sábado, 14 de mayo de 2022

Compartir en Cristo


Domingo quinto de Pascua, Año C (15 mayo 2022)

De Corazón a corazón: Hch 14,21-27 (“es necesario pasar muchas tribulaciones para entrar en el Reino”); Ap 21,1-5 (“hago nuevas todas las cosas”); Jn 13,31-35 (“que os améis como yo os he amado”).

Contemplación, vivencia, misión: Afrontar la realidad para construirla amando, es el secreto de nuestro caminar histórico, donde Cristo, clave de la historia (“alfa y omega”), construye con nosotros un mundo nuevo en el que reinará el amor. La vida es hermosa cuando se convierte en el “sí” de donación a Dios y a los hermanos, con el mismo amor de Cristo. Es el milagro que Cristo hace todos los días en el corazón de quienes le siguen de verdad.“Todas las naciones de la tierra […] comparten un destino común” (Fratelli tutti, n.96). El mandato del amor será una realidad (un don de Dios) si lo anunciamos con el testimonio. “Nos apremia el amor de Cristo al considerar que … Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos” (2Cor 5,14-15).

*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: Esta donación, resumida en un “sí”, fue la respuesta de María. Entonces se hace realidad la “utopía” cristiana, porque “para Dios no hay nada imposible” (Lc 1,37).


 

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