María, música suave, fragancia única, rosa blanda y blanca. María, dulcísimo nombre, melodía sencilla y profunda que elevas nuestras almas. María, jardín precioso de violetas, jazmines margaritas y dalias. María, perfume fresco esparcido en el corazón que te ama. María, humilde mariposa de colores claros que anda rondando mi casa. Me admira tu pequeñez y la sencillez con que proclamas tu Magnificat, tu acción de gracias. Al cantar la grandeza de tu Dios Él te levanta en alabanza y tu espíritu se alegra porque ha mirado la humillación de su esclava. Fija tus ojos en mí, dale ritmo a mis palabras, canta conmigo Señora pues yo soy tu indigna esclava
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