SEGÚN LOS ESCRITOS DE SAN FRANCISCO
por Martin Steiner, OFM
1) Espiritualidad de la acción (y II)
Seguir a Cristo es comulgar con su obediencia. Por eso, los que se unen a la fraternidad, cuya Regla de vida es el Evangelio, son «recibidos a la obediencia» (2 R 2,11), por la que procuran someterse en todo al Señorío de Dios. Ahora bien, Dios manifiesta su voluntad por intermediarios humanos. De este modo hace a la obediencia crucificante, incluso desconcertante, pero también la salva de las ilusiones. El obediente queda desligado del apego a su propia razón y emplazado para probar el valor de su fidelidad a Dios por la acción: «Y si alguna vez el súbdito ve algo que es mejor y de más provecho para su alma que lo que le manda el prelado, sacrifique lo suyo voluntariamente a Dios y procure, en cambio, poner por obra lo que le manda el prelado. Pues esta es la obediencia caritativa, porque cumple con Dios y con el prójimo» (Adm 3,5-6).
La acción evangélica como se ve tiene, pues, a Dios por fin. De este modo, ella hace al hombre libre, liberado de la tiranía del «qué dirán»: «Y, aunque los tachen de hipócritas, sin embargo, no cesen de obrar bien» (1 R 2,15).
Francisco insiste, finalmente, sobre la prioridad de la acción para los dos componentes «horizontales» de la vida evangélica: el amor fraterno y la misión.
- El amor fraterno debe vencer no pocos obstáculos en nosotros. Por la acción es como lo conseguirá. Francisco escribe a los fieles: «Y amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos. Y si alguno no quiere (¿otra vez?) amarlos como a sí mismo, al menos no les haga el mal, sino hágales el bien» (2CtaF 26-27; ParPN 10). Pedagogía activa que puede transformar progresivamente el corazón. Por otro lado, Francisco sabe que nadie evitará toda ofensa hecha a un hermano; también en tal caso la reconciliación ha de hacerse con obras: «Es siervo fiel y prudente el que en ninguna caída tarda en reprenderse interiormente por la contrición, y exteriormente por la confesión y la satisfacción de obra» (Adm 23,3). Nadie está seguro tampoco de que nunca tendrá enemigos. Cristo exige amar a los enemigos. ¿Cómo? «Ama de veras a su enemigo el que no se duele de la injuria que le hace, sino que por el amor de Dios se requema por el pecado que hay en su alma. Y muéstrele su amor con obras» (Adm 9,2-3).
En cuanto a la vida interna de la fraternidad franciscana, ella tiene por norma ese principio de acción que es la Regla de Oro del Evangelio: «Todo lo que querríais que hicieran los demás por vosotros, hacedlo a vosotros por ellos» (Mt 7,12; 1 R 4,4). Imposible señalar aquí todas las aplicaciones que Francisco hace de este principio evangélico. Siempre se trata de mostrar el amor mutuo por las obras, de no amar de palabra y de boca, sino con obras y de verdad (Mc 2,18; 1 Jn 3,18; 1 R 11,6).
- La misión franciscana en el mundo es, ante todo, testimonio de vida tributado a Cristo. También aquí la acción ocupa el primer puesto: « Guardad sus mandamientos con todo vuestro corazón y cumplid sus consejos perfectamente. Alabadlo porque es bueno, y enaltecedlo en vuestras obras; pues para esto os ha enviado al mundo entero, para que de palabra y de obra deis testimonio de su voz» (CtaO 7-9). No todos tienen el don de la palabra, «pero todos los hermanos prediquen con las obras» (1 R 17,3). Las luces que Dios les da no son, por cierto, para ellos solos, sino para el mundo. Pero deben ante todo «darlas a conocer a los demás por las obras»; «y son vivificados por el espíritu de las divinas letras quienes no atribuyen al cuerpo toda la letra que saben y desean saber, sino que con la palabra y el ejemplo se la restituyen al Altísimo Señor Dios, de quien es todo bien» (Adm 21,2; 7,4).
Hora es ya de concluir esta reflexión que esperamos no haya sido pesada. Se trataba, por el momento, sencillamente de hacer captar hasta qué punto para Francisco la acción es el signo de la autenticidad. Resultaría fácil apoyar esta constatación con su propia vida, tal como nos la cuentan sus biógrafos.
[Cf. el texto completo en Selecciones de Franciscanismo, núm. 22 (1979) 117-131
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