PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN
Pensamiento bíblico:
Dos cosas te he pedido, Señor, no me las niegues antes de morir: aleja de mí falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: «¿Quién es el Señor?»; no sea que, necesitando, robe y blasfeme el nombre de mi Dios (Prov 30,7-9).
Pensamiento franciscano:
Dice san Francisco: -Donde hay pobreza con alegría, allí no hay codicia ni avaricia. Donde hay quietud y meditación, allí no hay preocupación ni vagancia (Adm 27,3-4).
Orar con la Iglesia:
Oremos confiadamente a Dios, Señor de la vida y de la muerte.
-Para que el mundo descubra la presencia y el amor de Cristo en la Iglesia y en el testimonio de los cristianos.
-Para que sepamos decir, con nuestra solidaridad, a todos los que sufren, quién es y donde está la fuente del verdadero consuelo.
-Para que sepamos decir, con la entrega generosa y gratuita de nuestra vida, a los que yacen sin esperanza, quién es la vida y la alegría.
-Para que sepamos decir, con nuestro respeto y amor a todos, que la vida debe ser procurada, defendida, acrecentada.
-Para que, en nuestras vacaciones, quienes sufrirán una mayor soledad, descubran y experimenten la cercanía de Dios y la nuestra.
Oración: Dios, Padre nuestro, que nos haces revivir y llenas de sentido nuestra vida, escúchanos y ten piedad de nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


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