sábado, 17 de diciembre de 2022

Muerte

 


¡Mi vida católica!

¡Un camino de conversión personal!


Muerte
Meditaciones opcionales
Persevera en las siguientes tres meditaciones si te sientes llamado a hacerlo. Pueden presentar un contenido difícil, pero la comprensión profunda del contenido proporcionará una base esencial para posteriores reflexiones sobre el perdón, la misericordia y la unión con Dios. Saltarse estas meditaciones fundamentales es como construir una casa sin cimientos. Eventualmente, la casa se derrumbará. Así es con la vida espiritual. Sin un conocimiento profundo de tu pecado, muerte, juicio y la posibilidad del Infierno, no puedes avanzar hacia la redención y la nueva vida.
Formato para la Hora Santa
Muerte
Pocas personas reflexionan regularmente sobre la realidad de que algún día morirán. Pero cuanto mayor te haces, más fácil es hacerlo. Tómate un momento para pensar en esa humilde verdad. (Reflejo silencioso)
Cuando comparas la duración de esta vida con la eternidad, es como comparar un átomo con todo el Universo creado. Sin embargo, muy a menudo puedes vivir como si esta vida (este “átomo”) fuera todo lo que tienes, cuando en cambio Dios te ha otorgado una eternidad entera. Puede que no entiendas que esta vida no es más que una preparación para la eternidad. Es inmensamente breve en comparación con la vida eterna que nos espera. ¿Qué tan bien te estás preparando?
Su eternidad será vivida en el Cielo o en el Infierno. Cualquiera de las dos es una posibilidad real dependiendo de lo que creas y de las elecciones que hagas. Pero antes de mirar a la eternidad, mira la puerta de entrada a la eternidad: La muerte. ¿En qué día morirás? ¿Será pronto? ¿Será dentro de muchos años? Pocas personas reflexionan sobre la muerte porque, para la mayoría, la muerte está muy lejos. Pero no saber cuándo vas a morir es una pobre excusa para no considerarlo con esperanzada anticipación. Puede que sea pronto, puede que sea más tarde, pero el día llegará para todos nosotros. Haz una nueva pausa para pensar en el día de tu muerte. Trata de imaginar cómo será. (Reflejo silencioso)
Cuando mueras, se establecerá tu destino eterno. Imagínese en su lecho de muerte mirando hacia atrás sobre su vida y enfrentando su entrada pendiente a la eternidad. En ese momento, ¿te arrepentirás? Si es así, ¿cuáles serán? ¿O estarás en paz, lleno de gratitud por las muchas elecciones que hiciste y la gracia que recibiste? (Reflejo silencioso)
Cuando mueras, ¿desearías ganar más dinero, ser más popular, lograr un mayor reconocimiento, tener más educación, etc.? Ojalá no. (Reflejo silencioso)
Cuando mueras, ¿te arrepentirás de no haber amado más? ¿No pasar más tiempo con la familia? ¿No perdonar? ¿Vivir una vida autoindulgente? ¿Guardar rencor, ser cruel, deshonesto, etc.? (Reflejo silencioso)
Cuando mueras, ¿estarás lleno de gratitud por haber vivido esta vida preparándote para la eternidad? ¿Que buscaste la virtud con todo tu corazón? ¿Que oraste fervientemente, diariamente y durante toda tu vida? ¿Que buscaste diariamente perdonar, reconciliar, mostrar compasión y misericordia, tratar a los demás con la mayor bondad y respeto, buscar la voluntad de Dios con todas tus fuerzas, etc.? Ojalá todo lo anterior.

La muerte lo cambia todo. Es la puerta de entrada a la eternidad. Pero tu eternidad está preparada para ahora. Resuelve vivir para ese momento de tu muerte y prepárate para ello con todo tu corazón para que cuando estés a las puertas de la muerte, lo hagas con gran confianza, esperanza y anticipación de las grandes cosas que te esperan. Haga su resolución personal ahora. (Reflejo silencioso)




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