Lunes semana quinta de Pascua (16 mayo 2022)
De Corazón a corazón: Hch 14,5-18 ("Anunciaban la Buena Nueva… Os predicamos que os volváis al Dios vivo"); Jn 14,21-26 ("Si alguno me ama, yo me manifestaré a él… mi Padre le amará, vendremos a él y haremos en él nuestra morada")
Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: Los primeros Apóstoles transmitieron lo que habían visto y oído del mismo Jesús; no se predicaron a sí mismos ni transmitieron ocurrencias personalistas. Lo más hermoso que nos ha regalado Dios es ser sus hijos, participar de su misma vida, tenerle presente en nosotros mismos como en su propio “hogar”, donde él convive y se da a sí mismo. Es la “Buena Nueva” que nos ha traído Jesús. Amando a Jesús, el Hijo de Dios hecho nuestro hermano, le conocemos a él de verdad y entramos a forma parte de la familia de Dios “vivo” que es “Amor”: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sólo el Espíritu Santo, comunicado por Jesús, nos puede revelar el significado pleno de su mensaje.
*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: Con ella aprendemos a vivir la inhabitación de Dios en nosotros como en el "hogar" de Nazaret, la "casa solariega" de la Sagrada Familia. "Cercana a Cristo, junto con José, en la vida oculta de Nazaret, presente al lado del Hijo en los momentos cruciales de su vida pública, la Virgen es maestra de seguimiento incondicional y de servicio asiduo" (S. Juan Pablo II, VC 28)

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