domingo, 28 de mayo de 2017

La gran alegría de la ascensión del Señor Mt 28, 16-20

La gran alegría de la ascensión del Señor Mt 28, 16-20

Comentario al evangelio.


Previo a la fiesta de pentecostés, a los 40 días llega el gran momento en que Jesús cita a los once en el monte para dar las enseñanzas teológicas que los van acompañar de aquí en adelante, de igual manera en la asamblea eucarística los fieles celebran el momento extraordinario de la ascensión de Jesús, que se va elevando y se pierde entre las nubes, el momento en que el Espíritu sea el protagonista en la Iglesia joven y la que hoy actualmente lleva el Espíritu santo, para desarrollar el tema lo citamos íntegramente en su contenido y posteriormente se expondrá:
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.
Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».
Son varios puntos importantes en estos versos, los cuales tienen un seguimiento: los once acuden y obedecen la orden dada a las mujeres y el ángel en el verso 10: Dijoles entonces Jesús: No temáis, id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán.
Al punto de reunión con Jesús.
De ahí podemos partir para nuestro primer punto e iniciar el comentario: En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Algunas tradiciones dicen que es el monte Tabor donde se transfiguró, ahora después de 40 días de apariciones en Jerusalén nuevamente, radiante ante ellos, después de cumplida la misión de salvación se presenta. Otra tradición dice que es el monte Hermón, realmente no cita la sagrada palabra el lugar, pero es obvio que había lugares específicos de reunión en Galilea con él.
Lo adoraron.
Una de las acciones más comunes al conocer a Jesús en estos días, es la adoración y el Cristo centrismo, conscientes, en plenitud, el hombre inicia una nueva relación con Jesús, llegar al punto de convertirse en un apóstol y darlo a conocer e incluso de defender su fe: “Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.”
Está expresión podría ser debido a la duda de Tomás, o quizá el evangelista omite que iban más discípulos fuera de los once y al manifestarse cada uno ante Jesús estaban asombrados, hay gente que no sabe cómo reaccionar en momentos de un encuentro con Jesús, mientras que unos con naturalidad se postran para adorarlo en este caso “los once” que gozan de sus apariciones por 40 días y no dudan, otros quizá ante lo extraordinario, pues ahí, está vivo, caiga en un momento de confusión. El problema que hay muchos cristianos que no adoran a Jesús porque según es más pequeño que el Padre, que es el hijo, o que es un hombre que fue resucitado por Dios y no merece la adoración, es decir, conscientes “no lo adoran.” ¿por qué será eso?
Nos hace recordar a un grupo nutrido de “no judíos”, “piadosos” que creían en la ley, pero no en su total aplicación, temían según “a Dios judío”, el templo y sus ritos, pero no para circuncidarse, ni hacer el voto de por vida judío, pues así hoy: muchos les gusta el evangelio según, pero no comulgan con la Iglesia, dicen que respetan a Jesús y le creen, pero odian a los católicos, según le cuelgan a Gandhi expresarse muy bien de Jesús pero no para hacerse cristiano, pues así hoy muchos según hablan muy bien de Jesús, pero, “no para convertirse a un verdadero cristianismo”, pastores protestantes que según aman a Jesús y se burlan de la Iglesia destrozando imágenes en vía pública creyendo que a Jesús le agrada el “ridículo” de un líder.
El proceso de adoración es toda la vida, hasta que el cuerpo postrado, el ama y todo lo que es este ante él plenamente rendido, mire hay muchos servidores dentro de la Iglesia, según es gente entregada, sirve, habla de Dios, es más, es capaz en una trasmisión radial decir que cree en la Iglesia y todo, pero… “su pensamiento” no les fiel a Jesús, según esta irritado contra el sacerdote, contra los compañeros de servicio, contra prácticas en la Iglesia, según trabaja en armonía en la diócesis pero es un volcán que arde de pensamientos negativos: ¿cree que adore a Jesús?
Primera máxima teológica: “La autoridad”.
En el libro de Daniel se cita: Dan 7:14 Le dieron poder real y dominio: todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin. El evangelista no da protocolos, Jesús va directo al asunto de la reunión: Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. “Tiene todo el poder”, “todo es suyo”, o la pregunta sería: ¿es menor porque alguien le dio poder que es superior?, ¿cree que Dios es una empresa, donde Jesús es el gerente de planta pero hay un patrón?
La potestad que Jesús tiene la manifestó y la hizo valer durante su vida: “yo soy el camino la verdad y la vida”, “soy la luz del mundo”, “soy la resurrección”, “vengan a mí”, “le mandó al viento”, “le mandó a la lavarse”, “expulsó demonios”, “su enseñanza era con autoridad”, “soy dueño del sábado”, “Lázaro sal”, etc. Todo el evangelio está de la autoridad de Jesús, no es un subalterno, el poder que tiene es divino, celestial, se lo ha dado su Padre que es uno mismo, no hay otro poder, ni Satanás, ni nada, único y efectivo.
Segunda máxima: La misión de evangelizar.
Aquí Jesús es muy claro en el papel principal de la Iglesia: “evangelizar”, a todo el mundo: Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos. El proceso de evangelizar comienza con la preparación de la buena nueva (kerigma), le continua el permanecer y perseverar con las pequeñas comunidades, enseñanzas, discipulado, doctrina, la fe total, es el papel natural de la Iglesia y que hoy con el Papa francisco asume lo vital que es acelerar el paso de la evangelización en un mundo descristianizado.
Es un máxima ineludible, la gente cree que ciertamente, la familia es el primer punto de contacto, pero puede ser la trampa para no salir de confort, “quedarse en casa”, no servir a los que no se les ha anunciado e iniciado la evangelización. Para ello hay que integrarse a la Iglesia, no es sólo “ser dominguero”, ¿qué significa?, pues a todas las naciones, organizadamente en tú parroquia, en el lugar de planeación donde sistemáticamente se dé la evangelización. En pocas palabras: “no son labores aisladas” sino coordinadas, masivas aunque no se descarta por el “testimonio vivo”.
Tercera máxima: Bautismo trinitario.
Para la Iglesia católica el bautismo es trinitario: bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. El bautismo representa la iniciación de la vida cristiana, para el judío la circuncisión, para el budismo su ritual, el islamismo el suyo. El católico no tiene otra forma más que el bautismo. Equivocadamente, muchas denominaciones protestantes vuelven a bautizar, aluden que el bautismo católico no vale porque se debe de hacer adulto la profesión de fe, es tan neófito este argumento y más desesperante que los que se “hacen nuevos devotos a su denominación se dejen bautizar”, el bautismo católico tiene la legalidad, la licitud, la veracidad de que sea cristiano aunque se bautice pequeño. Papas y padrinos asumen la responsabilidad de que es lo mejor para él.
La falta de sacramentos en las denominaciones protestantes hace incomprensible el bautismo, ya que el pequeño más adelante “confirmará” su fe, previa preparación, formación y toma de conciencia, el jovencito, confirmará lo profesado en el bautismo. Mire, hay dizque hermanos, que niegan el bautismo católico porque son pequeños y no tienen capacidad de discernir que le conviene, pero… a sus pequeños los visten de trajecito, los llevan a tocar casa, en casa, los hacen asistir a su reino, les “meten su doctrina”, ¿no les parece más atroz que bautizarles en la fe de pequeños?, ¿no es más aplastante en sus derechos observar lo que los papas ahora profesan?, más bien algo que se les puede echar en cara a los católicos es la “tremenda irresponsabilidad de no cuidar la fe de sus hijos”, dejándolos presa fáciles para los depredadores de fe.
Cuarta máxima: la enseñanza de la fe.
De algo que se puede juzgar a un católico es el tremendo descuido de la fe de su hijo, muchos son incapaces de defender a sus hijos, “los papas modernos”, piensan que es mejor que elija el joven, nada más equivocado, es una obligación dada por Jesús: enséñeles a guardar la fe. ¿Cómo va a creer el joven?, el primero en ser un descuidado es su padre, quizá ese padre este orgulloso de sus hijos porque tienen una carrera, porque tienen un buen puesto, porque tienen una relación con una chica de recursos económicos aunque sus hijos sean unos “ateos”, pero lo aterrante es que lo lleven a la sociedad, trasmitir su ateísmo y muchos padres creen que hacen su chamba de padre católico bien.
El depósito de la fe es invalorable, la fe del cristianismo trasmitida, garantiza la salvación, porque nadie puede enseñar lo que no vive ante s de que le bote en el rostro, sea: ¿Por qué en la prepara su hijo tiene problemas de fe?, ¿será por los maestros que ensayan con sus hijos sus traumas contra Dios?, ¿será que hay libertad por parte del maestro en sacar toda su enfermedad mental con los alumnos?, la prepa es el lugar oficial donde muchos maestros retan a los alumnos a demostrar que existe Dios, los alumnos incapaces de defender su fe se refugian en sus padres sí les tienen confianza, pero accederán cuando los padres imposibilitados de refutar los débiles argumentos de los maestros sabios.
Un padre no se equivoca cuando cuida con cariño y esmero la fe de su hijo, aunque le cueste invertir tiempo en la formación para defender su fe.
La verdad de la confianza.
Jesús cierra para todos su evangelio con las palabras más gratas de confianza, para cumplir la ardua tarea vivir lo más claro, trasparente en Jesús y de darlo a conocer: Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos. A los hombres nos gusta batallar, nos gusta sufrir, no es lo mismo: “vivir la vida con Jesús que sin Jesús”, garantía al que le cree. Muchas promesas de Jesús no se llevan a cabo por la incredulidad de los hombres. Su triste pensamiento popular: “ayúdate que yo te ayudaré”, lo lleva a que él tenga que tener la iniciativa, dejando en segundo término a Jesús, le pone una bisagra al abandono en Jesús y otros tratan de abandonarse, sentándose a esperar el milagro. La vida en Jesús se percibe cuando las acciones mismas parten del trabajo de Jesús y el hombre, así la confianza de que la visión de jesús es más amplia dará mayor certeza a la vida de los hombres
Es fácil de decirlo: el abandono en Jesús parte de que todas las acciones emprendidas sean para glorificarle, en su nombre, tengan un fin a los hermanos, sentando la base, la acción la bendice Jesús llevándola a prosperar o a frenar sino es su designio. El Espíritu santo será el forjador de la fe cuando la pida el hombre, pero… en la práctica, alguien pueda objetar el comentario, no estar de acuerdo, pues los caminos de los hombres no son iguales, pero, hay un común denominador: “el camino de Jesús” y con justa razón se puede confiar o rechazar, sin embargo, el Espíritu santo da motivos para seguir caminado en la fe, todo es confianza en Jesús, que va a estar al final de los tiempos, vida terrena y por su puesto: “En la vida terna”.