miércoles, 30 de enero de 2019
Pidamos al Sagrado Corazón, por la educación y de los niños y niñas

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN, POR LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS Y NIÑAS
I
Son los niños y las niñas las flores tempranas del jardín de Cristo y la porción predilecta de su amantísimo Corazón. Jesucristo en su vida mortal manifestó por la niñez singular preferencia. Un pasaje del Santo Evangelio nos muestra al Salvador llamando en torno de sí esas tiernas primicias de su rebaño, y prodigándoles dulces agasajos y recomendándolas a los cuidados y solicitud de los Apóstoles. La Iglesia, heredera del Divino Maestro, no se muestra menos celosa en esta maternal predilección.
Pero también el enemigo muestra decidido empeño en apoderarse de esos corazones; y el mundo le secunda, y muchos padres le favorecen de un modo espantoso en esta obra infernal de robárselos a Dios. ¡El síntoma más pavoroso de nuestros desventurados tiempos es la corrupción de la niñez! Roguemos, pues, hoy, por los niños al Sagrado Corazón.
martes, 29 de enero de 2019
Liturgia de las horas P. Paco Rebollo SIERVOS DEL DIVINO AMOR. OFICIO DE LECTURA, LAUDES, HORAS INTERMEDIAS, VÍSPERAS Y COMPLETAS. 30 DE ENERO MIÉRCOLES III DEL T. ORDINARIO De la Feria. Salterio III


P. Paco Rebollo SIERVOS DEL DIVINO AMOR. OFICIO DE LECTURA, LAUDES, HORAS INTERMEDIAS, VÍSPERAS Y COMPLETAS.
30 DE ENERO MIÉRCOLES III DEL T. ORDINARIO
De la Feria. Salterio III
OFICIO DE LECTURA
INVITATORIO
Si ésta es la primera oración del día:
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
Robert Barron y el camino de la belleza

por Robert Barron / John Allen Jr.
Fuente: Revista Palabra
El obispo auxiliar de Los Ángeles, Robert Barron, es conocido por su tarea evangelizadora a través de los medios digitales
El periodista John Allen Jr. ha escrito en conversación con él el libro Encender fuego en la tierra. Anunciar el Evangelio en un mundo secularizado[1], que Ediciones Palabra ha publicado recientemente. Extractamos uno de los capítulos.
En la tradición cristiana la belleza, la bondad y la verdad se denominan los “trascendentales”, relacionados con las tres capacidades humanas de sentir, desear y pensar. Barron está convencido de que el catolicismo representa la plenitud de las tres y, en la misma medida, defiende que la forma de presentarlo ante la gente es por medio de la belleza.
En un ensayo publicado en 2015 dentro de una antología sobre la catedral de San Patricio, en Nueva York, titulada El legado de la parroquia de Estados Unidos, Barron desarrolló esta idea, tras descubrir que, para mucha gente, hablar hoy de “verdad” resulta chocante, porque lo consideran una forma de imponer los valores y opiniones propios sobre los demás.
“Si se me permite utilizar una metáfora sencilla, cuando un buen entrenador enseña a un niño a jugar al béisbol, no empieza con las reglas ni con los entrenamientos más agotadores, sino con la belleza del juego, con sus sonidos y sus aromas, y con los movimientos armónicos de sus jugadores estrella”. Está absolutamente convencido de que la fe católica es verdadera y buena; pero también lo está de que es atractiva, divertida, plena y vital y, si se consigue que la gente atraviese el ruido de fondo de la cultura, responderán a ella.
Prohibido quejarse

José Benigno Freire, Profesor de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra
El título de estas líneas se lo tomé prestado a Salvo Noè, de su naciente best seller italiano. La venta del libro se acompañaba con un cartel rojo que destacaba el título. Cartel y libro llegaron al Papa Francisco, quien tuvo la ocurrencia de pegar el cartel en la puerta de su despacho. Alguien lo fotografió y lo colgó en la red. La fotografía se convirtió en viral y el libro se tradujo a varios idiomas en pocas semanas. Esconde algunas ideas sugestivas que me apetece comentar; aunque no destriparé el libro por si a alguien le entra la curiosidad de leerlo, cosa que recomiendo sin excesivo entusiasmo.
El autor arremete contra las quejas solo cuando constituyen el comportamiento habitual de una persona. Pues considera disculpables esas quejas súbitas, casi reflejas, ante sucesos o acontecimientos desagradables; mejor nos iría con una respuesta serena, pero eso del autocontrol… falla en ocasiones. Quizá todos hemos sucumbido en ello alguna vez… Lo dañino, por tanto, es el tono vital quejumbroso ante los aconteceres existenciales, ya que las quejas traslucen ciertas carencias en la personalidad. En concreto, Noè señala:
Insatisfacción. Intentaré explicarlo con un ejemplo sencillo: una persona normal y corriente no suele quejarse por no tener un helicóptero, pero tal vez lo haga por no disfrutar de un coche de alta gama… Es decir, el descontento se asienta en el terreno de lo posible o probable. Por lo tanto, quejarse es sentirse falto de algo que, a nuestra consideración, nos es merecido o debido: las cosas no son como nos gustaría que fuesen o como nos parecerían razonables o justas. En otras palabras, nos sentimos víctimas de la injusticia, menospreciados, agraviados, envidiados… o que la suerte nos resultó esquiva. En definitiva, los lamentos pretenden encontrar un chivo expiatorio que explique esa insatisfacción, sin menoscabar nuestra autoestima. Y también suavizar el desencanto y desaliento, buscando la miel de la compasión ajena, cuando se siente la falta de fuerzas o recursos para revertir la situación: victimismo, se llama. El victimismo es la suma del egocentrismo más la insatisfacción.
Mié 30 Ene Evangelio del día Tercera Semana del Tiempo Ordinario - Año Impar

dominicos
“ Nació, creció y dio grano ”
Primera lectura
Lectura de la carta a los Hebreos 10,11-18:
Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente, ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados. Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados. Esto nos lo atestigua también el Espíritu Santo. En efecto, después de decir: Así será la alianza que haré con ellos después de aquellos días dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones y las escribiré en su mente; añade: Y no me acordaré ya de sus pecados ni de sus crímenes. Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.
Salmo
Sal 109,1.2.3.4 R/. Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec
Oráculo del Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies. R/.
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos. R/.
Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré,
como rocío, antes de la aurora. R/.
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec. R/.
Representa a los ángeles y santos": el papel celestial de un servidor de altar, según este sacerdote de la parroquia
Lo que le digo a mis servidores de altar
Chicos, antes de que vayamos a los detalles, quiero que sepan por qué tenemos servidores del altar.
¿Los diáconos y yo necesitamos que traigas el pan, el agua y el vino al altar?
No, podríamos hacer eso nosotros mismos.
No, podríamos hacer eso nosotros mismos.
¿Necesitamos que lleves velas y la cruz y sostengas el libro?
Realmente no. Se supone que el sacerdote extiende sus manos en oración, por lo que no puede sostener el libro, pero podemos ponerlo en el altar.
Realmente no. Se supone que el sacerdote extiende sus manos en oración, por lo que no puede sostener el libro, pero podemos ponerlo en el altar.
¿Necesitamos que toques el timbre, pases la página y nos laves las manos?
No. Podríamos hacer todo eso sin ti.
No. Podríamos hacer todo eso sin ti.
¿QUÉ TENGO YO QUE MI AMISTAD PROCURAS?

¿QUÉ TENGO YO QUE MI AMISTAD PROCURAS?
Muchas veces en las noches, en ese silencio que nos encuentra solamente acompañados de un canto de grillos y nuestros pensamientos volando sin límites, mi mente me juega una buena pasada…; buena, digo yo, porque es ahí donde puedo encontrarme sola con mi alma frente a mi Señor.
¿Cuánto, realmente, nos preguntamos acerca de las gracias que el Señor nos dispensa? ¿Cuánto valoramos su infinito amor, su dulzura en corregirnos, su modo especialísimo de atraernos, su búsqueda constante para que no nos perdamos, su amor incansable de tiempo sin tiempo en recuperarnos?
¡Y cuánto, Amor mío, cuánto te abandono, cuánto te desprecio, cuántas veces te he cambiado por algo de un solo momento, cuánto he corrido sin prestar atención a los avisos, de tu lado alejándome voluntariamente, cuántas veces me he dejado engañar con los enredos de este mundo, cuánto he cerrado mi corazón a tus llamados, cuántas veces he dicho: ahora no, Señor, ya vendrá mañana…, sin pensar que no sé realmente si lo habrá…!
Pero me he engañado, y he tratado de engañarte… ¡Pobre alma la mía, pobrecita!, que no sabe valorar tan gran tesoro, tan alto precio pagado por ella…
Cuando llegue el momento, Señor, de enfrentarme y darte cuentas de todas estas cosas, ¿con qué me presentaré, si nada tengo?
Mis manos estarán cansadas y agrietadas de la vida, y quizás vacías… ¡¡¡Y eso no quiero!!! Quiero llegar y entregarte todo, todo lo que tengo, este corazón pequeño, pero lleno de amor y agradecimiento, mis lágrimas casi agotadas de llorar mis traiciones y alejamientos; un alma limpia quisiera yo darte, un alma que mucho ha pagado sus cuentas en vida, lágrimas que no serán suficientes nunca para satisfacer esas heridas…
Señor, yo sólo quiero corresponder tanto amor, cada día hacerlo con total entrega; aunque cueste, aunque duela…, pero valdrá la pena.
Quiero corresponderte, yo sé que Tú me esperas golpeando sin cesar, sin cansancio, allí estás esperando.
Por eso, en estas noches, donde mi alma sabe que solo Tú y yo estamos así, sin nada escondido, sin nada tapado, quiero mostrarte, Señor, lo que soy y lo que tengo, aunque sé que Tú más que nadie conoce cada uno de mis rincones, cada uno de mis defectos.
Enseñar a los niños a ver películas como arte, no como entretenimiento

Por: Benedict Coughlin
La mayoría de nosotros ve películas, pero ¿por qué? Con demasiada frecuencia, se los ve como nada más que un pasatiempo ligero, aunque posiblemente peligroso; Miramos una película cuando necesitamos relajarnos, o incluso escapar de nuestras preocupaciones. Cuando llega el momento y nos decimos a nosotros mismos "me siento como una película", queremos decir que queremos salir durante unas horas y ver una de las pocas películas decentes que hemos visto antes o algo así. no va a tomar mucho esfuerzo, después de todo, queremos relajarnos.
No deseo reclamar para las películas un lugar junto a las grandes obras de Mozart, Bach, Rembrandt y Turner, pero sí quiero proponer que relegar la película al dominio de un pasatiempo es un error, un error que niega un mundo de Belleza y una faceta de nuestra educación para aquellos que esperamos guiar a lo largo del camino de la verdad y la belleza. San Juan Pablo II declaró que 'El juicio general de la Iglesia de esta forma de arte, como de todo arte genuino, es positivo y esperanzador. Hemos visto que las obras maestras del arte de hacer películas pueden ser desafíos en movimiento para el espíritu humano, capaces de tratar en profundidad temas de gran significado e importancia desde un punto de vista ético y espiritual ". Tolstoi, una autoridad improbable en el arte de hacer películas, vio la película como un maravilloso paso más allá del teatro, rompiendo las dificultades del ritmo inherente al escenario. y permitir la mezcla de emoción y experiencia de una manera nueva y poderosa. La ingeniosa combinación de emoción y experiencia es la clave para el poder del cine.
Enseñar a los niños a disfrutar de una película
Dos enemigos sutiles de la santidad

En cualquier viaje es probable que haya puntos de desafío y dificultad, tormentas y amenazas a nuestra seguridad. La vida espiritual no es diferente. Puede haber ataques desde fuera de nosotros, pero lo más peligroso es lo que viene desde dentro. Las percepciones que tenemos sobre nuestro papel y el papel de Dios en nuestra santidad determinarán mucho. La santidad debe ser nuestro único y verdadero motivo. Sin embargo, ese motivo debe ser constante y vigorosamente purificado. La santidad no es solo una palabra o un entendimiento, es una relación íntima y delicada que siempre debe ser protegida. Para protegerlo bien, debemos saber cuáles son las amenazas reales.
El Papa Francisco continúa en el capítulo 2 de Gaudete et exsultate (En el llamado a la santidad) con un enfoque en algunas amenazas a nuestra santidad en el mundo contemporáneo, así como instrucciones de los labios de nuestro Salvador sobre cómo obtener un "bendito" (santo ) vida. Primero, debemos enfrentarnos a nuestros enemigos, y luego nos convertiremos en ejemplos de cómo Dios siempre es victorioso. Para empezar, debemos echar un buen vistazo a nuestros enemigos.
Hay dos enseñanzas antiguas y falsas de nuestra historia que nunca se han desvanecido desde que aparecieron por primera vez. Estas herejías se llaman gnosticismo y pelagianismo. El Santo Padre hace un trabajo fenomenal explicando estas teorías largas y aparentemente extintas.
Gnosticismo
Dios piensa en mí.


También hay un lugar en el Infierno para mí, pero Dios no quiere que lo ocupemos, aunque nos deja libertad para poder elegir entre uno y otro lugar.
Cristo, que es Dios, ha pensado en nosotros cuando en el Huerto de los Olivos sudó sangre al contemplar la inminente pasión que se le presentaba, y caminó decidido al sufrimiento pensando en nosotros, pensando en mí, porque Él es Dios y pudo pensar en cada uno de nosotros al mismo tiempo, y por amor a mí, se entregó al dolor.
Dios me ha dado la Eucaristía pensando en mí, para que tenga fuerzas en el camino de la vida.
Y Dios piensa en mí en cada cosa que me sucede, preparando todo para mi bien.
Es cierto que a veces padecemos mucho en este mundo, pero tenemos que meditar y reflexionar si esas desgracias no nos vienen porque estamos alejados de Dios, por no cumplir los diez mandamientos. Porque todos los males y desgracias vienen del pecado. Recordemos en el Evangelio cuando el Señor curó a aquél paralítico que estaba así hacía treinta y ocho años. Jesús lo curó y le advirtió: “Has sido curado, no peques más, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”. Dando a entender con ello que el pecado es la causa de todos los males.
Es cierto que a veces sufrimos inocentemente, pero es por la solidaridad que tenemos todos los hombres, y entonces sufrimos por los pecados de los demás, como el mismo Cristo, que no tenía pecado, pero que sufrió infinitamente por muchos pecadores.
Dios piensa en mí, y dispone todo admirable y sabiamente para mi bien. Y mucho más haría el Señor si le rezáramos más, puesto que Él tiene incontables gracias y favores para darnos, pero a condición de que se las pidamos con la oración. Si no rezamos, entonces Dios no nos podrá otorgar todos esos dones y gracias que, desde toda la eternidad ha preparado para cada uno de nosotros.
El Señor ha puesto ante nosotros la Vida y la Muerte, la Bendición y la Maldición, en nosotros queda elegir qué es lo que queremos. Pero debemos tener en claro que Dios quiere para nosotros la Vida y la Bendición, aunque respeta nuestra libertad. El que nos creó sin nosotros, no nos salvará sin nosotros.
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Santísima Virgen.
¡Gracias por difundir este mensaje!
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