¡Mi vida católica!
No te preocupes
18 de junio de 2022
Sábado de la Undécima semana del Tiempo ordinario
Lecturas para hoy
“¿Puede alguno de ustedes, afanándose, añadir un solo momento a la duración de su vida?... busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán además. No te preocupes por mañana; el mañana se arreglará solo”. Mateo 6:27 y 33-34
Este es un consejo que todos debemos escuchar. Pero, como dice el refrán, "es más fácil decirlo que hacerlo".
Preocuparse puede convertirse para algunas personas en una parte normal de la vida. Las cosas por las que nos preocupamos todos los días pueden incluir una gran variedad de preocupaciones. Las finanzas, las relaciones, el trabajo, la familia, la salud y muchas otras cosas en la vida pueden ser la causa de mucha preocupación, miedo, ansiedad e incluso depresión. La preocupación excesiva puede convertirse realmente en una carga pesada si no se maneja adecuadamente.
Entonces, ¿cuál es la forma correcta de lidiar con las cosas que te preocupan? Confianza. Confía en Dios, en Su fidelidad, en Su amor que todo lo consume por ti y en Su providencia. Él te ama y se preocupa por ti más de lo que jamás sabrás. Y Él está al tanto de cada detalle y problema que pueda enfrentar.
Si entendiéramos verdaderamente el amor de Dios y su infinita sabiduría, no nos preocuparíamos por nada. Podríamos confiar y entregarnos todos los días a Él y dejaríamos que Él entre y nos dirija en la esperanza según Su plan perfecto para nuestras vidas. Pero, como se mencionó anteriormente, es más fácil decirlo que hacerlo.
Otro factor clave para superar las preocupaciones y ansiedades de la vida es buscar la Verdad. Conocer la verdad nos libera y nos permite ver la mano de Dios trabajando incluso en las situaciones más difíciles. Dios nunca nos abandona aunque a veces se sienta así. Si podemos buscar Su voz, Su voluntad, Su sabiduría y Su verdad, será mucho más fácil depositar nuestra confianza en Él. Y cuando ponemos nuestra confianza en Él, encontramos paz en nuestra alma y sentimos que se desvanece el peso de nuestra preocupación.
Reflexiona, hoy, sobre aquello que más te preocupa. Puede ser un miedo extremadamente pesado y agobiante. O puede ser solo este pensamiento constante en el fondo de tu mente. Cualquiera que sea tu caso, trata de identificar lo que parece agobiarte más y es la mayor fuente de preocupación. Luego trate de buscar la verdad de Dios según se aplica a su situación para que luego pueda rendirse con confianza a Su plan perfecto para su vida.
Señor de perfecta sabiduría, confío en Ti, pero tampoco confío lo suficiente. Cuando las cargas y preocupaciones de la vida me agobian, ayúdame a entregarte esas preocupaciones. Jesús, en Ti confío
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