jueves, 15 de diciembre de 2022

Día Quince – Escuchar y Observar la Palabra de Dios

 



¡Mi vida católica!

¡Un camino de conversión personal!


Día Quince – Escuchar y Observar la Palabra de Dios.
Mientras él hablaba, una mujer de entre la multitud gritó y le dijo: “Bendito el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron”. Él respondió: “Más bien, bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan”. Lucas 11:27-28
Durante el ministerio público de Jesús, una mujer en la multitud llamó a Jesús, honrando a Su madre. Jesús la corrigió en cierto modo. Pero Su corrección no fue la que disminuyó la bienaventuranza de Su madre. Más bien, las palabras de Jesús elevaron la bienaventuranza de Su madre a un nuevo nivel.
¿Quién más que nuestra Santísima Madre diariamente “escucharía la palabra de Dios y la observaría” con perfección? Nadie fue más merecedor de esta elevación a la bienaventuranza que nuestra Santísima Madre.
Esta verdad fue especialmente vivida estando ella al pie de la Cruz, ofreciendo a su Hijo al Padre con pleno conocimiento de Su sacrificio salvífico y con pleno consentimiento de su voluntad. Ella, más que cualquier otro seguidor de su Hijo, entendió las profecías de antaño y las abrazó con completa sumisión.
¿Y usted? Al mirar la Cruz de Jesús, ¿puedes ver tu propia vida unida a la Suya en la Cruz? ¿Eres capaz de abrazar las cargas del sacrificio y la entrega que Dios te está llamando a vivir? ¿Eres capaz de observar cada mandato de amor de Dios, sin importar cuánto te pida? ¿Eres capaz de “oír la palabra de Dios y observarla”?
Reflexionad, hoy, sobre la verdadera bienaventuranza de la Madre de Dios. Abrazó plenamente la palabra de Dios y la observó a la perfección. Como resultado, fue bendecida más allá de toda medida. Dios también desea bendecirte en abundancia. El único requisito de estas bendiciones es la apertura a la palabra de Dios y su plena aceptación. Comprender y abrazar el misterio de la Cruz en tu vida es verdaderamente la fuente más rica de las bendiciones del Cielo. Comprende y abraza la Cruz y serás bendecido con nuestra Santísima Madre.
Queridísima Madre, permitiste que los misterios del sufrimiento y muerte de tu Hijo penetraran en tu mente y suscitaran una gran fe. Como entendiste, también asentiste. Te agradezco tu perfecto testimonio y rezo para poder seguir tu ejemplo.
Madre mía, atráeme a las bendiciones que te fueron otorgadas por tu Hijo. Ayúdame a encontrar un gran valor en abrazar libremente la Cruz. Que siempre vea la Cruz como la fuente de las mayores alegrías de la vida.
Mi sufriente Señor, te miro con tu propia madre y oro para poder verte como ella te ve. Ruego que pueda comprender la profundidad del amor que motivó tu total entrega. Derrama Tus abundantes bendiciones sobre mí mientras busco entrar más plenamente en este misterio de Tu vida y sufrimientos. Yo sí creo, amado Señor. Por favor ayuda mis momentos de incredulidad.

Madre María, ruega por mí. Jesús, en Ti confío.

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