martes, 29 de junio de 2021

DIRECTORIO FRANCISCANO La Oración de cada día EL ROSARIO, CON LOS MISTERIOS COMENTADOS E ILUSTRADOS

 




Para una información más amplia y profunda sobre el Rosario, véase la Carta Apostólica de Juan Pablo II: «Rosarium Virginis Mariae» (16 de octubre del año 2002).

El Rosario, una de las devociones marianas más extendidas en el pueblo cristiano y que arranca del celo apostólico de Santo Domingo, es para el Diccionario de la Real Academia Española: «Rezo de la Iglesia, en que se conmemoran los veinte misterios principales de la vida de Jesucristo y de la Virgen, recitando después de cada uno un padrenuestro, diez avemarías y un gloriapatri.» En verdad ahí están enunciados los elementos esenciales que lo constituyen, a los que se añaden, según las regiones y devociones, otros también importantes. Si se nos permite, podríamos decir que el Rosario está formado por materiales evangélicos de primera calidad: la selección de los misterios, ordenados en cuatro grupos, gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos, que son pasos decisivos de Jesús y de María que nos llevan de la Anunciación y Encarnación hasta la venida del Espíritu y la coronación de la Virgen; la oración que Jesús nos enseñó para dirigirnos al Padre, y la que la tradición de la Iglesia ha elaborado para saludar a María, empleando en parte las palabras que le dirigieron el Ángel y su prima Isabel; y, como broche de cada decena de avemarías, la fórmula de alabanza trinitaria. Hay que añadir que son partes esenciales del Rosario la meditación y contemplación de los misterios, sin la que su rezo quedaría como un cuerpo sin alma, y las oraciones vocales impregnadas de ese clima de oración y devoción. La Iglesia celebra el 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora, la Virgen del Rosario.

En cuanto a la forma de rezar el Rosario, digamos que lo más habitual es contemplar cada día cinco misterios: los lunes y sábados, los Misterios Gozosos, los jueves, los Luiminosos, los martes y viernes, los Dolorosos, y los miércoles y domingos, los Gloriosos, a no ser que la celebración de las fiestas o tiempos litúrgicos aconseje otra opción. Suele formar parte del Rosario la letanía, "deprecación a la Virgen con sus elogios y atributos colocados por orden", de la que hay varias fórmulas. Ofrecemos también algunos otros elementos de uso particular, que pueden libremente omitirse.

Para favorecer la contemplación y meditación de los misterios, enlazamos su enunciado con imágenes artísticas y redacciones evangélicas.

Martes y Viernes:
LOS MISTERIOS DOLOROSOS

Primer misterio: La oración de Jesús en el huerto de Getsemaní.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Segundo misterio: La flagelación de Jesús, atado a la columna.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Tercer misterio: Jesús es coronado de espinas.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Cuarto misterio: Jesús con la cruz a cuestas, camino del Calvario.
Un Padrenuestro, diez Avemarías y Gloria.

Quinto misterio: La crucifixión y muerte de Jesús.

[Terminado el rezo de los misterios correspondientes, suele saludarse a la Virgen en sus "tres purezas" y recitarle la Salve:]

V. Virgen purísima antes del parto.
R. Purifica nuestros pensamientos.
Avemaría

V. Virgen purísima en el parto.
R. Purifica nuestras palabras.
Avemaría

V. Virgen purísima después del parto.
R. Purifica nuestras obras y deseos.
Avemaría

Para más obligar a la Virgen santísima, saludémosla con una "Salve": Dios te salve...

Letanía lauretana


Señor, ten piedad

Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad

Señor, ten piedad

Cristo, óyenos

Cristo, óyenos

Cristo, escúchanos

Cristo, escúchanos

Dios Padre celestial

Ten misericordia de nosotros

Dios Hijo, Redentor del mundo

Ten misericordia de nosotros

Dios Espíritu Santo

Ten misericordia de nosotros

Trinidad Santa, un solo Dios

Ten misericordia de nosotros

Santa María

Ruega por nosotros

Santa Madre de Dios

Ruega por nosotros

Santa Virgen de las vírgenes

Ruega por nosotros

Madre de Cristo

Ruega por nosotros

Madre de la divina gracia

Ruega por nosotros

Madre purísima

Ruega por nosotros

Madre castísima

Ruega por nosotros

Madre virginal

Ruega por nosotros

Madre sin corrupción

Ruega por nosotros

Madre Inmaculada

Ruega por nosotros

Madre amable

Ruega por nosotros

Madre admirable

Ruega por nosotros

Madre del buen consejo

Ruega por nosotros

Madre del Creador

Ruega por nosotros

Madre del Salvador

Ruega por nosotros

Madre de la Iglesia

Ruega por nosotros

Virgen prudentísima

Ruega por nosotros

Virgen digna de veneración

Ruega por nosotros

Virgen digna de alabanza

Ruega por nosotros

Virgen poderosa

Ruega por nosotros

Virgen clemente

Ruega por nosotros

Virgen fiel

Ruega por nosotros

Espejo de justicia

Ruega por nosotros

Trono de sabiduría

Ruega por nosotros

Causa de nuestra alegría

Ruega por nosotros

Vaso espiritual

Ruega por nosotros

Vaso digno de honor

Ruega por nosotros

Vaso insigne de devoción

Ruega por nosotros

Rosa mística

Ruega por nosotros

Torre de David

Ruega por nosotros

Torre de marfil

Ruega por nosotros

Casa de oro

Ruega por nosotros

Arca de la alianza

Ruega por nosotros

Puerta del cielo

Ruega por nosotros

Estrella de la mañana

Ruega por nosotros

Salud de los enfermos

Ruega por nosotros

Refugio de los pecadores

Ruega por nosotros

Consuelo de los afligidos

Ruega por nosotros

Auxilio de los cristianos

Ruega por nosotros

Reina de los ángeles

Ruega por nosotros

Reina de los patriarcas

Ruega por nosotros

Reina de los profetas

Ruega por nosotros

Reina de los apóstoles

Ruega por nosotros

Reina de los mártires

Ruega por nosotros

Reina de los confesores

Ruega por nosotros

Reina de las vírgenes

Ruega por nosotros

Reina de todos los santos

Ruega por nosotros

Reina concebida sin pecado original

Ruega por nosotros

Reina elevada al cielo

Ruega por nosotros

Reina del santo rosario

Ruega por nosotros

Reina de la familia

Ruega por nosotros

Reina de la paz

Ruega por nosotros

Reina de la Orden Franciscana

Ruega por nosotros

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

Perdónanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

Escúchanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo

Ten misericordia de nosotros.

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

Oremos:

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios gozosos:
Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por la intercesión de santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios luminosos:
Dios todopoderoso y eterno, luz de los que en ti creen, que la tierra se llene de tu gloria y que te reconozcan los pueblos por el esplendor de tu luz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios dolorosos:
Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

O bien, cuando se rezan los misterios gloriosos:
Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

V. Ave María Purísima.




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