jueves, 12 de mayo de 2022

Reflexión 132: El Dios Incomprensible

 




Reflexiones diarias sobre la Divina Misericordia
365 Días con Santa Faustina

Reflexión 132: El Dios Incomprensible

Una tendencia común que todos tenemos es la curiosidad. Fácilmente nos volvemos curiosos acerca de casi todo, deseando saber. Revistas, reportajes, programas, cotilleos diarios, etc., todos tienen como finalidad la satisfacción de nuestra curiosidad. Esta curiosidad debe convertirse en deseo de conocer a Dios y todo lo que Él nos habla. Pero, dicho esto, también debemos saberque no podemos saber. La sabiduría y la Voluntad de Dios están tan lejos de nuestras mentes y corazones limitados que nunca seremos capaces de comprender su misterio. La vida es un misterio. La lucha y las dificultades son misterios. El amor es un misterio. Y, sin embargo, al enfrentar humildemente los innumerables misterios de la vida, también enfrentamos el incomprensible misterio de Dios. Curiosamente, saber que no sabemos y comprender que no podemos entender, nos presenta el gran misterio de Dios. Ante este Misterio incomprensible, estamos en la presencia de Dios. ¡Este es un regalo! Este silenciamiento de nuestro entendimiento ante el misterio de Dios nos permite afrontar la vida en la fe. La fe es una forma de conocer sin comprender plenamente. Es un don que nos permite caminar por la vida en la oscuridad, pero con claridad y certeza (Ver Diario#651).

¿Encuentras que no entiendes a Dios o sus caminos? Miras tu vida y te preguntas, "¿Por qué esto?" o "¿Por qué eso?" o “¿Dónde está Dios en todo esto?” Dios y sus caminos son un misterio. Pero, como misterio, estás invitado a entrar con las tinieblas de la fe. Esto solo tendrá sentido si dejas que el Espíritu Santo penetre en tus pensamientos y te enseñe de una manera nueva. Su “comprensión” de la Mente y Voluntad de Dios no será tanto como otras formas de conocimiento; más bien, su conocimiento será nuevo, cierto, claro, profundo y, sin embargo, misterioso al mismo tiempo. Permítete ser enseñado por la fe y podrás enfrentar todos y cada uno de los misterios y dificultades que encuentres en la vida.

¡Señor, oh Misterio Incomprensible! Me presento ante Ti con asombro y en la oscuridad. Sin embargo, en la oscuridad de mi entendimiento, reafirmo mi fe y confianza en Ti. Al enfrentar el misterio de mi vida y, más aún, el misterio de Tu vida, te permito consumirme con el don de la fe. Ayúdame a creer sin ver y a saber sin entender. Lo más importante es que deseo y elijo entregar mi vida a Ti, oh Misterio Incomprensible, y te elijo a Ti por encima de todo. Jesús, en Ti confío




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