jueves, 1 de septiembre de 2022

Liturgia de las horas P. Paco Rebollo SIERVOS DEL DIVINO AMOR. OFICIO DE LECTURA, LAUDES, HORAS INTERMEDIAS, VÍSPERAS Y COMPLETAS. 2 DE SEPTIEMBRE VIERNES XXII DEL T. ORDINARIO



De la Feria. Salterio II

 

OFICIO DE LECTURA

 

INVITATORIO

 

Si ésta es la primera oración del día:

 

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza

 

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

 

Ant. El Señor es bueno, bendecid su nombre.

 

 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

 

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Venid, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

 

Durante cuarenta años

aquella generación me repugnó, y dije:

Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso»

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. El Señor es bueno, bendecid su nombre.

 

Si antes se ha rezado ya alguna otra Hora:

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

 

Himno: QUÉ HERMOSOS SON LOS PIES

 

¡Qué hermosos son los pies

del que anuncia la paz a sus hermanos!

¡Y qué hermosas las manos

maduras en el surco y en la mies!

 

Grita lleno de gozo,

pregonero, que traes noticias buenas:

se rompen las cadenas,

y el sol de Cristo brilla esplendoroso.

 

Grita sin miedo, grita,

y denuncia a mi pueblo sus pecados;

vivimos engañados,

pues la belleza humana se marchita.

 

Toda yerba es fugaz,

la flor del campo pierde sus colores;

levanta sin temores,

pregonero, tu voz dulce y tenaz.

 

Si dejas los pedazos

de tu alma enamorada en el sendero,

¡qué dulces, mensajero,

qué hermosos, que divinos son tus pasos! Amén.

 

SALMODIA

MISAL DIARIO PALABRA DE DIOS. LECTURAS DEL VIERNES XXII DEL T. ORDINARIO 2 DE SEPTIEMBRE (VERDE O ROJO)

 ¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos?






ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 32, 11. 19

Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte a sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, haz que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, configurados a imagen suya, merezcamos ser partícipes de la redención eterna. Por nuestro Señor Jesucristo…

LITURGIA DE LA PALABRA

El Señor pondrá al descubierto las intenciones del corazón.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 4,1-5



Hermanos: Procuren que todos nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se busca en un administrador es que sea fiel. Por eso, lo que menos me preocupa es que me juzguen ustedes o un tribunal humano; pues ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. Es cierto que mi conciencia no me reprocha nada, pero no por eso he sido declarado inocente. El Señor es quien habrá de juzgarme.

Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo; esperen a que venga el Señor. Entonces él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas, pondrá al descubierto las intenciones del corazón y dará a cada uno la alabanza que merezca.

Enseñaba a la multitud

 

Enseñaba a la multitud

Jueves 1 de septiembre

¡Paz y Bien!

Evangelio

Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar". Simón replicó: "Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes". Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!" Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Entonces Jesús le dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres". Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

Reflexión

Hoy se tiene la tentación de pensar que la Palabra de Dios, lo que leemos en el Evangelio, o en general, en la Sagrada Escritura, tiene el mismo valor que la que está escrito en cualquier otro libro. Hoy, Pedro, un experimentado pescador, se pone a escuchar lo que para un hombre de su experiencia resultaría una ilógica petición, la cual proviene de un carpintero. Sin embargo, la Escritura nos dice que antes de invitar a Pedro a pescar, Jesús había predicado a los que se reunieron en torno a la barca.

Seguramente que lo que escuchó Pedro de labios de Jesús, lo animó a intentar una acción fuera de toda lógica dentro de su oficio. El resultado: una gran pesca. Pedro, entonces, a pesar de ser un hombre experimentado reconoce que la Palabra de Jesús no es como la de cualquier hombre. Y a pesar de ser un experto en la materia se deja conducir por la palabra del Maestro.

Debemos, pues, por un lado, escuchar más seguido y con mucha atención la Palabra de Jesús que tenemos en los evangelios y, por otro lado, reconocer que esa palabra no es la de cualquier hombre, no es simplemente la palabra del Carpintero de Nazaret, sino que es la palabra de Dios, la cual tiene poder. Date tiempo para leer la Sagrada Escritura y aprende a dejarte conducir por ella.

¡Feliz Jueves!

ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA


ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA
Oh María, sin pecado concebida
rogad por nosotros que recurrimos a Vos
sin tardanza pregona lengua mía
las glorias y alabanzas de María
atiende a mi socorro, gran Señora
y ampárame tu diestra protectora.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, sea ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

Oración

Virgen Medjugorje
¡Oh Jesús Señor Nuestro!, que has querido glorificar con innumerables prodigios a la Bienaventurada Virgen María desde el primer instante de su Concepción Inmaculada. Te suplicamos que cuantos devotamente imploramos tu protección en la tierra, merezcamos gozar de tu vista en el cielo. Tú que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
¡ Oh María ! por tu mediación damos infinitas gracias a Dios por el favor que dispensaste a tu querida sierva, Santa Catalina Labouré, apareciéndote pura y sin mancha de pecado, ofreciéndole como remedio de todos los males la Medalla Milagrosa. Por este favor te pedimos que nos hagamos dignos de tu protección y verdaderos devotos de tu Purísima Concepción. Amén.

Súplica

Dios te Salve, Reina de Cielos y tierra, queridísima Madre de los pecadores!
Llenos nuestros corazones de absoluta confianza, acudimos a tu maternal afecto. Somos pecadores y no merecemos tu protección. Pero al contemplarte en la Medalla Milagrosa con los brazos abiertos, invitándonos a acercarnos a Ti y con las manos derramando a torrentes tus bendiciones, animosos acudimos a tus pies, para exponerte durante esta novena nuestras urgentes necesidades.

(Pídase privadamente la gracia que se desea, o dése gracias por el favor recibido)

¡Oh María! Tú eres después de Dios, nuestra única esperanza.
Escucha benigna la confiada oración, que en la presente necesidad, elevamos a tu misericordia, si es para gloria de Dios y bien de nuestras almas.
Al mismo tiempo, deseando ser verdaderos cristianos, y por ello, merecedores de las miradas de Dios y de tu protección, te suplicamos humildemente, tierna Madre nuestra llenes nuestra alma del espíritu de oración, de humildad y de mortificación de nuestras pasiones. Obtennos fidelidad en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos y constancia en el bien hasta la muerte.
Ruega por nosotros. ¡ Oh María ! y haznos participantes de los tesoros divinos de que fuiste colmada en tu Purísima Concepción. Así Sea.


 

Corazón de Jesús obediente hasta la muerte

 



CORAZÓN DE JESÚS OBEDIENTE HASTA LA MUERTE

TEN MISERICORDIA DE NOSOTROS
      
 Ángelus, 23 de julio de 1989
¡Queridos Hermanos y Hermanas!

1.Esta invocación de las Letanías del Sagrado Corazón nos invita hoy a contemplar el Corazón de Cristo obediente. Toda la vida de Jesús está bajo el signo de una perfecta obediencia a la voluntad del Padre, suprema y coeterna fuente de Su Ser ( Jn 1,1-2): Uno solo es Su poder y su gloria, una sola Su sabiduría; es reciproco Su infinito Amor. Por esta comunión de vida y de amor, el Hijo se adhiere plenamente al proyecto del Padre, que quiere la salvación del hombre mediante el hombre: en la "plenitud de los tiempos" nace de la Virgen Madre (Gal 4,4) con un Corazón obediente, para reparar el daño causado al género humano por el corazón desobediente de los primeros padres. Por esto, al entrar en el mundo Cristo dice: "He aquí que vengo... a hacer, oh Dios, tu voluntad" (Hb 10,7). "¡Obediencia" es el nuevo nombre del "Amor"!

2. Los Evangelios nos muestran a Jesús, en el transcurso de su vida, siempre dedicado a hacer la voluntad del Padre. A María y José, que durante tres días, afligidos, lo hablan buscado, Jesús, que tenia doce años, les responde: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que Yo debía estar en la casa de Mi Padre? (Lc 2,49). Toda su existencia está dominada por este "Yo debo" que determina sus opciones y guía su actividad. A los discípulos dirá un día: "Mi alimento es hacer la voluntad del que Me ha enviado y llevar a cabo Su obra" (Jn 4,34); y les enseñara a orar así: "Padre Nuestro... hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo" (Mt 6, 10).

3.Jesús obedece hasta la muerte (Flp 2,8), aunque nada le resulte tan radicalmente opuesto como la muerte, ya que El es la fuente misma de la vida (Jn 11,25-26). En aquellas horas trágicas le sobrevienen, inquietantes, el desconsuelo y la angustia ( Mt 26,37), el miedo y la turbación ( Mc 14,33), el sudor de sangre y las lágrimas (Lc 22,44). Luego, en la cruz, el dolor desgarra Su cuerpo traspasado. La amargura -del rechazo, de la traición, de la ingratitud-, llena Su Corazón. Pero sobre todo domina la paz de la obediencia. "No se haga Mi voluntad, sino la Tuya" (Lc 22,42). Jesús recoge las fuerzas extremas y, casi sintetizando su vida, pronuncia la última palabra: "Todo está cumplido" (En 19,30).

4.Al alba, al mediodía y al atardecer de la vida de Jesús, late en Su Corazón un solo deseo: hacer la voluntad del Padre. Contemplando esta vida, unificada por la obediencia filial al Padre, comprendemos la palabra del Apóstol: "Por la obediencia de Uno solo todos serán constituidos justos" (Rm 5,19), y la otra, misteriosa y profunda, de la Carta a los Hebreos: "Aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia: y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen" (5,8-9).

Que María Santísima, la Virgen del "Hágase" generoso, nos ayude también a nosotros a aprender esta lección fundamental de obediencia, de amor.

San Juan Pablo II

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

 


ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven, oh Espíritu Santo, atiéndenos,
Espíritu del Padre, vivifícanos,
Espíritu del Hijo, sálvanos.

Oh Amor eterno, llénanos,
Con tu fuego, inflámanos,
Con tu luz, ilumínanos.

Fuente viva, sácianos,
De nuestros pecados, lávanos.
Por tu unción, fortalécenos.

Por tu consuelo, confórtanos.
Por tu gracia, guíanos.
Por tus ángeles, protégenos.
No permitas jamás que nos separemos de Ti,
Dios Espíritu Santo, escúchanos.

Con el dedo de tu gracia, tócanos.
Vierte en nosotros el torrente de la virtud.
Fortalécenos con tus dones,
Y con tus frutos, refrigéranos.

Líbranos del maligno enemigo,
En la última batalla, úngenos,
A la hora de la muerte, defiéndenos.

Entonces llámanos hacia Ti,
Para que con todos los santos
Alabemos al Padre, al Hijo y a Ti,
Consolador piadoso y eterno. Amén 

P. Confesión a un Sacerdote

 


¡Mi vida católica!

¡Un camino de conversión personal!


P. Confesión a un Sacerdote
P. Uno de mis amigos me preguntó por qué tengo que ir a un sacerdote para confesar mis pecados cuando Dios ya sabe lo que he hecho. ¿Por qué no puedo ir a Él directamente? Y también quería saber cómo me van a salvar 10 o 20 Avemarías. No estaba seguro de cómo responder, así que solo dije que eso es lo que creemos. ¿Qué debería haber dicho?
R. ¡Diría que su respuesta es un buen comienzo! Permítanme ofrecer algunas breves reflexiones.
Lo primero a considerar es si es bueno o no ir directamente a Dios cuando confesamos nuestros pecados. Esta es sin duda una buena idea. De hecho, siempre se ha recomendado como una buena práctica diaria justo antes de acostarse. Así que definitivamente recomiendo que examines tu día cada noche y agradezcas a Dios por las cosas buenas y pidas perdón por cualquier pecado. Ir directamente a Dios cada noche sin duda te ayudará a acercarte más a Él.
Pero, como católicos, también creemos que es esencial confesar regularmente nuestros pecados a Dios a través del ministerio de los sacerdotes. En otras palabras, creemos que cuando nos confesamos y confesamos nuestros pecados, en realidad estamos buscando el perdón de Dios, no solo de los sacerdotes. El sacerdote se erige como ministro de este maravilloso don del perdón.
entonces por qué hacemos esto? Por una sencilla razón. Porque creemos que es lo que Dios quiere. Puede recordar en el Evangelio de Juan, capítulo 20, que Jesús otorgó el Espíritu Santo a sus primeros obispos, los Apóstoles, y les dijo: “A quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados”. ¿Por qué Jesús les daría a los Apóstoles una habilidad tan increíble si Él no quería que la usaran? Seguramente Él tenía algo importante en mente cuando dijo esto. Las palabras y acciones de Jesús siempre tienen un gran significado. Al comisionar a Sus Apóstoles para que vayan y perdonen los pecados, entendemos que esta es la forma ordinaria en que Jesús quiere continuar otorgando Su perdón sobre todos nosotros. Y Él no pretendía esto sólo para ellos. Más bien, podemos ver en los Hechos de los Apóstoles y desde los primeros tiempos de la Iglesia que este poder sagrado se transmitió de estos primeros Apóstoles a otros.
Entonces, es esencial que nosotros, como seguidores de Jesús, estemos abiertos a Su regalo del perdón en la forma en que Él elige dárnoslo. Como Él es la fuente del perdón, puede elegir cómo darnos ese regalo.
En cuanto a 10 o 20 Avemarías, supongo que es una referencia a la penitencia que los sacerdotes pueden dar después de la confesión. Esta es una práctica maravillosa para ayudarnos a darnos cuenta de que solo porque hemos sido perdonados, lo más probable es que no hayamos conquistado completamente nuestra atracción por el pecado nuevamente. Necesitamos oración continua y penitencia para hacer esto. Entonces, cualquier penitencia que dé un sacerdote tiene como objetivo ayudar a la persona a superar futuras tendencias a pecar de la misma manera nuevamente.

Entonces, ¿qué deberías haber dicho? Creo que tu respuesta fue buena porque a veces es difícil dar respuestas precisas a todas las diferentes preguntas que surgen en nuestra vida de fe. Cuando no esté seguro de qué decir, puede ser mejor simplemente decir: "esto es lo que creemos". Pero cuando esto sucede, se le brinda una gran oportunidad de profundizar en la pregunta para que pueda tener una mejor comprensión de por qué cree lo que cree.



Santa Misa de hoy jueves 1 de septiembre de 2022

La Santa Misa de Hoy | Jueves, XXII Semana del Tiempo Ordinario| 1-09-20...