viernes, 30 de abril de 2021

Misa de hoy ⛪ Viernes 30 de Abril de 2021, Padre Isidro Ramírez - Tele VID

Adoración al Santísimo 🙏 Viernes 30 Abril de 2021, Padre Isidro Ramírez ...

Doctor en Historia, metodista, con la pandemia pudo pensar y hacerse preguntas... y se hizo católico

 


Doctor en Historia, metodista, con la pandemia pudo pensar y hacerse preguntas... y se hizo católico

James Benton en la iglesia de Santa Ana. 

James Benton, tras recibir los sacramentos de iniciación en la Iglesia de Santa Ana.

James Benton, doctor en Historia, necesitó la pandemia del coronavirus para pararse a reflexionar y dar el paso de hacerse católico. Ha contado su testimonio en el Catholic Standard de Washington.

Un historiador de tradición metodista

James se crio en una familia protestante de Carolina del Norte de tradición metodista. De hecho, su familia fundó una comunidad metodista en 1860. 

Benton obtuvo un doctorado en Historia de los Estados Unidos. Trabajó en la Universidad de Georgetown, ligada a los jesuitas. Durante años colaboró como historiador ayudando al centro educativo y a la Compañía de Jesús a investigar acerca de los esclavos que la compañía tuvo hace siglos y localizando a sus descendientes. 

A lo largo de la investigación, a Benton le llamó la atención que “algunos descendientes de esclavos ya habían investigado esa historia”. Mientras algunos descendientes de esclavos vivían "una verdadera crisis de fe" al saber la historia de sus familias, otros recibían esa información con indiferencia. 

Al historiador le impresionó “la determinación de los jesuitas por avanzar hacia la reconciliación. Los descendientes de esclavos, los funcionarios de Georgetown y los jesuitas se unieron de una manera que no habíamos visto antes”, afirmó Benton en Catholic Standard.


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James Benton es doctor en historia de Estados Unidos por la Universidad de Georgetown. 

La pandemia le dio que pensar… y que agradecer

Con la llegada de la pandemia, “tuve mucho tiempo libre, y comencé a darme cuenta de lo afortunado que era por tener buena salud”.

Benton elaboró un plan de cuidado y crecimiento personal y quiso “conocer mejor la Doctrina Social católica sobre mi trabajo”.

Durante este tiempo, "la pandemia me llevó a hacer un balance de lo que era verdaderamente importante en mi vida y a reconocer la importancia de las pequeñas cosas".

El historiador reflexionó, por ejemplo, sobre "cómo un buen o un mal gesto hacia otra persona puede tener un efecto dominó a largo plazo, aunque nunca lo veamos".

Vio que era importante "ayudar y mejorar la vida de las personas que te rodean", y que no  eran importantes los títulos o trabajos prestigiosos.

La misa se convirtió en lo importante

Todo ello le llevó a la oración. “Tenía dudas sobre lo que debía hacer”. Aunque no era católico, comenzó a asistir a misa por las mañanas en la iglesia de Santa Ana en Washington DC.

“Iba a misa como si se tratase de una experiencia personal, como una forma de conectarme con los demás”, explica.

“Cuando la pandemia nos golpeó y todos estábamos encerrados, me conecté a internet e investigué y descubrí nuevos aspectos sobre la liturgia. Cuando volvieron a abrir, comencé a ir a misa de nuevo”.

Como voluntario, “he llegado a conocer en profundidad a los miembros de la congregación, y todo el grupo de voluntarios con los que he trabajado nos hemos compenetrado mucho. Se abrió para mí una comunidad de gente completamente nueva, con la que he podido desarrollar unos propósitos y objetivos comunes”.

James D. Watkins celebrando Misa. 


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Espera lo que sucederá tras su conversión

En la Vigilia Pascual, el 3 de abril, Benton recibió los primeros sacramentos y pasó a ser parroquiano de Santa Ana. 

“Al aprender más sobre el catolicismo y mi propia fe, he podido conocer a grandes personas en el camino, que me han apoyado, y han hecho que este momento de transición sea sorprendente”, afirma.

“Ha habido muchas personas involucradas en este viaje, solo ha sido posible gracias a amigos y conocidos que me han ayudado a encontrar las respuestas que estaba buscando. Los aprecio, y aprecio que estén en mi vida”.

James Benton en la Iglesia de Santa Ana


James Benton, tras recibir los sacramentos de iniciación en la Iglesia de Santa Ana (Washington). 

“Este ha sido un viaje muy importante. Puede parecer una larga historia”, pero visto con perspectiva, “no es raro para alguien que ha estado con los jesuitas durante los últimos 16 años”, aunque “todo se aceleró durante los últimos 15 meses. Espero con ansia lo que sucederá ahora”, concluye..

Fuente: Religión en Libertad

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,1-6)

 



 «Después de lavar los pies a sus discípulos...» (Jn 13,16-20)


Rev. D. David COMPTE i Verdaguer

(Manlleu, Barcelona, España)

Hoy, como en aquellos films que comienzan recordando un hecho pasado, la liturgia hace memoria de un gesto que pertenece al Jueves Santo: Jesús lava los pies a sus discípulos (cf. Jn 13,12). Así, este gesto —leído desde la perspectiva de la Pascua— recobra una vigencia perenne. Fijémonos, tan sólo, en tres ideas.

En primer lugar, la centralidad de la persona. En nuestra sociedad parece que hacer es el termómetro del valor de una persona. Dentro de esta dinámica es fácil que las personas sean tratadas como instrumentos; fácilmente nos utilizamos los unos a los otros. Hoy, el Evangelio nos urge a transformar esta dinámica en una dinámica de servicio: el otro nunca es un puro instrumento. Se trataría de vivir una espiritualidad de comunión, donde el otro —en expresión de San Juan Pablo II— llega a ser “alguien que me pertenece” y un “don para mí”, a quien hay que “dar espacio”. Nuestra lengua lo ha captado felizmente con la expresión: “estar por los demás”. ¿Estamos por los demás? ¿Les escuchamos cuando nos hablan?

En la sociedad de la imagen y de la comunicación, esto no es un mensaje a transmitir, sino una tarea a cumplir, a vivir cada día: «Dichosos seréis si lo cumplís» (Jn 13,17). Quizá por eso, el Maestro no se limita a una explicación: imprime el gesto de servicio en la memoria de aquellos discípulos, pasando inmediatamente a la memoria de la Iglesia; una memoria llamada constantemente a ser otra vez gesto: en la vida de tantas familias, de tantas personas.

Finalmente, un toque de alerta: «El que come mi pan ha alzado contra mí su talón» (Jn 13,18). En la Eucaristía, Jesús resucitado se hace servidor nuestro, nos lava los pies. Pero no es suficiente con la presencia física. Hay que aprender en la Eucaristía y sacar fuerzas para hacer realidad que «habiendo recibido el don del amor, muramos al pecado y vivamos para Dios» (San Fulgencio de Ruspe).

Verdades de Fe

 


Verdades de fe.

Las principales verdades que cree la Iglesia están contenidas en el CREDO. El Credo apostólico, atribuido a los mismos apóstoles, fue compuesto en el siglo I y dice

literalmente así: Creo en Dios Padre Todopoderoso y en Jesucristo su único Hijo Nuestro Señor, que nació del Espíritu Santo y de María Virgen, fue crucificado y sepultado bajo el poder de Poncio Pilato, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos, estásentado a la derecha del Padre, desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia, en el perdón de los pecados y en la resurrección de la carne.

A partir del siglo V aparecen en la formulación del Credo las expresiones: creo en la Iglesia Católica, en la comunión de los santos y en la vida eterna. La expresión Iglesia Católica la usó por primera vez S. Ignacio de Antioquia (Carta a los Esm 8,2) hacia el año 107. Más tarde, se introdujo la expresión “descendió a los infiernos” con la que la formulación del Credo quedó intacta hasta el día de hoy. El Credo es, pues, un pequeño

resumen de las principales verdades de nuestra fe, que ya creían los cristianos del siglo I y siguen creyendo los cristianos católicos del XXI.

De esta manera, vemos cómo la Iglesia es una, pues una sola es la Iglesia fundada por Cristo y una su doctrina. Es santa, pues santo es su fundador y santos son los medios que ha puesto a nuestra disposición para santificarnos, como los sacramentos. Además, ha dado y sigue dando abundantes frutos de santidad en tantos grandes santos, que todos conocemos. Es también católica, que quiere decir universal, pues está destinada a todos los hombres sin excepción. Y es apostólica, porque está cimentada sobre los apóstoles, elegidos por Cristo. Y, además, es romana, pues Pedro, el primer Papa, puso su sede en Roma y desde entonces todos los Papas son los obispos de Roma.

Divisiones.

En esta una y única Iglesia de Dios aparecieron ya desde el principio algunas divisiones. Siempre han existido personas que se han separado de la Iglesia por no estar de acuerdo con algunas de sus verdades fundamentales. Desde los primeros nicolaítas (Ap 2,15)  hasta los modernos seguidores del obispo Lefevre, pasando por el reformador protestante Martín Lutero. El fue el que comenzó un gran movimiento de separación en el siglo XVI. Comenzó rechazando las indulgencias, después rechazó la autoridad del Papa y, por fin, puso el fundamento total de la fe en la Biblia sola y en el libre examen de la misma. Para él la salvación se consigue por la fe en Cristo, sin las obras. Por eso, pudo escribir: peca fortiter, sed crede fortius (peca fuerte, pero cree más fuertemente todavía). Es decir, no importan tus pecados, lo importante es creer que Jesús destruirá tus pecados y te salvará. 

Sin embargo, hay sectas modernas que son fundamentalmente anticatólicas como los testigos de Jehová, los mormones o los adventistas. Los testigos de Jehová no creen que Jesucristo es Dios ni en la S. Trinidad ni en el alma ni en la eternidad del infierno. No aceptan las transfusiones de sangre ni el ejército ni la bandera nacional. Los adventistas afirman que el Papa es el anticristo, que los muertos están dormidos hasta el juicio final, celebran el sábado como día sagrado y no aceptan tomar ciertos alimentos. Los mormones tienen como Palabra de Dios sus libros: El libro de Mormón, Doctrinas y convenios, y Perla de gran precio. Creen que los buenos mormones llegarán a ser dioses, aceptan teóricamente la poligamia (su fundador tuvo al menos 27 esposas), creen que la Iglesia de Cristo desapareció en año 420 y fue restaurada con su fundador José Smith el siglo XIX. Hay otras sectas de tipo oriental, que enseñan verdades contrarias a la fe, cristiana comola reencarnación, y otras iglesias cristianas de tipo fundamentalista, que insisten mucho en la salvación y libertad individual, al margen de una verdadera Iglesia. Prometen la salvación y están seguros de ser ellos los únicos elegidos. Insisten mucho en que estamos en los últimos tiempos y que para salvarse sólo basta aceptar a Cristo como Salvador personal. Citan mucho el texto: “El que cree en el Hijo tiene la vida eterna” (Jn 3,36). Para ellos, la Biblia es la única fuente de fe y sólo aceptan la  nterpretación literal de la Biblia, pues creen en la absoluta infalibilidad de las palabras bíblicas solas.

Oración para una grave necesidad

 


Oración para una grave necesidad
Autor: Con licencia del Ordinario de Monterrey, junio de 1976



Oh Divino Jesús que dijiste: «Pedid y recibiréis; buscad y
encontraréis; llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y a quien llama se le abre». Mírame postrado a tus
plantas suplicándote me concedas una audiencia. Tus palabras me
infunden confianza, sobre todo a hora que necesito que me hagas un favor:

(Se ora en silencio pidiendo el favor).

¿A quién he de pedir, sino a Ti, cuyo Corazón es un manantial
inagotable de todas las gracias y dones? ¿Dónde he de buscar sino en el tesoro de tu corazón, que contiene todas las riquezas de la clemencia y generosidad divinas? ¿A dónde he de llamar sino a la puerta de ese Corazón Sagrado, a través del cual Dios viene a nosotros, y por medio del cual vamos a Dios?

A Ti acudimos, oh Corazón de Jesús, porque en Ti encontramos consuelo, cuando afligidos y perseguidos pedimos protección; cuando abrumados por el peso de nuestra cruz, buscamos ayuda; cuando la angustia, la enfermedad, la pobreza o el fracaso nos impulsan a buscar una fuerza superior a las fuerzas humanas.

Creo firmemente que puedes concederme la gracia que imploro, porque
tu Misericordia no tiene límites y confío en que tu Corazón compasivo encontrará en mis miserias, en mis tribulaciones y en mis angustias, un motivo más para oír mi petición.

Quiero que mi corazón esté lleno de la confianza con que oró el centurión romano en favor de su criado; de la confianza con que oraron las hermanas de Lázaro, los leprosos, los ciegos, los paralíticos que se acercaban a Ti porque sabían que tus oídos y tu Corazón estaban siempre abiertos para oír y remediar sus males.

Sin embargo... dejo en tus manos mi petición, sabiendo que Tú sabes
las cosas mejor que yo; y que, si no me concedes esta gracias que te pido, sí me darás en cambio otra que mucho necesita mi alma; y me concederás mirar las cosas, mi situación, mis problemas, mi vida entera, desde otro ángulo, con más espíritu de fe.

Cualquiera que sea tu decisión, nunca dejaré de amarte, adorarte y
servirte, oh buen Jesús.

Acepta este acto mío de perfecta adoración y sumisión a lo que
decrete tu Corazón misericordioso. Amén.

Padre Nuestro, Ave María, Gloria al Padre.

Sacratísimo Corazón de Jesús, en Vos confío. (3 veces).



Yo soy el camino, la verdad y la vida

 

Yo soy el camino, la verdad y la vida

Viernes 30 de abril

¡Paz y Bien!

Evangelio

Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Discípulos: "No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy".

Entonces Tomás le dijo: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo podemos saber el camino?" Jesús le respondió: "Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, sino por mí".

Palabra del Señor

Reflexión

PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN Viernes,30 de de abril del 2021.




PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN

Pensamiento bíblico:

Los discípulos de Emaús reconocieron a Jesús en la fracción del pan: -Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: «Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón». Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían conocido al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice: «Paz a vosotros» (Lc 24,33-36).

Pensamiento franciscano:

Admonición de san Francisco: «Bienaventurado el siervo que tiene fe en los clérigos que viven rectamente según la forma de la Iglesia Romana. Y ¡ay de aquellos que los desprecian!; pues, aunque sean pecadores, nadie, sin embargo, debe juzgarlos, porque solo el Señor en persona se reserva el juzgarlos. Pues cuanto mayor es el ministerio que ellos tienen del santísimo cuerpo y sangre de nuestro Señor Jesucristo, que ellos reciben y ellos solos administran a los demás, tanto más pecado tienen los que pecan contra ellos, que los que pecan contra todos los demás hombres de este mundo» (Adm 26).

Orar con la Iglesia:

Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre. Jesucristo, por quien hemos renacido del agua y del Espíritu Santo, intercede por nosotros.

-Para que la Iglesia se mantenga firme en la convicción de que debe obedecer a Dios antes que a los hombres.

-Para que los abatidos y todos cuantos sufren sientan la cercanía del Padre que los ama, y nosotros contribuyamos a ello.

-Para que los que tienen poder y autoridad tengan más en cuenta a los pobres y a los marginados.

-Para que los cristianos, que celebramos con gozo la resurrección del Señor, seamos testigos en la vida de lo que celebramos en la fe.

Oración: Atiende, Padre, las oraciones de tus hijos. Te las presenta Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.




 

jueves, 29 de abril de 2021

Liturgia de la Palabra:


 




Liturgia de la Palabra:

30/04/2021
Viernes de la cuarta semana de Pascua.
PRIMERA LECTURA
Dios ha cumplido su promesa resucitando a Jesús.
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 26-33
En aquellos días, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga:
«Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Y, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían subido con él de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:
“Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”».
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL 2, 6-7.8-9. 10-11
R. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.
Yo mismo he establecido a mi Rey
en Sión, mi monte santo».
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy. R.

Liturgia de las horas P. Paco Rebollo SIERVOS DEL DIVINO AMOR. OFICIO DE LECTURA, LAUDES, HORAS INTERMEDIAS, VÍSPERAS Y COMPLETAS. 30 DE ABRIL VIERNES IV DE PASCUA

 




Propio del Tiempo. Salterio IV

 

OFICIO DE LECTURA

 

INVITATORIO

 

Si ésta es la primera oración del día:

 

V. Señor abre mis labios

R. Y mi boca proclamará tu alabanza

 

Se añade el Salmo del Invitatorio con la siguiente antífona:

 

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

 

Venid, aclamemos al Señor,

demos vítores a la Roca que nos salva;

entremos a su presencia dándole gracias,

aclamándolo con cantos.

 

Porque el Señor es un Dios grande,

soberano de todos los dioses:

tiene en su mano las simas de la tierra,

son suyas las cumbres de los montes;

suyo es el mar, porque él lo hizo,

la tierra firme que modelaron sus manos.

 

Venid, postrémonos por tierra,

bendiciendo al Señor, creador nuestro.

Porque él es nuestro Dios,

y nosotros su pueblo,

el rebaño que él guía.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz:

«No endurezcáis el corazón como en Meribá,

como el día de Masá en el desierto;

cuando vuestros padres me pusieron a prueba

y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

 

Durante cuarenta años

aquella generación me repugnó, y dije:

Es un pueblo de corazón extraviado,

que no reconoce mi camino;

por eso he jurado en mi cólera

que no entrarán en mi descanso»

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

 

Si antes se ha rezado ya alguna otra Hora:

 

V. Dios mío, ven en mi auxilio

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

 

Himno: ¿QUÉ HAS VISTO DE CAMINO?

 

«¿Qué has visto de camino,

María, en la mañana?»

«A mi Señor glorioso,

la tumba abandonada,

 

los ángeles testigos,

sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras

mi amor y mi esperanza!

 

Venid a Galilea,

allí el Señor aguarda;

allí veréis los suyos

la gloria de la Pascua.»

 

Primicia de los muertos,

sabemos por tu gracia

que estás resucitado;

la muerte en ti no manda.

 

Rey vencedor, apiádate

de la miseria humana

y da a tus fieles parte

en tu victoria santa. Amén.

 

SALMODIA