martes, 10 de mayo de 2022

El lenguaje de Jesús 10 de mayo de 2022 Martes de la IV semana de Pascua

 




Reflexiones Católicas Diarias
¡Mi vida católica!

El lenguaje de Jesús
10 de mayo de 2022
Martes de la IV semana de Pascua
Lecturas para hoy

San Damián de Veuster de Moloka'i, Sacerdote—Estados Unidos Memorial Opcional

San Juan de Ávila, Presbítero y Doctor de la Iglesia—Memoria Facultativa

Jesús caminó por el área del templo en el Pórtico de Salomón. Entonces los judíos lo rodearon y le dijeron: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si eres el Cristo, dínoslo claramente”. Jesús les respondió: “Os lo he dicho y no creéis”. Juan 10:24–25

Esta declaración de Jesús puede haber dejado a sus seguidores confundidos. Querían creer que Jesús era el Mesías, por lo que le pidieron que les dijera claramente si Él era el Mesías. ¿Y cómo respondió Él? Les dice que ya les dijo y no creyeron. Esta es una situación interesante.

Lo primero que hay que decir sobre esto es que Jesús no estaba siendo crítico. Él les estaba ayudando a entender Su lenguaje. Les estaba ayudando a entender que la respuesta a su pregunta no era simplemente que Jesús les dijera: “¡Yo soy el Mesías!”. Más bien, la respuesta a su pregunta tenía que venirles del Padre Celestial, hablada a sus corazones mientras escuchaban a Jesús y eran testigos de Sus milagros. La respuesta les iba a ser dada por el don de la fe que había que recibir desde dentro. Este don de la fe les daría la certeza que tanto deseaban.

Lo mismo es cierto con nosotros. Quizá has querido que Dios bajara del cielo alguna vez y te dijera “simplemente” la respuesta a tal o cual pregunta. Pero Él no hace eso. Lo hace a Su manera perfecta con Su lenguaje perfecto. Es el lenguaje de la fe y requiere una completa sumisión de nuestras mentes y voluntades a Dios para escuchar y entender. Esta es la única manera de convertirse en la forma en que Dios quiere que seamos.

Reflexiona hoy sobre lo bien que escuchas hablar a Dios. Lo más probable es que puedas aprender a escucharlo más claramente, discerniendo Su voz de Verdad. Mientras lo escuchas, déjate convencer completamente de todo lo que Él dice. Y deja que esa profunda convicción gobierne tu vida.

Señor de toda verdad, muchas veces no me permito oírte claramente a través del don de la fe. A menudo quiero la respuesta fácil a las preguntas difíciles. Ayúdame a crecer en la paciencia para que pueda conocerte y permitirte convertirte en mi verdadero Pastor. Jesús, en Ti confío.

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