miércoles, 28 de diciembre de 2016

El derroche del Padre en Cristo Jesús.

El derroche del Padre en Cristo Jesús.

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El 24 de diciembre pasé una de las mejores noches del año, quizá por eso la tradición diga que es noche buena y es tan buena que la gente se une como una sola iglesia que somos. La causa, es el mismo que Jesús que se puede resumir, que es el derroche de amor del Padre para los hombres. Eran las 10.00 pm y se celebraba la misa solemne para agradecer a Dios, al Padre su amor por enviarnos a Jesús, su advenimiento de Jesús se nos da el 25 de diciembre a lo que llamamos navidad; hay un gran misterio, una sensación de sentir el corazón más frágil para con los hermanos y es que ese derroche en Jesús lo llena todo.

El padre Roberto Guerrero nos comentó en una parte de la celebración eucarística lo que le había sucedido, fue una homilía conmovedora; él nos mencionó que se le acercó un hombre a lo que hoy la gente les dice indigentes, es decir un hermano que vive en pésimas condiciones y le llevaba un pastelillo de regalo, tenga Padre y que pase una maravillosa navidad, esas fueron las palabras de aquel hermano, unas lágrimas rodaron de algunos que estábamos escuchando como rodo en la mejilla del padre Roberto y el padre Roberto le dijo aquel hermano: ¿tienes con quién pasar la navidad hijo?, el silencio que se hizo lo dijo todo, ¡no tenía con quién pasar la navidad, el nudo en la garganta se agolpó, pero aquel hermano le sonrió y le dijo: “la voy a pasar con él” y apunto hacía el nacimiento donde yacía el niño Dios, fue maravilloso, ¡aquel hombre se sentía lleno del amor de Jesús!
Sí, para muchos solo es una fecha, regalos, cena, una posada mayor, pero en ese momento mi corazón quedó abierto para entender el gran derroche del amor del Padre en Cristo, a mí lado me ponía a un hermano en casi las mismas condiciones sin suéter, ni chamarra, el corazón gritaba: dale tu chamarra, dile que lo amas, ¡Qué fácil es ser feliz cuando das!, pero… ¿por qué no lo hago todo el año?, al darnos la paz antes de comulgar aquel hermano se puso una bolsa de hule en su mano, no entendí, fue por sentirse sucio, indigno ante unos que vestíamos con ropa nuevas, fue por alguna enfermedad, fue por respeto a su hermanos, ¡no lo sé!, pero el amor de Dios cayó sobre mi corazón cuando sentí manos de diferente constitución: una mano muy deforme, otra mano hosca, una más de ama de casa que trabaja, otra muy sueve, una más que me apretaba con fuerza, sí, ¡esos son nuestros hermanos y dios nos ha aceptado tal y como somos.
Cada da vez que pienso y medito que me ama Dios tal y como soy, viene a mi mente una aclaración: ¡lo único que no acepta es tú pecado!, será que he comprendido que es lo único que me pone en enemistad con mi Padre amado que se ha derrochado como aquel hijo prodigo al llegar cristo en nuestra vida.
Al terminar la santa misa, se llenó de canticos navideños, algunos se abrazaron, eran las 11.15 pm del 24 listos para regresar al hogar y hacer el acostamiento de quién nos ha nacido, del niño Jesús. Y así viví una navidad extraordinaria, consciente, feliz, con la familia, compartiendo los alimentos, lucecillas, velas, confeti, cantos, el amor de Dios llegaba en Jesús y la luz del Salvador pegó en la familia con gran amor.
No hay duda, Jesús llena toda la vida del hombre, yo sé que se necesita trabajar, se necesita el dinero, el estudio, tantas cosas, pero estos dejan vacíos, el Padre llena con su derroche en Jesús todo el mundo de amor. El Papa Francisco entendió que la Iglesia necesitaba llenarse de la misericordia y amor de Dios y por esa razón celebramos este año santo, un motivo más para pedir la gracia de Dios para creer y vivir en el derroche de Dios que es el amor en Cristo Jesús. Celebremos el amor, la misericordia y dejemos que nuestra alma experimente el amor de Jesús en nuestras vidas.