De Corazón a corazón: Hch 12,24-13,5 (“La palabra del Señor crecía y se multiplicaba”); Jn 12,44-50 (“Yo he venido como luz al mundo, para que todo el que crea en mí no quede en tinieblas”)
Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: El camino de la vida queda iluminado sólo por Jesús, “la luz del mundo”, porque todo ha sido creado por él, que es la “Palabra” personal del Padre. La "Palabra" es el mismo Jesús. Cuando la escuchamos en el corazón, "crece" en nosotros y fecunda toda la humanidad, más allá de las fronteras de la fe. Jesús sigue siendo "la luz" que orienta a todas las personas de buena voluntad. Sin su luz, el error, la mentira y el chantaje campean a sus anchas.
*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: “La palabra del Crucificado al discípulo – a Juan y, por medio de él, a todos los discípulos de Jesús: «Ahí tienes a tu madre » (Jn 19, 27) – se hace de nuevo verdadera en cada generación” (Benedicto XVI, Deus Caritas est, n.42). Y se actualiza en cada celebración eucarística.
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