Jueves semana segunda Tiempo Ordinario (20 enero 2022)
Publicado el miércoles, 19 enero 2022| Comentarios desactivadosen Jueves semana segunda Tiempo Ordinario (20 enero 2022)
De Corazón a corazón: 1Sam 18,6-9; 19,1-7 (Intrigas de Saúl contra David; amistad de David con Jonatán); Mc 3,7-12 (Jesús enseñaba desde la barca y "curó a muchos")
Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: “Muchos”, para Jesús, son “todos” y cada uno, pero de distinto modo. A todos nos lleva en su corazón, también a San José cuando murió. Lo importante es saber que nos acompaña y comparte nuestra misma vida y nuestra misma suerte. No hay lugar para las envidias, ambiciones, celotipias y otras tonterías. Su cercanía parece, a veces, lejanía o ausencia, como cuando se sentó en una barca un tanto lejos de la orilla. Pero es siempre para respetar nuestra identidad y podernos curar de verdad, orientando nuestra vida como la suya. Nadie puede ocupar nuestro puesto reservado y privilegiado en el Corazón de Jesús. Siempre podemos hacer lo mejor: darnos a nosotros mismos, como el Señor. Sólo entonces se hace posible el verdadero camino “sinodal” (caminar juntos como hermanos).
*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: La historia es salvífica porque está marcada por la cruz (las llagas) de Cristo Esposo, ahora Resucitado. Cuando Jesús llamó “mujer” a su Madre (cfr. Jn 2,5; 19,26), lo hizo en un contexto “nupcial”, para “asociarla” activamente como “consorte” a su obra salvífica. Es la figura (anticipada) de la Iglesia, la familia de Jesús, portadora de la esperanza.
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De Corazón a corazón: 1Sam 18,6-9; 19,1-7 (Intrigas de Saúl contra David; amistad de David con Jonatán); Mc 3,7-12 (Jesús enseñaba desde la barca y "curó a muchos")
Contemplación, vivencia, fraternidad, misión: “Muchos”, para Jesús, son “todos” y cada uno, pero de distinto modo. A todos nos lleva en su corazón, también a San José cuando murió. Lo importante es saber que nos acompaña y comparte nuestra misma vida y nuestra misma suerte. No hay lugar para las envidias, ambiciones, celotipias y otras tonterías. Su cercanía parece, a veces, lejanía o ausencia, como cuando se sentó en una barca un tanto lejos de la orilla. Pero es siempre para respetar nuestra identidad y podernos curar de verdad, orientando nuestra vida como la suya. Nadie puede ocupar nuestro puesto reservado y privilegiado en el Corazón de Jesús. Siempre podemos hacer lo mejor: darnos a nosotros mismos, como el Señor. Sólo entonces se hace posible el verdadero camino “sinodal” (caminar juntos como hermanos).
*Con María la Iglesia camina en comunión, abierta a las sorpresas del Espíritu Santo: La historia es salvífica porque está marcada por la cruz (las llagas) de Cristo Esposo, ahora Resucitado. Cuando Jesús llamó “mujer” a su Madre (cfr. Jn 2,5; 19,26), lo hizo en un contexto “nupcial”, para “asociarla” activamente como “consorte” a su obra salvífica. Es la figura (anticipada) de la Iglesia, la familia de Jesús, portadora de la esperanza.

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