lunes, 12 de junio de 2017

Cinco maneras de escuchar a Dios

BR. SIMON TELLER, OP

Dios habla a cada uno de nosotros en cada momento de nuestras vidas, de acuerdo con el salmista: “Hoy en día, escuchar la voz del Señor” (Sal 95: 7). Lo que suena como la voz de Dios? Aquí hay cinco maneras en que el Señor nos habla, que también son cinco maneras en que podemos empezar a escuchar en oración a él.
1. En silencio
Tenemos que estar en silencio para escuchar. Para escuchar y reconocer la voz de Dios nos obliga a dejar lo que estamos haciendo, echar nuestras ansiedades y problemas en los pies de Dios, y darle toda nuestra atención. Cuando estamos recogidos en silencio delante de Dios, comenzamos a escuchar su voz.

2. A través de la Escritura
“La palabra de Dios es viva y eficaz” (He. 4:12). La Palabra de Dios no es más que proclamó a la gente en general. Dios habla a través de las palabras de la Sagrada Escritura, sobre todo cuando se proclama en la liturgia. “Obtener el polvo de esa Biblia y canjear su pobre alma!”
3. A través de su conciencia
Cuando examinamos nuestra conciencia, escuchamos la voz de Dios: “En lo profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino que debe obedecer. Su voz resuena, llamándole a amar y hacer el bien y evitar el mal, suena en su corazón en el momento justo ... Su conciencia es el núcleo más secreto del hombre y su santuario. El que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella”(CIC, 1776).
4. A través de la belleza de la naturaleza
Cada criatura tiene la marca del Creador. A través de las maravillas de la naturaleza, Dios nos habla de su propia belleza infinita.
5. A través de otras personas
“Persona significa lo que es más perfecto en toda la naturaleza” (Santo Tomás de Aquino). De todas las maravillas del universo, personas más se asemejan a Dios en su gloria infinita. Cuando interactuamos con nuestros amigos, estamos en comunión con las personas hechas a la imagen de Dios. ¿Cuál es el Señor que nos dice a través de los que amamos?
Nota del editor: Este artículo fue publicado originalmente en Dominicana y se reproduce aquí con permiso.