Jueves semana once Tiempo Ordinario (16 junio 2022)
De Corazón a corazón: Ecli (Sir) 48,1-14 (Elías: “Su palabra abrasaba como antorcha”); Mt 6,7-15 (“Vuestro Padre sabe lo que necesitáis… Padre nuestro”)
Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: La historia de la humanidad está amasada por la presencia de Dios que habla al corazón, también por medio de nuestros hermanos, de los acontecimientos y de la creación entera. Para relacionarse con Dios, basta con abrir el corazón dejando entrar en él su mirada de Padre; entonces es posible devolverle el reflejo de su mirada. Pero esto sólo es posible si Jesús, la Palabra personal de Dios, vive en nosotros, comunicándonos el Espíritu Santo. Orar es alegrarse filialmente de su presencia: nos ama tal como somos. Desde los inicios del cristianismo, la comunidad cristiana ha orado prestando su voz y su corazón a Cristo resucitado presente.
*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: La oración del “Padre nuestro” construye la historia personal y comunitaria, moldeada según el mandato del amor. Desde el seno de María, Jesús, concebido por obra del Espíritu Santo, se ofrecía al Padre con la actitud filial resumida en esta oración, suya y nuestra, que construye la civilización del amor (cfr. Heb 10,5-7).

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