viernes, 10 de junio de 2022

Evitación del pecado 10 de junio de 2022 Viernes de la Décima Semana del Tiempo Ordinario

 



Reflexiones Católicas Diarias
¡Mi vida católica!

Evitación del pecado
10 de junio de 2022
Viernes de la Décima Semana del Tiempo Ordinario
Lecturas para hoy

“Si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder uno de tus miembros, que arrojar todo tu cuerpo a la gehena. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtala y tírala.” Mateo 5:29-30a

¿Jesús realmente quiere decir esto? ¿Literalmente?

Podemos estar seguros de que este lenguaje, que es escandaloso, no es un mandato literal, sino más bien una declaración simbólica que nos ordena evitar el pecado con gran celo y evitar todo lo que nos lleva al pecado. El ojo puede entenderse como una ventana a nuestra alma donde residen nuestros pensamientos y deseos. La mano puede verse como un símbolo de nuestras acciones. Así, debemos eliminar todo pensamiento, afecto, deseo y acción que nos lleve al pecado.

La verdadera clave para entender este pasaje es dejarnos afectar por el lenguaje poderoso que usa Jesús. No duda en hablar de manera escandalosa para revelarnos la vocación que tenemos que afrontar con mucho celo lo que lleva al pecado en nuestra vida. “Sáquenlo… córtenlo”, dice. En otras palabras, elimina tu pecado y todo lo que te lleva a pecar de manera definitiva. El ojo y la mano no son pecaminosos en sí mismos; más bien, en este lenguaje simbólico se habla de ellas como aquellas cosas que llevan al pecado. Por lo tanto, si ciertos pensamientos o ciertas acciones te llevan a pecar, estas son las áreas a enfocar y eliminar.

Con respecto a nuestros pensamientos, a veces podemos permitirnos detenernos excesivamente en esto o aquello. Como resultado, estos pensamientos pueden llevarnos al pecado. La clave está en “arrancar” ese pensamiento inicial que produce el mal fruto.

En cuanto a nuestras acciones, a veces podemos ponernos en situaciones que nos tientan y nos llevan al pecado. Estas ocasiones de pecado deben ser cortadas de nuestras vidas.

Reflexiona hoy sobre este lenguaje tan directo y poderoso de nuestro Señor. Que la contundencia de Sus palabras sea un ímpetu para el cambio y la evitación de todo pecado.

Mi exigente Señor, me arrepiento de mi pecado y te pido misericordia y perdón. Por favor, ayúdame a evitar todo lo que me lleva al pecado ya entregarte todos mis pensamientos y acciones todos los días. Jesús, en Ti confío



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