Jueves semana veinte del Tiempo Ordinario (18 agosto 2022)
De Corazón a corazón: Ez 36,23-28 (“Os daré un corazón nuevo… infundiré mi espíritu en vosotros”); Mt 22,1-14 (“La boda está preparada… a cuantos encontréis, invitadlos a la boda”)
Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: Las palabras que usa Jesús llegan al corazón, porque su amor es auténtico. Su venida al mundo, como Hijo de Dios hecho hombre, la describe como unas bodas, a las que todos somos invitados. “El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre” (GS 22). Esta realidad se concreta en una vida de intimidad con él, que quiere compartir con toda la humanidad. Es la "nueva Alianza", pacto de amor. El Señor nos acompaña como “consorte” (esposo), compartiendo nuestro mismo caminar histórico.
*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: “Nuestra Señora nos enseña mucho. Cuando acoges a María, la Madre, en tu vida, nunca pierdes el centro, que es el Señor” (Papa Francisco, 6 agosto 2022)

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