Jueves semana segunda Cuaresma (17 marzo 2022)
De Corazón a corazón: Jer 17,5-10 (“El que se fía del Señor es como el árbol plantado a las orillas del agua”); Lc 16,19-31(“Había un hombre rico… y un pobre llamado Lázaro”)
Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: Sólo el “nombre” del pobre Lázaro está en el corazón de Dios. La historia humana sigue igual, pero siempre con Jesús misericordioso que nos sigue buscando porque nos ama. No vale la pena apoyarse en cosas que pasan; las únicas aguas fecundas son las que brotan del costado de Cristo muerto en cruz. Ser árbol seco o árbol fecundo, todo depende de la tierra, del aire y especialmente del "agua". Se trata del "agua viva" (vida nueva en el Espíritu Santo) que brota del Corazón de Cristo, muerto en cruz. "Ricos" y "pobres", es nuestra clasificación artificial. Para Dios sólo es "rico" quien sabe apreciar, agradecer y compartir los dones recibidos.
*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: María llevó en su seno "la fuente" del agua viva (Jn 4,14). Desde el día de la Encarnación, nos llevaba en su seno con Cristo. Con su “sí” hasta el pie de la Cruz, ella hizo desbordar los “ríos de agua viva” (Jn 7,38), la vida nueva del Espíritu que brota del Corazón de Cristo muerto en Cruz (cfr. Jn 19,34). Sólo el camino de la cruz lleva a la resurrección.
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