativas por grupo de ingresos en Canadá, Italia, Reino Unido, Países Bajos, Francia, Corea del Sur y Japón.

Las personas con menos estudios son igualmente significativamente más propensas que aquellas con educación secundaria o superior a decir que su fe religiosa personal se ha profundizado en cinco de los países encuestados: España (aquellos con menos educación tienen 11 puntos más probabilidades de contestar esto), Italia (8 puntos), EEUU (7 puntos), Francia (5 puntos) y Japón (3 puntos).

El estudio de Pew Research Center no encontró diferencias significativas entre hombres y mujeres en general, pero “dos casos excepcionales” fueron los de Italia y Corea del Sur. En Italia, el 20 por ciento de las mujeres dice que su fe se ha fortalecido frente a solo el 10 por ciento de los hombres. En Corea del Sur, el 13 por ciento de las mujeres dice que su fe se ha fortalecido frente a solo el 8 por ciento de los hombres.

La religión es solo uno de los muchos aspectos de la vida que se han visto afectados por la pandemia. Las relaciones familiares también se han visto afectadas por bloqueos, turbulencias económicas y las consecuencias de enfermarse. Muchos en los países que se vieron muy afectados por las primeras oleadas de infecciones y muertes en la primavera dicen que sus relaciones familiares se han fortalecido. Es el caso de España (42%), Italia, Reino Unido y Estados Unidos (41% cada uno).


Fuente: Religión en Libertad

«¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!» (Mc 1,21-28)

 


«¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!» (Mc 1,21-28)


Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala

(Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España)

Hoy, Cristo nos dirige su enérgico grito, sin dudas y con autoridad: «Cállate y sal de él» (Mc 1,25). Lo dice a los espíritus malignos que viven en nosotros y que no nos dejan ser libres, tal y como Dios nos ha creado y deseado.

Si te has fijado, los fundadores de las órdenes religiosas, la primera norma que ponen cuando establecen la vida comunitaria, es la del silencio: en una casa donde se tenga que rezar, ha de reinar el silencio y la contemplación. Como reza el adagio: «El bien no hace ruido; el ruido no hace bien». Por esto, Cristo ordena a aquel espíritu maligno que calle, porque su obligación es rendirse ante quien es la Palabra, que «se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1,14).

Pero es cierto que con la admiración que sentimos ante el Señor, se puede mezclar también un sentimiento de suficiencia, de tal manera que lleguemos a pensar tal como san Agustín decía en las propias confesiones: «Señor, hazme casto, pero todavía no». Y es que la tentación es la de dejar para más tarde la propia conversión, porque ahora no encaja con los propios planes personales.

La llamada al seguimiento radical de Jesucristo, es para el aquí y ahora, para hacer posible su Reino, que se abre paso con dificultad entre nosotros. Él conoce nuestra tibieza, sabe que no nos gastamos decididamente en la opción por el Evangelio, sino que queremos contemporizar, ir tirando, ir viviendo, sin estridencias y sin prisa.

El mal no puede convivir con el bien. La vida santa no permite el pecado. «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro» (Mt 6,24), dice Jesucristo. Refugiémonos en el árbol santo de la Cruz y que su sombra se proyecte sobre nuestra vida, y dejemos que sea Él quien nos conforte, nos haga entender el porqué de nuestra existencia y nos conceda una vida digna de Hijos de Dios.

Oración al Santísimo Sacramento Autor: Santo Tomas de Aquino

 


Oración al Santísimo Sacramento
Autor: Santo Tomas de Aquino


Concédeme, Dios misericordioso, que desee yo con ardor lo que Tú apruebas, que lo busque con prudencia, lo reconozca con verdad, lo cumpla con perfección, en alabanza y gloria de tu nombre.


Pon orden en mi vida, y concédeme conocer lo que quieres que haga; concédeme cumplir debidamente lo que sea útil para la salvación de mi alma.


Que me dirija a ti, Señor, por un camino seguro, recto, agradable, y apto para llevarme al término; un camino que no se extravíe entre las prosperidades y las adversidades, de modo que te dé gracias en las cosas prósperas, y en las adversas conserve la paciencia, no dejándome exaltar por las primeras ni abatir por las segundas.


Que nada me regocije ni me atribule, fuera de aquello que a ti me lleve o me aparte de ti. Que no desee gustar o tema desagradar a nadie sino a ti. Que todo lo perecedero se vuelva vil ante mis ojos por tu causa, Señor, y que todo lo que contigo se relacione sea amado por mí; y Tú más que todas las cosas. Que toda alegría que existe sin ti me fatigue y, fuera de ti, nada desee. Que todo trabajo, Señor, me sea agradable si es para ti, y todo reposo ajeno a ti me sea insoportable. Concédeme elevar frecuentemente mi corazón a ti, y cuando desfallezca, que me apene de mi falta con propósito firme de corregirme.



Hazme, Señor, obediente sin contradicción, pobre sin defecto, casto sin corrupción, paciente sin protesta, humilde sin ficción, alegre sin disipación, triste sin abatimiento, maduro sin pesadumbre, diligente sin inconstancia, animado por tu temor sin desesperación, sincero sin doblez, hacedor del bien sin presunción, capaz de reprender al prójimo sin soberbia, edificándolo con palabras y ejemplos sin fingimientos.



Dame, Señor Dios, un corazón vigilante, que ningún pensamiento curioso arrastre lejos de ti; un corazón noble, que ninguna indigna afección lo desvíe; un corazón firme, que ninguna adversidad destroce; un corazón libre, que ninguna pasión violenta subyugue.



Concédeme, Señor, Dios mío, una inteligencia que te conozca, una diligencia que te busque, una sabiduría que te encuentre, una vida que te plazca, una perseverancia que te espere con confianza y una confianza que al fin te posea. Concédeme ser afligido por tus penas en la penitencia y que en el camino de mi vida use de tus alegrías para la gloria. Señor, que vives y reinas, Dios por todos los siglos de los siglos.



Amén.





PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN

Pensamiento bíblico:

En aquel tiempo presentaron a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les regañaban. Al ver esto, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis; de los que son como ellos es el Reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el Reino de Dios como niño, no entrará en él». Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos (Mc 10,13-16).

Pensamiento franciscano:

Dice san Francisco acerca de los predicadores: --Todos los hermanos prediquen con las obras... Por eso, en la caridad que es Dios, suplico a todos mis hermanos... que se esfuercen por humillarse en todas las cosas, por no gloriarse ni gozarse en sí mismos ni ensalzarse interiormente por las palabras y obras buenas, más aún, por ningún bien, que Dios hace o dice y obra alguna vez en ellos y por medio de ellos (1 R 17,3-6).

Orar con la Iglesia:

Adoremos a Cristo, el Dios santo, y pidámosle que nos enseñe a servirle con santidad y justicia:

-Señor Jesús, probado en todo como nosotros, menos en el pecado, compadécete de nuestras debilidades.

-Señor Jesús, que a todos nos llamas a la perfección del amor, danos el progresar por caminos de santidad y buenas obras.

-Señor Jesús, que quieres que seamos sal de la tierra y luz del mundo, ilumina nuestras vidas con tu propia luz.

-Señor Jesús, que viniste al mundo para servir y no para que te sirvieran, haz que sepamos servirte a ti y a nuestros hermanos con humildad.

-Señor Jesús, que nos dijiste que no impidiéramos a los pequeños acercarse a ti, concédenos que con nuestras obras les facilitemos el encuentro contigo.

Oración: Dios Padre de bondad, acoge las peticiones que te hemos presentado confiados en la intercesión de tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.



 

 

Cállate y sal de este hombre

¡Buenos días, gente buena!

Domingo IV B

Marcos 1, 21-28

 Jesús entró en Cafarnaúm, y cuando llegó el sábado, fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Y había en la sinagoga de ellos un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios».

Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre». El espíritu impuro lo sacudió violentamente, y dando un alarido, salió de ese hombre.

Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: « ¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y éstos le obedecen!» Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.

Palabra del Señor.

El Señor libera al hombre de todo lo que le aprisiona. 

Y estaban sorprendidos de su enseñanza. El asombro, experiencia feliz y rara que nos sorprende y rompe los esquemas, que se introduce como un filo de libertad en todo lo que nos encerraba y nos hace respirar mejor en cuanto va entrando aire nuevo y se dilatan los horizontes. Salvemos al menos el asombro ante el Evangelio, que es mirar a Jesús y escucharlo, pero ¡con los oídos atónitos! Con oído encantado, sorprendido, con ojo maravillado; mirando como enamorados y escuchando como niños, prontos a maravillarnos, porque escuchamos palabras que tocan el centro de la vida y lo liberan.

Los cuatro pescadores que llama de ahí a poco, no están listos, no están preparados a la novedad, como no lo estamos nosotros. Pero tienen una ventaja, están fascinados por la sorpresa, como por un enamoramiento improviso, por un éxtasis que sobrepasa. Jesús enseñaba como uno que tiene autoridad. De autoridad son solo las palabras de quien es amigo de la vida; Jesús tiene autoridad porque nunca está contra el hombre, sino siempre a favor del hombre.

De autoridad son solo las palabras de quien es creíble, porque dice lo que es y es eso que dice; cuando el mensajero y el mensaje coinciden. Así para nosotros, si no queremos ser escribas que ninguno escucha, testigos que no convencen a nadie, es importante decir el Evangelio, porque es una semilla que da fruto sin que tu sepas cómo… más que decirlo, convertirse en Evangelio. Y con frecuencia los testigos silenciosos son los más eficaces y autorizados. Son siempre los pensamientos que avanzan con paso de paloma los que cambian el mundo.

Había ahí un hombre poseído por un espíritu impuro, prisionero de algo más fuerte que él. Y Jesús interviene: no habla de liberación, libera; no pronuncia discursos sobre Dios o explicaciones acerca del mal, pero se introduce como curación en la vida herida y muestra que el Evangelio no es un sistema de pensamiento, o una moral, sino una transformadora liberación.

Muestra que Dios es el liberador, que combate contra todo lo que aprisiona al hombre. Los demonios se dan cuenta: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a arruinarnos? 

Si, Jesús ha venido a a arruinar todo lo que arruina al hombre, a demoler prisiones; a traer espada y fuego contra todo lo que no es amor. A arruinar el reino de los ídolos que devoran el corazón del hombre: dinero, éxito, poder, egoísmos.

Contra ellos, Jesús pronuncia solo dos palabras: calla, sal de él.  Calla y se va este mundo equivocado; va a la ruina, como había soñado Isaías, para que nazca un mundo diferente. Van a la ruina las espadas y se convierten en podadoras, van a la ruina las lanzas y se convierten en arados. Se rompe la concha, pero aparece la perla.

¡Feliz Domingo!

¡Paz y Bien!

sábado, 30 de enero de 2021

Palabra de Dios diaria. P. Francisco J. Rebollo Leòn LECTURAS DEL DOMINGO IV DEL T. ORDINARIO 31 DE ENERO (VERDE) Muy pronto se extendió su fama por toda Galilea.

 





ANTIFONA DE ENTRADA Sal 105, 47

Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y nuestra gloria sea alabarte.

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Señor Dios nuestro, adorarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Les daré un profeta y pondré mis palabras en su boca.

Del libro del Deuteronomio: 18, 15-20

En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: "El Señor Dios hará surgir en medio de ustedes, entre sus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharán. Eso es lo que pidieron al Señor, su Dios, cuando estaban reunidos en el monte Horeb: ‘No queremos volver a oír la voz del Señor nuestro Dios, ni volver a ver otra vez ese gran fuego; pues no queremos morir.

El Señor me respondió: ‘Está bien lo que han dicho. Yo haré surgir en medio de sus hermanos un profeta como tú. Pondré mis palabras en su boca y él dirá lo que le mande yo. A quien no escuche las palabras que él pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Pero el profeta que se atreva a decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de otros dioses, será reo de muerte’".

 



De la Feria. Salterio IV

 

OFICIO DE LECTURA

 

INVITATORIO

 

Si ésta es la primera oración del día:

 

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza

 

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

 

Ant. Pueblo del Señor, rebaño que él guía, bendice a tu Dios. Aleluya.

 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

 

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Venid, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

 

Durante cuarenta años

aquella generación me repugnó, y dije:

Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso»

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Pueblo del Señor, rebaño que él guía, bendice a tu Dios. Aleluya.

 

Si antes se ha rezado ya alguna otra Hora:

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno: QUE DOBLEN LAS CAMPANAS JUBILOSAS

 

Que doblen las campanas jubilosas,

y proclamen el triunfo del amor,

y llenen nuestras almas de aleluyas,

de gozo y esperanza en el Señor.

 

Los sellos de la muerte han sido rotos,

la vida para siempre es libertad,

ni la muerte ni el mal son para el hombre

su destino, su última verdad.

 

Derrotados la muerte y el pecado,

es de Dios toda historia y su final;

esperad con confianza su venida:

no temáis, con vosotros él está.

 

Volverán encrespadas tempestades

para hundir vuestra fe y vuestra verdad,

es más fuerte que el mal y que su embate

el poder del Señor, que os salvará.

 

Aleluyas cantemos a Dios Padre,

aleluyas al Hijo salvador,

su Espíritu corone la alegría

que su amor derramó en el corazón. Amén.

 

SALMODIA

Liturgia de la Palabra:



Liturgia de la Palabra:

31/01/2021
Domingo de la cuarta semana del Tiempo Ordinario.
PRIMERA LECTURA
Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca.
Deuteronomio 18, 15 20
Moisés habló al pueblo, diciendo:
«El Señor, tu Dios, te suscitará de entre los tuyos, de entre tus hermanos, un profeta como yo. A él lo escucharéis. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb el día de la asamblea: "No quiero volver a escuchar la voz del Señor mi Dios, ni quiero ver más ese gran fugo, para no morir".
El Señor me respondió: "Está bien lo que han dicho. Suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá todo lo que yo le mande. Yo mismo pediré cuentas a quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá” ».
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 94, 1-2. 6-7c . 7d-9
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón».
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.