Viernes semana segunda Cuaresma (18 marzo 2022)
De Corazón a corazón: Gén 37,3-28 (Historia de José); Mt 21,33-46 ("A mi hijo lo respetarán… Lo echaron fuera de la viña y lo mataron")
Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: Las figuras emblemáticas del sufrimiento humano en la historia salvífica (Abel, José, Profetas, los Inocentes…) recobran su verdadero sentido a la luz de Cristo. La agonía de Cristo continúa en la humanidad sufriente. La humanidad entera (simbolizada por Israel y la Iglesia) sigue siendo la viña amada. En cada criatura y en cada acontecimiento, el Padre nos da a su Hijo como “consorte” (que comparte nuestra vida) y como razón de ser de todas las cosas. Seguimos “crucificando” al Hijo cuando no tenemos tiempo según nuestra escala de valores equivocada y cuando campean nuestras preferencias al margen de los planes salvíficos de Dios Amor.
*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: María ya experimentó este rechazo cuando en Nazaret quisieron despeñar a Jesús (cfr. Lc 4,29). “Que la Virgen María, cuya humildad miró Dios, la Virgen del silencio … nos ayude a purificar nuestra mirada y nuestro modo de hablar” (Papa Francisco, 27 febrero 2022).
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