sábado, 1 de octubre de 2022

Somos siervos inútiles…

 


 Somos siervos inútiles…

¡Buenos días, gente buena!

XXVII Domingo Ordinario C

Evangelio

Lucas 17, 5-10

En aquel tiempo los apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", ella les obedecería.

Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: "Ven pronto y siéntate a la mesa"?

¿No le dirá más bien: "Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después"? 

¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?

Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: "Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber"».

Palabra del Señor.

Somos siervos inútiles…

Jesús apenas había adelantado a los discípulos una propuesta que les parecía misión imposible: ¿Cuántas veces debo perdonar? Hasta setenta veces siete. Y aparece espontánea la petición. Auméntanos la fe, o no lo podremos hacer nunca. Una petición que Jesús no atiende, porque no le toca a Dios aumentar la fe; no puede hacerlo: la fe es la respuesta libre del hombre al ofrecimiento de Dios. Y luego, no es suficiente poca o menos de poca para obtener resultados impensables: si tuvieran fe como un granito de mostaza, podrías decirle a este sicomoro arráncate…

Aquí aparece uno de los trazos típicos de los discursos de Jesús: lo infinito revelado en lo pequeño. Jesús elige hablar del mundo interior y misterioso de la fe usando las palabras de todos los días, revela el rostro de Dios y el llegar del Reino escogiendo el registro de las migajas, del poco de levadura, de los retoños de la higuera, del niño en medio de los mayores. Es la lógica de la encarnación que continúa, la de un Dios que siendo omnipotente se ha hecho frágil, de ser eterno se ha perdido dentro del fluir de los días.

La fe se revela desde la más pequeña de todas las semillas y luego de la visión grandiosa de bosques que vuelan hacia los confines del mar. La fe es una nada que es todo: ligera y fuerte. Tiene la fuerza de arrancar los sicomoros y la ligereza de una mínima semilla que se encierra en el silencio. He visto el mar llenarse de robles.

He visto empresas que parecían imposibles: madres y padres resurgir después de dramas atroces, ciegos con ojos luminosos como estrellas, enfermos que recuperan la salud, caídos que se levantan, una pequeña hermana albanesa (Madre Teresa) rompiendo los tabúes milenarios de las castas… Un granito: no la fe segura y suficiente, sino esa que en su fragilidad aún tiene más necesidad de Él, que por la propia pequeñez todavía tiene más confianza en su fuerza.

El Evangelio termina con una pequeña parábola sobre la relación entre el patrón y el siervo, terminada con tres palabras desquiciantes: cuando hayan hecho todo, digan: somos siervos inútiles. Pero entendamos bien. En el Evangelio nunca se ha llamado inútil al servicio, es más, ese es el nuevo nombre de la civilización. Siervos inútiles no por no servir para nada, sino, según la raíz de la palabra, porque no buscan la propia utilidad, no exigen recompensas o pretensiones. Su alegría es servir a la vida.

Siervo es el nombre que Jesús escoge para sí mismo; como él debo ser también yo, porque este es el único modo para crear una historia distinta, que humaniza, que libera, que planta árboles de vida en el desierto y en el mar. Inútiles también porque la fuerza que hace germinar la semilla no viene de las manos del sembrador; la energía que convierte no está en el predicador, sino en la Palabra. “Nosotros somos la flauta, pero el aliento es tuyo, Señor”.

¡Feliz Domingo!

¡Paz y Bien!

Fr. Arturo Ríos Lara, ofm

DIRECTORIO FRANCISCANO La Oración de cada día EL ROSARIO, CON LOS MISTERIOS COMENTADOS E ILUSTRADOS



Rezo del Santo Rosario

V. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
R. Amén.

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre...
R. Como era en el principio...

Los misterios que hemos de contemplar son

Miércoles y Domingos:
LOS MISTERIOS GLORIOSOS

Primer misterio: La Resurrección del Señor.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Segundo misterio: La Ascensión del Señor al cielo.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Tercer misterio: La venida del Espíritu Santo sobre el Colegio apostólico.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Cuarto misterio: La Asunción de Nuestra Señora al cielo.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Quinto misterio: La coronación de la Virgen María como Reina del universo.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

[Terminado el rezo de los misterios correspondientes, suele saludarse a la Virgen en sus "tres purezas" y recitarle la Salve:]

V. Virgen purísima antes del parto.
R. Purifica nuestros pensamientos.
Avemaría

V. Virgen purísima en el parto.
R. Purifica nuestras palabras.
Avemaría

V. Virgen purísima después del parto.
R. Purifica nuestras obras y deseos.
Avemaría

Para más obligar a la Virgen santísima, saludémosla con una "Salve": Dios te salve...

Oremos:

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios gloriosos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V. Ave María Purísima.
R. Sin pecado concebida.










 

Liturgia de las horas P. Paco Rebollo SIERVOS DEL DIVINO AMOR. OFICIO DE LECTURA, LAUDES, HORAS INTERMEDIAS, VÍSPERAS Y COMPLETAS. 2 DE OCTUBRE DOMINGO XXVII DEL T. ORDINARIO




De la Feria. Salterio III

 

OFICIO DE LECTURA

 

INVITATORIO

 

Si ésta es la primera oración del día:

 

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza

 

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

 

Ant. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya.

 

 

 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

 

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Venid, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

 

Durante cuarenta años

aquella generación me repugnó, y dije:

Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso»

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva. Aleluya.

 

Si antes se ha rezado ya alguna otra Hora:

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

 

Himno: PRIMICIAS SON DEL SOL DE SU PALABRA

 

Primicias son del sol de su Palabra

las luces fulgurantes de este día;

despierte el corazón, que es Dios quien llama,

y su presencia es la que ilumina.

 

Jesús es el que viene y el que pasa

en Pascua permanente entre los hombres,

resuena en cada hermano su palabra,

revive en cada vida sus amores.

 

Abrid el corazón, es él quien llama

con voces apremiantes de ternura;

venid: habla, Señor, que tu palabra

es vida y salvación de quien la escucha.

 

El día del Señor, eterna Pascua,

que nuestro corazón inquieto espera,

en ágape de amor ya nos alcanza,

solemne memorial en toda fiesta.

 

Honor y gloria al Padre que nos ama,

y al Hijo que preside esta asamblea,

cenáculo de amor le sea el alma,

su Espíritu por siempre sea en ella. Amén.

 

SALMODIA

 Cuando hayan cumplido todo lo que se les mandó, digan: ‘No somos más que siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer’ .






ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Est 4, 17

En tu voluntad, Señor, está puesto el universo, y no hay quien pueda resistirse a ella. Tú hiciste todo, el cielo y la tierra, y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que en la superabundancia de tu amor sobrepasas los méritos y aun los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia para que libres nuestra conciencia de toda inquietud y nos concedas aun aquello que no nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

El justo vivirá por su fe.

Del libro del profeta Habacuc: 1, 2-3; 2, 2-4

¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio, sin que me escuches, y denunciaré a gritos la violencia que reina, sin que vengas a salvarme? ¿Por qué me dejas ver la injusticia y te quedas mirando la opresión? Ante mí no hay más que asaltos y violencias, y surgen rebeliones y desórdenes.

Jaculatoria

 




Los Santos ángeles Custodios 2 de Octubre

 



Los Santos ángeles Custodios 2 de Octubre

 

"La existencia de los ángeles está atestiguada casi por cada una de las páginas de la Sagrada Escritura." Así habla San Gregorio Magno, a quien se da el título de Doctor de la milicia celeste. Podemos añadir nosotros que el mismo alto origen ha de reconocerse para el culto de estos celestiales espíritus. La devoción a los ángeles aparece casi con espontaneidad en los primeros años de,nuestra vida y ya no nos abandona jamás. En una inscripción del cementerio de San Calixto se lee: Arcessitus ab angelis, que viene a decir: "fue llamado por los ángeles" para presentarle al Señor. "Salid al encuentro suyo, ángeles del Señor, para ofrecer su alma en la presencia del Altísimo", canta la Iglesia en el oficio de difuntos.

La fiesta de los ángeles custodios tiene ya existencia multisecular. Se ha recordado que ya en el siglo V se celebraba en España y en Francia, como fiesta particular. Suprimida por San Pío V, fue restablecida por un decreto de Paulo V el año 1608, fijándola para el primer día libre después de San Miguel. Clemente X fue quien la introdujo definitivamente en la liturgia de toda la Iglesia, determinando que se celebrara el día 2 de octubre.

El nombre de "ángel" significa mensajero. Es nombre que significa ministerio y oficio. Pero la perfección de su naturaleza va de acuerdo con ese sublime oficio, que ellos ejercen de una manera más permanente que los demás seres de la creación. Son los "mensajeros" de Dios, por excelencia. Son seres creados, intelectuales, superiores a los hombres, dotados por el Señor de especial virtud y poder.

La humana filosofía apenas había columbrado, de una manera borrosa, la existencia de los ángeles. La fuente primera de nuestra devoción es la Revelación divina, contenida en la Sagrada Escritura. Con ella en la mano evitamos el primer error en que cayeron algunos teólogos combatidos por Orígenes, que, influidos por la filosofía pagana, tuvieron a los ángeles por "dioses". Están al servicio de Dios, pero son seres creados por su omnipotencia. Merecen nuestra veneración por su grandeza sobrenatural, por la gracia que les adorna, por su amor al Señor, demostrado en la prueba, que no supieron superar Lucifer y sus secuaces, los cuales, por su soberbia, fueron convertidos en demonios y padecen las penas eternas del infierno, que fue creado para ellos.

Reflexión 2 de Octubre

 



 Día 2

Hoy celebramos la fiesta de los Santos Ángeles Custodios. Cuando nacemos, el Señor nos asigna un Ángel de la Guarda para nuestra custodia, que velará por nosotros durante nuestra existencia. San Agustín nos explica que El Ángel de la Guarda nos ama como hermanos y está impaciente por vernos ocupar un lugar en el Cielo.


Hoy te invito a agradecer a tu Ángel de la Guarda por la protección que te brinda mediante el rezo de un Padrenuestro. También te invito a que se lo agradezcas cada día, no solamente hoy.

Vengo por ti

 



 Vengo por ti


Vengo por tiEstoy cansado de trabajar y de ver a la misma gente, camino a mi trabajo todos los días, llego a la casa y mi esposa sirvió lo mismo de la comida para cenar, la cual no me gustó mucho que digamos y tengo que comer la comida que no me gusta.

Voy a entrar al baño y mi hija de apenas año y medio no me deja porque quiere jugar conmigo. No entiende que estoy cansado y quiero entrar al baño.

Después, tomo mi teléfono móvil para revisar los mensajes pendientes en mi sillón y mi hija nuevamente quiere jugar y que la arrulle entre mis brazos. Yo quiero revisar mi smartphone con tranquilidad, y sale mi esposa con su: "¿Qué tal me ves? Me arreglé para ti".

Le digo que bien, sin despegar mis ojos de mi móvil. Para variar, se enoja conmigo por que dice que no la comprendo y que nunca la escucho. No sé por qué se enoja si le pongo toda mi atención, es más, aún viendo la televisión le pongo atención, bueno, siempre y cuando haya malos anuncios. A veces quisiera estar solo y no escuchar nada, yo sólo quiero descansar. Suficientes problemas tengo en el trabajo para escuchar los de mi casa.

Mi padre también me molesta algunas veces y entre clientes, esposa, hija, padre, me vuelven loco, quiero paz. Lo único bueno es el sueño, al cerrar mis ojos siento un gran alivio de olvidarme de todo y de todos.

-Hola, vengo por ti.

-¿Quién eres tú? ¿Cómo entraste?

-Me manda Dios por ti, dice que escuchó tus quejas y tienes razón, es hora de descansar.

-Eso no es posible, para eso tendría que estar...

-Así es, sí lo estás; ya no te preocuparás por ver a la misma gente, ni por caminar, ni de aguantar a tu esposa con sus guisos, ni a tu pequeña hija que te moleste; es más, jamás escucharás los consejos de tu padre.

-Pero... ¿Qué va a pasar con todo? ¿Con mi trabajo?

-No te preocupes; en tu empresa ya contrataron a otra persona para ocupar tu puesto y por cierto, está muy feliz porque no tenía trabajo.

-¿Y mi esposa y mi hijita?

-A tu esposa le fue dado un buen hombre que la quiere, respeta y admira por sus cualidades que tú nunca observaste en ella y él acepta con gusto todos sus guisos sin reclamarle nada, porque gracias a Dios y a ella, tiene algo que llevarse a la boca todos los días a diferencia de otras personas que no tienen nada que comer y pasan hambre hasta durante meses. Y además, se preocupa por tu hija y la quiere como si fuera de él y por muy cansado que siempre llegue del trabajo, le dedica tiempo para jugar; son muy felices.

-No, no puedo estar muerto.

-Lo siento, la decisión ya fue tomada.

-Pero... eso significa que jamás volveré a besar la mejillita de mi hijita; ni a decirle te amo a mi esposa; ya no veré a mis amigos para decirles lo mucho que los aprecio; ni darle un abrazo a mi padre. Ya no volveré a vivir, ya no existiré más, me enterrarán en el panteón y ahí se quedará mi cuerpo cubierto de tierra. Nunca más volveré a escuchar las palabras que me decían: "Hey amigo, eres el mejor"; "Hijo mío, estoy orgulloso de ti"; "Cuánto amo a mi esposo"; "Hermano mío, me alegro de que vinieras a mi casa"; "Papi..."

-No, no quiero morir; quiero vivir, envejecer junto a mi esposa, no quiero morir todavía...

-Pero es lo que querías, descansar, ahora ya tienes tu descanso eterno, duerme para siempre.

-No, no quiero, no quiero. ¡Por favor, Dios!

-¿Qué te pasa amor? ¿Tienes una pesadilla? - dijo mi esposa despertándome.

-No, no fue una pesadilla, fue otra oportunidad para disfrutar de ti, de mi bebé, de mi familia, de todo lo que Dios creó. ¿Sabes?, Estando muerto ya nada puedes hacer y estando vivo tienes la oportunidad de hacer felices a los demás y hacer la voluntad de Dios. Una vez cerrados tus ojos, nadie te garantiza volver a abrirlos.

¡Que bello es vivir! Hoy lo logré, mañana... mañana Dios dirá

Web Catolica de Javier

Oración Al Santísimo Sacramento.

 


Oración Al Santísimo Sacramento.
La sagrada eucaristía es uno de los ritos más importantes del la religión cristiana. A través de esta recibimos el cuerpo y la sangre en nuestros corazones del señor Jesucristo, y consagramos un honor de este por haber dado su vida en la cruz a favor de los pecados del mundo. Para que rindas debido tributo durante esta ceremonia, hoy te reseñaremos una milagrosa oración al santísimo sacramento.
Por medio de las siguientes plegarias podrás concentrar toda tu fe en un puñado de palabras y, así, obtener el perdón del señor para poder seguir creciendo en el reino de la santa palabra. Recuerda que la eucaristía forma parte de los ocho sacramentos divinos que debemos realizar para seguir siendo buenos devotos.
Oración al santísimo sacramento del altar
Oración al sagrado sacramento
Sagrado Sacramento
Para dar inicio a esta ronda de oraciones, lo haremos con una plegaria principal con la cual podrás reunir todos los deseos que posees para hacer gala de honor al sacramento:
Oh padre santo de los cielos;
Oh señor Jesucristo de mi corazón;
Ante ustedes este día yo mi inclino con sagrada voluntad
Para pediros que me permitan que reciba en mi
Pecho, alma y espíritu el cuerpo y la sangre
De aquel que dio la vida por los pecados del hombre.
Que mi pecho se inflame de carisma, amor, fraternidad
Y anhelo para dar la bienvenida a esta purificación sagrada;
Que mi alma impoluta despeje el pecado maldito
Para sufrir un renacer etéreo que me hará una mejor persona;
Y que mi espíritu se llene de gozo por la bienaventuranza
De la sagrada palabra que lo visita con fulgor.
Dame la fuerza para seguir siendo un mejor devoto
Que obre con buenas acciones, palabras y gestos
Y que se mantenga al margen de la maldad que pudre el alma.
¡Oh sagrada eucaristía!
Yo te recibo en el seno de mi cuerpo
Para rendir tributo a lo que más
Amo en esta vida.
Amén.




El Plan de Reconciliación: El Señor Jesús

 

Después del pecado de Adán y Eva, ellos y todos sus descendientes quedaron en poder del demonio. Nosotros también. Dios tuvo compasión de los hombres y prometió un Redentor que nos reconciliaría, sanando las rupturas. Este Reconciliador nacería de una Mujer que aplastaría con su pie la cabeza de la serpiente infernal que había engañado a Adán y Eva.

Por esto, todo el pueblo de Israel esperaba al Salvador. Los Patriarcas y Profetas del Antiguo Testamento iban recordando al pueblo elegido la promesa de Dios.

Se cumplió la promesa hecha por Dios de Adán y Eva cuando la segunda Persona de la Santísima Trinidad se hizo hombre en las purísimas entrañas de la Virgen María por obra del Espíritu Santo; y cuando este Dios y Hombre verdadero - Jesucristo - murió en la Santa Cruz para pagar por todos los pecados del mundo, reconciliándonos así con Dios, con nosotros mismos, con los hermanos humanos y con toda la creación.

¿Tuvo Dios compasión de los hombres después del pecado de Adán y Eva?

Si, Dios tuvo compasión de los hombres después del pecado de Adán y Eva, y para salvarnos prometió un Redentor.

¿Quién es el Redentor y Reconciliador de los hombres?

El Redentor y Reconciliador de los hombres es Jesucristo.

¿Quién es el Señor Jesús?

El Señor Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre, que nació de la Virgen María, murió en la Cruz para salvar a todos los hombres y resucitó al tercer día.

¿Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre?

Si, Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hombre en la unidad de una sola Persona que es divina.

¿Desde cuándo existe Jesucristo?

El Señor Jesús, como Dios, existe desde siempre porque es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad; y como hombre, existe desde la Encarnación.

¿Qué es la Encarnación?

La Encarnación es el misterio de la unión de la naturaleza divina y de la naturaleza humana en la única Persona de Dios Hijo.

¿Cómo se realizó la Encarnación del Hijo de Dios?

La Encarnación del Hijo de Dios se realizó cuando el Espíritu Santo, de las purísimas entrañas de la Virgen María, formó un cuerpo perfecto, sin pecado, y un alma nobilísima que unió a aquel cuerpo; en el mismo instante, a este cuerpo y alma se unió el Hijo de Dios y de esta manera el que antes era sólo Dios, sin dejar de serlo, quedó hecho hombre, igual a todos los hombres en todo, menos en el pecado.

¿Se podría decir que en Cristo hay dos personas?

Nunca, en Jesucristo hay una sola Persona que es divina, con dos naturalezas: la divina y la humana.

La Santa Misa de hoy | Santa Teresa del Niño Jesús, doctora de la Iglesi...

Santa Misa de hoy sábado 1 de octubre de 2022 (Rvdo. Gonzalo Guzmán, pbro.)